La Universidad Nacional perdió casi la mitad de sus aspirantes frente a 2019: ¿qué está pasando?

La disminución de aspirantes tampoco significa que la Universidad Nacional se esté quedando sin estudiantes. Mario Alberto Pérez, director Nacional de Admisiones, ha explicado que la matrícula se ha mantenido estable y que continúa existiendo suficiente demanda para cubrir los cupos ofrecido - Foto: Universidad Nacional

La disminución de aspirantes tampoco significa que la Universidad Nacional se esté quedando sin estudiantes. Mario Alberto Pérez, director Nacional de Admisiones, ha explicado que la matrícula se ha mantenido estable y que continúa existiendo suficiente demanda para cubrir los cupos ofrecido - Foto: Universidad Nacional

La Universidad Nacional de Colombia enfrenta una transformación significativa en la demanda por sus programas de pregrado. Para ingresar en el primer semestre de 2027 se inscribieron 39.397 personas, una cifra considerablemente inferior a los 75.681 aspirantes registrados para el primer semestre de 2019.

La comparación representa una disminución cercana al 48 % en casi ocho años. En términos absolutos, la Universidad recibe actualmente alrededor de 36.000 aspirantes menos que en aquel proceso de admisión, una reducción que ha abierto preguntas sobre los cambios que atraviesa la educación superior colombiana.

Sin embargo, el dato necesita una precisión: no significa que la Universidad Nacional haya perdido el 48 % de sus aspirantes durante el último año ni que el descenso haya ocurrido de manera continua semestre tras semestre. La comparación toma como referencia 2019-1 y la convocatoria correspondiente a 2027-1.

Las cifras de los segundos semestres muestran, además, que anteriormente se habían registrado cantidades inferiores. Para 2021-2 hubo 23.468 aspirantes, en 2022-2 fueron 21.335 y en 2025-2 se registraron 25.167. Por ello, presentar los 39.397 actuales simplemente como la cifra más baja de las últimas dos décadas requiere tener en cuenta que los procesos de primer y segundo semestre no tienen necesariamente el mismo comportamiento.

Para la convocatoria de 2027-1, los 39.397 inscritos compiten por 5.612 cupos. Eso supone, en términos generales, alrededor de siete aspirantes por cada lugar disponible, aunque la presión de ingreso varía considerablemente dependiendo de la carrera y de la sede.

La disminución de aspirantes tampoco significa que la Universidad Nacional se esté quedando sin estudiantes. Mario Alberto Pérez, director Nacional de Admisiones, ha explicado que la matrícula se ha mantenido estable y que continúa existiendo suficiente demanda para cubrir los cupos ofrecidos.

La Universidad Nacional cuenta actualmente con 54.596 estudiantes distribuidos en nueve sedes y ofrece 474 programas académicos. El fenómeno, por tanto, se concentra por ahora en la cantidad de personas que buscan ingresar y no en una caída equivalente de su población estudiantil.

Para las directivas universitarias no existe una única explicación. Pérez sostiene que la disminución de la demanda también se observa en otras instituciones y que se trata de un fenómeno que comenzó antes de la pandemia, por lo que no sería exclusivo de la Nacional.

María Alejandra Guzmán, vicerrectora Académica de la Universidad, ha señalado entre los factores que deben estudiarse los cambios demográficos y las nuevas expectativas de los jóvenes y sus familias frente a la educación superior. La carrera universitaria tradicional compite ahora con otras rutas de formación y de incorporación al mercado laboral.

La formación técnica y tecnológica, los programas más cortos, las modalidades virtuales y otras alternativas educativas han adquirido mayor protagonismo. A esto se suman transformaciones del mercado laboral que pueden llevar a algunos jóvenes a buscar opciones con una vinculación más rápida con determinadas ocupaciones.

El factor demográfico también forma parte de la discusión. Un análisis publicado en 2025 señalaba que la disminución del número de jóvenes que terminan la educación media podría reducir progresivamente la población potencial que busca ingresar a las universidades. Según proyecciones del DANE citadas en ese análisis, entre 2025 y 2035 habría una reducción de unos 88.000 estudiantes, que se profundizaría en la década siguiente.

Otro elemento que ha sido planteado es la expansión de la gratuidad en otras instituciones públicas. La hipótesis es que algunos estudiantes que anteriormente veían a la Nacional como una de sus principales posibilidades de acceder a educación universitaria pública ahora pueden escoger instituciones más próximas a sus lugares de residencia y evitar los costos adicionales de trasladarse a ciudades como Bogotá, Medellín o Manizales.

Esa explicación, sin embargo, todavía debe ser comprobada con información comparativa. Para establecer cuánto pesa la gratuidad sería necesario analizar simultáneamente la evolución de aspirantes y matrículas de la Nacional y de otras universidades públicas del país.

Las condiciones de acceso también preocupan a la propia Universidad. Para jóvenes de regiones apartadas, presentar el examen puede implicar desplazamientos, alojamiento y otros gastos que constituyen barreras adicionales antes incluso de competir por un cupo.

Precisamente por esa razón, desde la convocatoria 2027-1 la Nacional modificó el mecanismo de selección para los programas especiales PEAMA, PAET y PTIUN. Sus aspirantes pueden ser seleccionados mediante los resultados de Saber 11 y ya no tienen que desplazarse necesariamente para presentar el examen propio de admisión.

En el debate también aparece la crisis institucional que vivió la Universidad durante 2024, marcada por la controversia alrededor de la rectoría, protestas y alteraciones del calendario académico. Algunos profesores y analistas han planteado que esos episodios pudieron afectar la percepción de estudiantes y familias sobre la institución.

No obstante, los datos disponibles no permiten establecer que aquella crisis sea la causa de la reducción. El descenso comenzó antes y coincide con fenómenos que también afectan a otras instituciones, por lo que atribuirlo exclusivamente a problemas internos de la Nacional simplificaría una tendencia que parece tener varios componentes.

El comportamiento plantea además una discusión sobre la oferta académica. Algunos análisis cuestionan si las carreras universitarias tradicionales, generalmente largas y presenciales, están respondiendo con suficiente rapidez a jóvenes que muestran interés por programas más cortos, flexibles, virtuales o vinculados directamente con nuevas áreas del mercado laboral.

La Universidad ya ha empezado a introducir modificaciones en sus mecanismos de acceso, pero el descenso de aspirantes plantea un desafío más amplio: determinar si se trata principalmente de una transformación demográfica del país, de nuevas preferencias educativas, de cambios en el mercado laboral, de mayores alternativas dentro del sistema público o de una combinación de todos esos elementos.

Los 39.397 aspirantes para 2027-1 muestran que la Nacional continúa teniendo mucha más demanda que cupos disponibles. Pero la comparación con los 75.681 registrados en 2019 revela otra realidad: decenas de miles de jóvenes que hace menos de una década intentaban ingresar a la principal universidad pública del país hoy ya no están llegando a su proceso de admisión, y entender hacia dónde están yendo será clave para explicar qué está cambiando en la educación superior colombiana.

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