Laura Pérez: la “chinita” que llevará el Bogotá cotidiano a Rock al Parque 2026

Pérez ha construido un lenguaje que incorpora indie, pop, rock, jazz, bossa nova y bolero, elementos que conviven con una escritura concentrada en situaciones aparentemente sencillas: relaciones, afectos, separaciones, recuerdos y escenas de la vida diaria - Foto: Laura Pérez

Pérez ha construido un lenguaje que incorpora indie, pop, rock, jazz, bossa nova y bolero, elementos que conviven con una escritura concentrada en situaciones aparentemente sencillas: relaciones, afectos, separaciones, recuerdos y escenas de la vida diaria - Foto: Laura Pérez

Laura Pérez llegará a Rock al Parque 2026 con una propuesta que, a primera vista, podría parecer alejada de algunos de los sonidos más pesados que históricamente han marcado el festival. Pero su presencia también representa una de las transformaciones de la música bogotana: la posibilidad de que la canción de autor, el indie, el pop, el rock y el jazz compartan un mismo escenario.

La cantautora bogotana debutará en el festival durante la tercera jornada, el lunes festivo 12 de octubre, cuando se presentará en la tarima ECO entre las 7:05 y las 7:45 de la noche. Después de ella subirá al escenario Lucio Feuillet.

Su nombre hace parte de los 26 proyectos distritales seleccionados para esta edición de Rock al Parque mediante las convocatorias de la ciudad. La programación reúne artistas con recorridos y lenguajes muy diferentes, desde agrupaciones de larga trayectoria hasta propuestas de generaciones más recientes.

Para Pérez, sin embargo, el festival no representa simplemente otra fecha en su calendario. Es el escenario en el que podrá mostrar una faceta más rockera de una música que habitualmente se mueve entre la intimidad de la canción de autor y diferentes sonidos contemporáneos.

“Es retador”, explicó la artista al hablar de lo que significa ser cantautora en un festival de rock. Para ella, la invitación también representa una oportunidad para explorar un sonido que está presente desde su infancia y que relaciona con la música que escuchaba en su casa.

Esa relación con la música viene de sus padres, también vinculados con la canción de autor. Pérez ha contado que crecer en ese ambiente le permitió conocer referentes que posteriormente terminarían influyendo en su propia manera de escribir e interpretar canciones.

Entre esas influencias aparece Andrés Correa, uno de los referentes que la propia artista reconoce dentro de la tradición de los cantautores bogotanos. Pero su propuesta no pretende reproducir ese sonido de manera literal.

Pérez ha construido un lenguaje que incorpora indie, pop, rock, jazz, bossa nova y bolero, elementos que conviven con una escritura concentrada en situaciones aparentemente sencillas: relaciones, afectos, separaciones, recuerdos y escenas de la vida diaria.

Esa mezcla es particularmente evidente en La Chinita, su primer álbum de estudio, publicado en 2025. El disco contiene diez canciones y convirtió a Bogotá en algo más que un lugar de origen: la transformó en escenario, personaje y referencia emocional.

El título del álbum tiene además una historia personal. “Chinita” es una palabra con la que la artista ha sido llamada desde niña y que decidió convertir en una especie de homenaje a sus raíces bogotanas.

En las canciones aparecen espacios, palabras y situaciones reconocibles para quienes viven en la capital. La ciudad no está presentada únicamente desde sus grandes símbolos, sino desde los detalles cotidianos que terminan convirtiéndose en recuerdos.

De ahí que canciones como “Apartamento”, “Sumercé”, “Tal cual”, “Te quiero mucho” y “Envidia” formen parte de un relato que atraviesa diferentes momentos de una relación. El disco recorre el enamoramiento, la convivencia, los cambios y también la separación.

En La Chinita, lo cotidiano ocupa un lugar central. La artista ha explicado que una de sus formas de construir historias consiste precisamente en vivir y escuchar: observar las experiencias propias y las de quienes la rodean para convertirlas posteriormente en canciones.

Esa aproximación también explica la intimidad de su música. En lugar de construir grandes personajes, Pérez suele partir de situaciones reconocibles y pequeñas escenas que pueden terminar adquiriendo una dimensión emocional más amplia.

Su recorrido comenzó antes de ese primer álbum. Desde 2020 empezó a publicar canciones y posteriormente presentó los EP Canciones Chiquitas y Tristes, pero no tanto, antes de reunir parte de esa experiencia en su primer trabajo de larga duración.

El lanzamiento de La Chinita significó además un cambio de escala para el proyecto. El álbum estuvo acompañado por una gira nacional de nueve fechas, con presentaciones que registraron entradas agotadas, según información publicada por Bogotá.

Antes de llegar a Rock al Parque, Pérez también había pasado por escenarios de gran exposición. En 2024 se presentó en el Festival Estéreo Picnic y abrió conciertos de Camilo en Bogotá, experiencias que ampliaron su contacto con públicos diferentes.

Su recorrido también la ha llevado fuera de Colombia. En 2025 presentó La Chinita en México y continuó desarrollando una relación con una ciudad que, según ha contado, tuvo un papel importante en el proceso creativo del álbum.

Pero Bogotá sigue ocupando el centro de su propuesta. Pérez ha descrito la ciudad como caótica y cambiante, pero también como un lugar romántico, precisamente porque las historias de amor y las experiencias personales ocurren en medio de esa cotidianidad urbana.

Esa mirada conecta directamente con una de las características de la canción de autor bogotana: utilizar la ciudad como materia prima. Pérez reconoce esa tradición, pero también busca llevarla hacia sonidos contemporáneos y hacia una generación que escucha el rock, el pop, el indie y el jazz sin necesariamente separarlos en compartimentos.

Por eso su llegada a Rock al Parque también puede leerse como parte de una transformación del propio festival. En su edición número 30, la programación distrital no está compuesta por un solo tipo de rock, sino por proyectos con trayectorias, géneros y públicos distintos.

En el caso de Pérez, esa diversidad se vuelve particularmente visible. Su música no necesita abandonar la canción de autor para entrar al festival; por el contrario, su participación muestra cómo esa tradición puede dialogar con el rock y con otras expresiones de la música independiente contemporánea.

Y hay otro elemento que hace especial su presentación: será su debut en Rock al Parque. Para una artista que todavía pertenece a una generación relativamente reciente de la escena bogotana, compartir cartel con agrupaciones que llevan décadas de historia supone entrar en uno de los escenarios fundamentales de la música de la ciudad.

Pérez ha dicho que considera Rock al Parque un espacio fundamental para visibilizar a las bandas locales y para permitir que proyectos que quizá no han tenido otras oportunidades de difusión puedan encontrarse con nuevos públicos. Ella llegará precisamente desde ese lugar: el de una artista bogotana que convirtió sus propias historias y las de su ciudad en canciones.

El 12 de octubre, cuando Laura Pérez suba a la tarima ECO, La Chinita encontrará un escenario distinto al de sus conciertos habituales. Entre el rock, el indie y las diferentes generaciones reunidas por los 30 años del festival, la cantautora llevará una versión íntima de Bogotá: la de los amores, las palabras, los apartamentos, las calles y esas pequeñas historias que también pueden convertirse en rock.

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