María Fernanda Cabal rompe con el Centro Democrático y abre una nueva disputa por la identidad de la derecha

Cabal aseguró que esperó una respuesta de la colectividad y que esa contestación nunca llegó. En su mensaje de salida sostuvo que el silencio frente a una solicitud de esa naturaleza terminó convirtiéndose, para ella, en la señal que la llevó a abandonar definitivamente el partido - Foto: X/@MariaFdaCabal

Cabal aseguró que esperó una respuesta de la colectividad y que esa contestación nunca llegó. En su mensaje de salida sostuvo que el silencio frente a una solicitud de esa naturaleza terminó convirtiéndose, para ella, en la señal que la llevó a abandonar definitivamente el partido - Foto: X/@MariaFdaCabal

María Fernanda Cabal formalizó su salida del Centro Democrático el 1 de octubre de 2026, después de más de una década de militancia y de una ruptura interna que se había profundizado durante el proceso de definición de la candidatura presidencial de la colectividad. La decisión fue anunciada por la propia exsenadora en un video publicado en sus redes sociales.

La renuncia llegó después de que Cabal presentara el 4 de agosto una solicitud formal de escisión. Su propósito, según explicó, era encontrar una salida institucional a las diferencias que mantenía con la dirección del partido y abrir la posibilidad de construir un proyecto político separado.

Cabal aseguró que esperó una respuesta de la colectividad y que esa contestación nunca llegó. En su mensaje de salida sostuvo que el silencio frente a una solicitud de esa naturaleza terminó convirtiéndose, para ella, en la señal que la llevó a abandonar definitivamente el partido.

La exsenadora ya había explicado en agosto que la ruptura no obedecía, según su versión, a un conflicto personal. En una columna publicada en Semana sostuvo que la solicitud de escisión era consecuencia de una divergencia doctrinal que había dejado de ser circunstancial y que, a su juicio, se había vuelto incompatible con la orientación que estaba tomando la colectividad.

El principal punto de desacuerdo estuvo relacionado con la identidad ideológica del Centro Democrático. Cabal cuestionó que dentro del partido hubiera resistencia a definirse explícitamente como una organización de derecha y sostuvo que esa discusión no era solamente semántica, sino una diferencia sobre las ideas que la colectividad debía representar.

La controversia se hizo visible después de unas declaraciones de Paloma Valencia, quien sostuvo que el Centro Democrático no debía definirse simplemente como un partido de derecha. Cabal respondió públicamente y dijo que veía una confusión doctrinaria en esa posición, además de cuestionar la relación del partido con conceptos como izquierda, derecha y centro.

La disputa también involucró al expresidente Álvaro Uribe, fundador del Centro Democrático. Cabal ha mantenido diferencias con él, pero tanto en agosto como en su anuncio de salida insistió en que conserva su reconocimiento hacia el exmandatario y que su ruptura con el partido no debía interpretarse simplemente como una confrontación personal con Uribe.

El distanciamiento se produjo después del proceso interno mediante el cual el Centro Democrático escogió a Paloma Valencia como su candidata presidencial. Cabal y Paola Holguín también participaron en esa contienda interna, y la escogencia de Valencia se convirtió en uno de los antecedentes inmediatos de la crisis que terminó con la salida de Cabal.

En los meses posteriores a esa definición, Cabal incrementó sus críticas a la orientación política del partido. En entrevistas cuestionó la manera como la colectividad estaba definiendo su identidad y sostuvo que el uribismo y las ideas de derecha no eran necesariamente equivalentes.

La solicitud de escisión de agosto buscaba precisamente convertir esa diferencia política en una separación institucional. Cabal afirmó entonces que quería preservar la posibilidad de desarrollar un proyecto propio sin transformar las diferencias en una disputa personal y con la intención de mantener una relación de reconocimiento con la historia del Centro Democrático.

El procedimiento, sin embargo, no produjo la separación que Cabal había solicitado. Al anunciar su renuncia, la exsenadora afirmó que nunca recibió una respuesta formal del partido sobre la petición presentada el 4 de agosto y que decidió cerrar directamente su relación con la colectividad. Esa versión fue recogida por varios medios en la noche del anuncio.

El Centro Democrático reaccionó aceptando la salida y agradeciendo a Cabal por sus años de trabajo. En un mensaje difundido después de la renuncia, la colectividad le deseó éxito en los proyectos que emprenda, sin que en esa comunicación se anunciara una disputa pública sobre las razones expuestas por la exsenadora.

La salida de Cabal no significa, por sí misma, el final de su actividad política. En el anuncio de renuncia afirmó que continuará con independencia y con identidad propia, y anticipó que presentará los detalles de su siguiente etapa el 3 de octubre de 2026.

Según declaraciones previas de la exsenadora y reportes publicados después de su solicitud de escisión, el proyecto que prepara apunta a construir una plataforma política propia. Se han mencionado posibilidades como una nueva organización que posteriormente pueda convertirse en partido, aunque sus características jurídicas y electorales todavía no habían sido presentadas oficialmente al momento de anunciar su renuncia.

La ruptura también tiene un antecedente familiar y político. José Félix Lafaurie, esposo de Cabal, había renunciado meses antes al Centro Democrático y posteriormente se vinculó a Salvación Nacional. Su salida estuvo acompañada de críticas al rumbo ideológico del partido y se produjo en medio del mismo reacomodo de sectores de derecha.

Otro elemento del contexto es la relación de Cabal con el Gobierno de Abelardo de la Espriella. En agosto explicó que no ingresó al gabinete porque, según su versión, el presidente no quería ministros dedicados a la actividad partidista y ella no estaba dispuesta a abandonar su actividad política. Cabal también dijo que esa decisión era compatible con su intención de seguir construyendo un proyecto político propio.

La salida ocurre además en un momento de reorganización de las fuerzas de derecha. Salvación Nacional y otras colectividades han marcado diferencias con el Centro Democrático sobre la identidad ideológica y las alianzas de ese sector, mientras el partido de Uribe mantiene una relación de apoyo al actual Gobierno nacional.

En ese escenario, la decisión de Cabal introduce una nueva organización potencial en un espacio político que ya presenta disputas sobre liderazgo, identidad y relación con el Gobierno. No es posible establecer todavía cuál será el peso electoral de su proyecto ni qué dirigentes o sectores terminarán acompañándola; esos elementos deberán definirse cuando presente formalmente su propuesta.

Por ahora, el hecho político comprobable es otro: una de las figuras más visibles que durante años hizo parte del Centro Democrático abandonó la colectividad después de una disputa que pasó de las diferencias sobre una candidatura presidencial a una discusión más amplia sobre qué significa ser de derecha y qué identidad debe tener el partido.

La salida de Cabal deja abierta una nueva etapa. El 3 de octubre deberá presentar los detalles de su proyecto y explicar cómo pretende organizar su actividad política fuera del Centro Democrático. Hasta entonces, la ruptura formal es el último capítulo de una fractura interna que durante meses pasó de las diferencias electorales a la discusión sobre la propia identidad ideológica de la colectividad.

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