El Concejo de Bogotá condecoró a María Soledad Garzón Forero, conocida como Marisol Garzón, con la Orden Civil al Mérito José Acevedo y Gómez, en el grado Cruz de Oro, por su trayectoria en defensa de los derechos humanos, la memoria histórica y la construcción de paz. El reconocimiento fue entregado por el concejal Jairo Avellaneda durante una sesión especial en la Universidad Pedagógica Nacional, en el marco de la segunda edición del festival «Yo No Olvido».
La distinción destacó más de dos décadas de trabajo de Marisol Garzón para mantener vigente el legado de su hermano, Jaime Garzón Forero, periodista, abogado, humorista y crítico político asesinado en Bogotá el 13 de agosto de 1999. A través de la pedagogía, la comunicación comunitaria, la literatura y la promoción cultural, ella ha convertido la memoria familiar en una labor pública orientada a la defensa de la vida y la justicia social.
Avellaneda calificó la condecoración como un acto de justicia histórica y destacó que Marisol ha utilizado el arte, la cultura y la palabra como herramientas de transformación social y fortalecimiento de la democracia. También señaló que su trabajo recuerda al país que el pensamiento crítico y la dignidad no pueden ser silenciados por la impunidad ni por el paso del tiempo.
Jaime Garzón: humor, crítica y compromiso con la paz
Jaime Hernando Garzón Forero nació en Bogotá el 24 de octubre de 1960. Estudió Derecho en la Universidad Nacional de Colombia y, antes de consolidarse como una de las figuras más reconocidas del humor político colombiano, trabajó como docente y ejerció funciones públicas, entre ellas la de alcalde menor de Sumapaz.
Su trayectoria tomó fuerza en la televisión con programas como Zoociedad y Quac, el noticero, espacios desde los cuales cuestionó las actuaciones de dirigentes políticos, funcionarios y otros sectores de poder. Uno de sus personajes más recordados fue Heriberto de la Calle, un embolador que entrevistaba a figuras públicas mientras les lustraba los zapatos. Mediante la sátira y el humor, Garzón acercó los asuntos políticos a la ciudadanía y expuso las contradicciones de la realidad nacional.
Sin embargo, su trabajo no se limitó a la televisión. También participó en gestiones humanitarias para facilitar la liberación de personas secuestradas por grupos armados, una labor que lo convirtió en una figura comprometida con la búsqueda de salidas al conflicto colombiano.
El 13 de agosto de 1999, cuando se dirigía a las oficinas de la emisora Radionet, en Bogotá, fue asesinado por sicarios. Tenía 38 años. Su muerte causó conmoción nacional y se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de violencia contra periodistas y voces críticas en Colombia.
Las investigaciones judiciales establecieron responsabilidades en una trama criminal vinculada al paramilitarismo y a agentes estatales. El Centro Nacional de Memoria Histórica ha resaltado que el crimen no solo acabó con la vida de un humorista, sino también con la de un defensor de la vida y un mediador humanitario. Su asesinato permanece como un referente de las exigencias de verdad, justicia y garantías para el ejercicio de la crítica pública.
Jaime habría cumplido 66 años el 24 de octubre de 2026. Su natalicio coincidió con los días en que se realizó el homenaje a su hermana, una fecha que volvió a poner en primer plano la vigencia de su pensamiento y la lucha contra el olvido.
Marisol Garzón: una vida dedicada al servicio y la memoria
María Soledad Garzón Forero ha construido una trayectoria propia en la que confluyen el servicio social, la formación, la comunicación y la promoción cultural. Aunque su nombre es ampliamente conocido por ser la hermana de Jaime Garzón, su trabajo ha trascendido el vínculo familiar y se ha orientado a mantener espacios de reflexión ciudadana y defensa de los derechos humanos.
En su historia personal, la familia y la vocación de servicio han tenido un papel importante. En una entrevista publicada por KienyKe en 2023, Marisol relató que la influencia de su madre, Ana Daisy Forero Portella, marcó su compromiso social. También contó que dedicó 12 años de su vida a la comunidad religiosa antes de orientar su camino hacia la radio, la academia y otros proyectos de carácter social.
Su vínculo con la comunicación se ha expresado en iniciativas radiales y comunitarias, entre ellas «La Banca del Parque», un espacio desde el cual ha promovido la cultura, la conversación y la memoria. También ha trabajado en la escritura y la pedagogía ciudadana, con actividades en universidades, colegios, bibliotecas y espacios públicos.
Una parte central de su labor ha sido contar quién era Jaime más allá de sus personajes televisivos: el hermano, el amigo, el lector y el hombre comprometido con la realidad colombiana. En esa tarea ha impulsado publicaciones y encuentros que buscan acercar su historia a nuevas generaciones y evitar que su asesinato se reduzca a una fecha conmemorativa.
Tras la muerte de Jaime, Marisol asumió también la defensa de su memoria y la exigencia de esclarecer el crimen. Desde entonces, su trabajo ha conectado el duelo personal con una causa colectiva: preservar el valor de la crítica, la libertad de expresión y la búsqueda de justicia.
Un reconocimiento a la memoria y la pedagogía para la paz
La resolución de la Mesa Directiva del Concejo de Bogotá resaltó la participación de Marisol Garzón en el fomento de la participación ciudadana, la consolidación de espacios de diálogo democrático y la promoción de comunidades más igualitarias. También reconoció su interés por la defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes, así como por el fortalecimiento de la cultura y la comunicación popular como herramientas para la paz territorial.
De acuerdo con Avellaneda, su labor ha contribuido a formar a jóvenes en el respeto por los derechos humanos y en la importancia de la deliberación pacífica. El concejal afirmó que su bancada continuará defendiendo espacios públicos en los que la memoria histórica, la cultura y la protección de los sectores vulnerables ocupen un lugar prioritario.
La Cruz de Oro se suma así a una trayectoria en la que el recuerdo de Jaime Garzón no se limita a la evocación de su humor ni a la denuncia de su asesinato. También representa una apuesta por transmitir sus preguntas sobre el país, su compromiso con la paz y su defensa de la dignidad humana.
Con este homenaje, Bogotá reconoció a una mujer que ha dedicado buena parte de su vida a mantener abierta esa conversación. Más de 27 años después del asesinato de Jaime, la labor de Marisol busca que su historia siga interpelando a la sociedad y que la memoria se traduzca en educación, participación y compromiso con la verdad.





