Las autoridades militares del Chocó coordinaron una de las misiones tácticas más ambiciosas orientadas a devolver el control territorial.
El despliegue de las unidades de infantería de marina buscó reestablecer la libre navegabilidad en los principales afluentes del departamento chocoano.
Las comunidades étnicas habían reportado restricciones de movilidad impuestas por grupos armados ilegales en medio de disputas territoriales por narcotráfico.
El comandante de la división militar encargada aseguró que las tropas no abandonarán los puntos críticos identificados por la Defensoría.
La estrategia contempló la instalación de puestos de control fluvial móviles dotados con tecnologías avanzadas de comunicación y visión nocturna.
Asimismo, aeronaves de la Fuerza Aéreoespacial realizan patrullajes de reconocimiento en las zonas selváticas limítrofes con el departamento del Valle.
La Gobernación del Chocó solicitó el acompañamiento urgente de agencias internacionales para coordinar la entrega de paquetes de asistencia alimentaria.
Muchos caseríos rurales sufren de desabastecimiento debido al temor de los comerciantes locales de movilizar mercancías por las rutas tradicionales.
La Fiscalía General de la Nación delegó un equipo de fiscales especializados para avanzar en la judicialización de los cabecillas regionales.
Los operativos conjuntos han permitido la incautación de material bélico pesado y laboratorios artesanales destinados al procesamiento de alcaloides ilícitos.
El Gobierno nacional insistió en que la seguridad ciudadana de estas comunidades vulnerables constituye un eje inamovible de la agenda central.
Los consejos de seguridad comunitarios evaluarán semanalmente el impacto real de las operaciones militares sobre la tranquilidad de los habitantes locales.






