Trump impulsa en privado el nombre de Gianni Infantino para la ONU y abre un inusual debate sobre la sucesión de Guterres

La cercanía entre ambos se fortaleció durante la organización y el desarrollo del Mundial de 2026, disputado en Estados Unidos, México y Canadá. Durante el torneo compartieron numerosos actos públicos y la relación entre ambos quedó en evidencia en la ceremonia de clausura y en la final del campeonato - Foto: Archivo/The White House

La cercanía entre ambos se fortaleció durante la organización y el desarrollo del Mundial de 2026, disputado en Estados Unidos, México y Canadá. Durante el torneo compartieron numerosos actos públicos y la relación entre ambos quedó en evidencia en la ceremonia de clausura y en la final del campeonato - Foto: Archivo/The White House

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría promoviendo de manera privada al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como posible candidato a ocupar la Secretaría General de las Naciones Unidas cuando concluya el mandato de António Guterres a finales de 2026. La información fue revelada inicialmente por el New York Post, citando fuentes cercanas al mandatario, y posteriormente fue recogida por diversos medios internacionales.

Hasta el momento, la iniciativa no constituye una candidatura oficial. Ni la Casa Blanca, ni la FIFA, ni el propio Infantino han confirmado públicamente que exista una postulación formal. Por ahora, se trata de una promoción política realizada, según el reporte periodístico, en conversaciones privadas con aliados y personas del entorno del presidente estadounidense.

De acuerdo con las fuentes citadas, Trump considera que Infantino reúne condiciones para dirigir Naciones Unidas por su experiencia al frente de una organización integrada por más de 200 asociaciones nacionales de fútbol, su reconocimiento internacional y su capacidad para establecer relaciones con gobiernos de todo el mundo.

La cercanía entre ambos se fortaleció durante la organización y el desarrollo del Mundial de 2026, disputado en Estados Unidos, México y Canadá. Durante el torneo compartieron numerosos actos públicos y la relación entre ambos quedó en evidencia en la ceremonia de clausura y en la final del campeonato.

Ese vínculo ya había generado controversia meses antes, cuando Infantino entregó a Trump el denominado Premio de la Paz de la FIFA, una decisión que despertó críticas dentro y fuera del mundo del fútbol. Durante el Mundial también se cuestionó la cercanía institucional entre el presidente de la FIFA y el mandatario estadounidense.

La eventual promoción resulta llamativa porque Infantino no proviene del ámbito diplomático, sino del deportivo. Desde 2016 preside la FIFA y anteriormente fue secretario general de la UEFA. De prosperar una candidatura, sería uno de los perfiles más atípicos considerados para dirigir Naciones Unidas, un cargo que históricamente ha recaído en diplomáticos, primeros ministros, cancilleres o altos funcionarios internacionales.

Desde el punto de vista jurídico, no existe impedimento para que un presidente promueva a un ciudadano de otro país. Aunque Trump es estadounidense e Infantino posee nacionalidad suiza e italiana, la Carta de las Naciones Unidas no exige que un Estado respalde exclusivamente a uno de sus propios nacionales. Lo determinante es conseguir los apoyos políticos necesarios dentro de la organización.

No obstante, el respaldo del presidente de Estados Unidos, por sí solo, está lejos de garantizar la elección. El secretario general de la ONU debe ser recomendado por el Consejo de Seguridad, donde cualquier miembro permanente —Estados Unidos, China, Rusia, Francia o Reino Unido— puede vetar una candidatura. Posteriormente, el nombramiento debe ser aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Otro elemento que añade incertidumbre es que, por tradición diplomática, existe una rotación regional no escrita para la elección del secretario general. Diversos analistas consideran que el próximo turno correspondería a un candidato de América Latina o el Caribe, circunstancia que podría dificultar las opciones de un europeo como Infantino.

Mientras tanto, el nombre del presidente de la FIFA sigue siendo únicamente objeto de especulación política. La información conocida hasta ahora describe una gestión privada atribuida a Trump, pero no una candidatura oficial ni un proceso formal ante Naciones Unidas. El futuro de la sucesión de António Guterres dependerá de las negociaciones entre los Estados miembros y del consenso que logren construir en el Consejo de Seguridad, más allá de la promoción que pueda hacer cualquier mandatario.

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