La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y Naciones Unidas desarrollaron en Cali una agenda de trabajo para revisar los efectos del terremoto del 10 de agosto y los desafíos que enfrenta la ciudad durante su recuperación.
El encuentro tuvo como uno de sus principales participantes a Kamal Kishore, representante especial del secretario general de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres y jefe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).
Kishore recorrió algunos de los sectores afectados para conocer directamente las condiciones que dejó el movimiento telúrico y las capacidades desplegadas por las autoridades para atender la emergencia.
La visita ocurre cuando la atención institucional comienza a concentrarse no solo en la respuesta a las consecuencias inmediatas del terremoto, sino también en las decisiones necesarias para la recuperación y la reducción de riesgos futuros.
De acuerdo con el balance presentado por la UNGRD, en Cali el terremoto dejó 154 personas fallecidas, 1.504 heridas y 88 rescatadas con vida. Además, más de 12.000 edificaciones resultaron afectadas.
Las autoridades han realizado 1.216 inspecciones técnicas para determinar las condiciones de las estructuras, mientras las evaluaciones de daños y necesidades comprenden a 35.280 familias.
Esas cifras constituyen uno de los elementos de referencia para analizar las dificultades encontradas durante la emergencia y establecer qué capacidades deben fortalecerse antes de que ocurra un nuevo evento de características similares.
En las reuniones participaron representantes de la UNGRD, la Alcaldía de Cali, la Gobernación del Valle del Cauca y Naciones Unidas, además de otros actores institucionales vinculados con la atención de la emergencia y el proceso de recuperación.
Uno de los asuntos centrales fue la seguridad de las edificaciones afectadas. Las inspecciones técnicas deberán servir para determinar las condiciones de las estructuras y orientar las decisiones sobre intervención, recuperación o reconstrucción.
La continuidad de los servicios esenciales también forma parte de los retos identificados. Un terremoto no solamente genera daños materiales, sino que puede comprometer durante distintos periodos la prestación de servicios indispensables para la población.
Otro de los temas examinados fue la preparación de las comunidades. La experiencia de la emergencia será utilizada para identificar qué mecanismos funcionaron, cuáles presentaron dificultades y qué capacidades deben fortalecerse.
La planificación de Cali frente a futuros eventos naturales constituye igualmente uno de los componentes de la agenda. La discusión busca que la recuperación no se limite a reconstruir lo que resultó afectado, sino que incorpore medidas para disminuir las condiciones de vulnerabilidad.
El encuentro incluyó además un intercambio de experiencias internacionales sobre gestión del riesgo y recuperación de territorios afectados por desastres.
Naciones Unidas planteó su acompañamiento mediante la iniciativa Desarrollando Ciudades Resilientes 2030 (MCR2030), orientada a fortalecer las capacidades de los gobiernos locales para identificar y reducir sus riesgos.
Según la UNGRD, los 42 municipios del Valle del Cauca hacen parte de esta red global de ciudades, lo que abre un espacio para intercambiar experiencias y herramientas relacionadas con la prevención y la gestión del riesgo.
La agenda también tuvo un componente territorial. La delegación internacional visitó zonas afectadas para observar las condiciones actuales y conocer las acciones que se adelantan para atender a las familias y recuperar la ciudad.
En paralelo, la Gobernación del Valle del Cauca planteó ante Naciones Unidas asuntos relacionados con la evaluación del riesgo sísmico, la búsqueda de recursos de cooperación internacional y financiación multilateral y la reconstrucción de infraestructura. Entre las prioridades expuestas también estuvo el Hospital Universitario del Valle y la elaboración de un plan maestro para Buenaventura.
Para Naciones Unidas, el desafío de la siguiente etapa está relacionado con la recuperación y con la posibilidad de reconstruir bajo condiciones que reduzcan los riesgos existentes. El representante de la UNDRR también destacó la necesidad de aprovechar la recuperación para fortalecer la capacidad económica y social del territorio.
El reto institucional, por tanto, no termina con la atención de las víctimas ni con las primeras evaluaciones de daños. La magnitud de las afectaciones obliga a convertir la información recopilada durante la emergencia en decisiones sobre infraestructura, vivienda, servicios, preparación comunitaria y ordenamiento territorial.
La UNGRD busca consolidar con Cali, el Valle del Cauca y Naciones Unidas una agenda que traduzca las lecciones del terremoto en acciones concretas. El objetivo planteado es proteger la vida, reducir vulnerabilidades y aumentar la capacidad de recuperación del territorio frente a futuros desastres.






