Viviane Morales dejará el Ministerio de Educación Nacional después de una corta permanencia en el cargo. La exfiscal general presentó su renuncia irrevocable al presidente Abelardo De la Espriella, quien aceptó su decisión y anunció a Ilva Myriam Hoyos Castañeda como su reemplazo.
La salida se conoció este miércoles 2 de septiembre y constituye el primer cambio en el gabinete de De la Espriella desde el comienzo de su Gobierno. Morales llevaba 28 días al frente de la cartera, de acuerdo con el registro de La Silla Vacía.
La razón entregada por la propia Morales está relacionada con un asunto personal. En la carta enviada al presidente explicó que una “situación familiar inesperada” requiere su presencia y toda su atención de manera inmediata.
Morales también dejó claro que esa circunstancia le impedía dedicar al Ministerio el tiempo y la energía que, según explicó, demanda la responsabilidad de dirigir la educación pública del país. La dimisión fue presentada con carácter irrevocable.
Hasta ahora no existe información pública que permita atribuir su renuncia a diferencias políticas con De la Espriella. Tampoco hay evidencia que permita afirmar que las controversias surgidas durante sus primeras semanas en el cargo hayan provocado su salida.
El presidente aceptó la decisión y despidió públicamente a Morales en términos de reconocimiento personal. De la Espriella dijo recibir la renuncia con nostalgia y expresó su respaldo a la exministra frente a la situación que motivó su retiro.
La salida ocurre después de que Morales apenas comenzaba a conformar el equipo directivo de la cartera. El 12 de agosto había posesionado a Gledy María Foliaco Rebolledo como viceministra de Educación Preescolar, Básica y Media y a Camilo Noguera Pardo como viceministro de Educación Superior.
Durante su breve gestión también quedó abierto un debate sobre el rumbo de la educación pública. El Gobierno había puesto en circulación un borrador de decreto que contemplaba una mayor participación del sector privado en la administración de colegios públicos, una propuesta que generó críticas de sectores sindicales y educativos.
Morales había defendido su llegada al Ministerio con una agenda asociada a la calidad académica, la dignificación de los maestros y determinados valores relacionados con la familia y la educación. Su trayectoria política y sus posiciones religiosas habían convertido su designación, desde el comienzo, en una decisión de alto contenido político.
Ahora la conducción de esa agenda quedará en manos de Ilva Myriam Hoyos Castañeda. El presidente la presentó como una mujer de “talante, fortaleza, honradez y firme defensa de los valores”, al anunciar su designación.
Hoyos es abogada de la Universidad del Rosario y doctora en Derecho de la Universidad de Navarra, en España. Su carrera se ha desarrollado principalmente en el ámbito jurídico, académico y del servicio público.
Entre sus cargos se encuentran la jefatura de la Oficina Jurídica de Inravisión, la asistencia a la Viceprocuraduría General de la Nación y responsabilidades académicas en la Universidad de La Sabana. También fue directora del Instituto de Humanidades y decana de la Facultad de Derecho de esa institución.
Su experiencia en la administración pública tuvo uno de sus momentos más visibles durante su paso por la Procuraduría General de la Nación. Allí ejerció como procuradora delegada para la Defensa de los Derechos de la Infancia, la Adolescencia y la Familia durante la administración de Alejandro Ordóñez.
Desde ese cargo adquirió notoriedad por sus posiciones en debates sobre aborto, derechos sexuales y reproductivos y familia. Sus actuaciones generaron fuertes controversias con organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres y con sectores que cuestionaban la influencia de sus convicciones religiosas en su actividad pública.
Uno de los principales asuntos que marcó su trayectoria fue su oposición a la aplicación de decisiones de la Corte Constitucional relacionadas con la interrupción voluntaria del embarazo. En ese periodo protagonizó enfrentamientos jurídicos y políticos alrededor del alcance de ese derecho.
Hoyos también mantuvo posiciones contrarias al matrimonio entre parejas del mismo sexo. Durante su trayectoria pública cuestionó decisiones de la Corte Constitucional relacionadas con este asunto y participó en los debates jurídicos que acompañaron la discusión sobre el reconocimiento de esos derechos.
Su perfil jurídico también la llevó a intentar llegar a la Corte Constitucional. Su nombre apareció en distintos procesos de selección para integrar el alto tribunal, entre ellos una terna conformada por el Consejo de Estado en 2008. En esa oportunidad fue presentada como abogada de la Universidad del Rosario y doctora en Derecho de la Universidad de Navarra.
En 2012 volvió a estar entre los nombres considerados para una terna de la Corte Constitucional. Según registros de Elección Visible, obtuvo 15 votos durante una de las votaciones del Consejo de Estado, pero finalmente no fue incluida en la terna que llegó al Senado.
La relación de Hoyos con instituciones religiosas también forma parte de su trayectoria. Ha sido asesora de la Conferencia Episcopal de Colombia, del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño y del entonces Pontificio Consejo para la Familia. También participó como experta laica en encuentros de la Iglesia católica.
En años recientes presidió la Comisión Nacional de la Cultura del Cuidado, instancia asesora de la Conferencia Episcopal Colombiana relacionada con la prevención de abusos dentro de la Iglesia. En ese escenario ha sostenido la necesidad de poner a las víctimas en el centro de las respuestas institucionales.
Su relación con el mundo educativo, aunque existe, tiene un componente principalmente académico y jurídico. Hoyos fue docente, investigadora, directora del Instituto de Humanidades y decana de Derecho de la Universidad de La Sabana, pero su carrera pública más conocida se desarrolló en la Procuraduría y en el ámbito jurídico.
El relevo, por ello, mantiene abierta la discusión sobre la orientación que tendrá el Ministerio de Educación. Morales y Hoyos comparten un perfil conservador y una presencia importante de convicciones religiosas en sus trayectorias públicas, aunque eso no permite anticipar por sí solo las decisiones que tomará la nueva ministra.
Uno de los primeros asuntos que deberá enfrentar Hoyos será precisamente el futuro de las propuestas que quedaron abiertas durante la gestión de Morales. Entre ellas está el debate sobre la participación del sector privado en colegios públicos, además de las políticas educativas que el Gobierno de De la Espriella ha planteado para el sistema escolar y universitario.
El nombramiento también tendrá consecuencias sobre los debates relacionados con derechos de niños y adolescentes, educación sexual, libertad religiosa, familia y diversidad, asuntos sobre los cuales Hoyos tiene una trayectoria pública documentada. Sin embargo, cualquier cambio concreto dependerá de las decisiones que adopte desde el Ministerio.
Con la renuncia de Morales, De la Espriella pierde a una ministra que apenas comenzaba a desarrollar su agenda y pone al frente de Educación a una jurista con una trayectoria de varias décadas y posiciones claramente identificables en debates constitucionales y sociales. La transición será, así, el primer examen político del Gobierno después de su primer relevo ministerial.






