La Liga de Gobernantes Anticorrupción, la organización política que nació alrededor de la candidatura presidencial de Rodolfo Hernández en 2022, comenzó una nueva etapa con un cambio que va más allá de su nombre.
La colectividad ahora se denomina Partido Republicano y busca convertirse en una plataforma política de derecha de cara a las elecciones territoriales de 2027 y, posteriormente, a las presidenciales de 2030.
El cambio de denominación fue aprobado por el Consejo Nacional Electoral en agosto de 2026, de manera que la nueva organización conserva la personería jurídica de la antigua LIGA.
La transformación adquirió mayor dimensión con la llegada de María Fernanda Cabal, quien el 3 de octubre oficializó su incorporación al partido durante un acto realizado en Bucaramanga, ciudad asociada a la trayectoria política de Rodolfo Hernández.
Cabal fue presentada como la primera militante de esta nueva etapa y asumió públicamente el propósito de construir desde esa organización lo que denomina una “nueva derecha”.
Su llegada se produjo pocos días después de su renuncia al Centro Democrático, colectividad en la que militó durante casi 13 años y con la que tuvo diferencias políticas durante el proceso de definición de la candidatura presidencial de 2026.
La exsenadora plantea que su nuevo proyecto debe defender, entre otros asuntos, la propiedad privada, el libre mercado, el mérito, la empresa, el trabajo y límites al poder del Estado.
También ha señalado que la nueva colectividad debe prepararse para gobernar y enfrentar asuntos como la seguridad, el manejo de los recursos públicos y las condiciones para producir y trabajar.
La apuesta inmediata será territorial. Cabal anunció que el Partido Republicano buscará construir una estructura en departamentos y municipios y entregar avales para candidaturas a concejos, asambleas, alcaldías y gobernaciones en las elecciones de 2027.
La transformación plantea, sin embargo, una particular continuidad con el proyecto de Rodolfo Hernández. La personería jurídica utilizada por el nuevo partido corresponde a la organización que el exalcalde de Bucaramanga fundó después de su campaña presidencial de 2022.
Hernández llegó a la segunda vuelta de aquellas elecciones con un discurso centrado en la lucha contra la corrupción y una crítica a las estructuras tradicionales de la política, antes de perder frente a Gustavo Petro.
Después de su muerte, ocurrida en 2024, la LIGA conservó su personería jurídica, pero quedó sin la figura que había concentrado buena parte de su identidad electoral.
Ahora esa estructura está siendo utilizada para desarrollar un proyecto político con un perfil ideológico diferente y explícitamente vinculado con sectores de derecha.
En ese proceso también aparece el senador Jonathan Pulido Hernández, conocido como Jota Pé Hernández, quien había intentado construir una nueva colectividad después de sus diferencias con la Alianza Verde.
El nombre Partido Republicano y la nueva identidad visual habían sido concebidos originalmente por Jota Pé para el proyecto partidista que pretendía desarrollar si conseguía separarse de la Alianza Verde.
Al no concretarse esa escisión, el senador cedió esas ideas para que fueran utilizadas por la estructura que anteriormente se denominaba LIGA, según los reportes sobre la negociación política.
El movimiento explica por qué el nuevo Partido Republicano conserva la estructura jurídica de la organización de Rodolfo Hernández, pero adopta una identidad que había sido pensada para un proyecto político distinto.
Jota Pé, sin embargo, todavía no puede ser presentado como militante del Partido Republicano. El propio senador explicó que continúa formalmente vinculado a la Alianza Verde y que, mientras esa situación no se resuelva, no puede ingresar a otra colectividad sin exponerse a una eventual doble militancia.
Su salida de la Alianza Verde tampoco siguió el camino que esperaba inicialmente. Hernández había solicitado una escisión para crear su propio partido, pero ese procedimiento no terminó produciendo la separación que buscaba.
Por eso, aunque su nombre aparece asociado a la construcción del Partido Republicano y existe una expectativa sobre su eventual incorporación, jurídicamente la situación todavía está pendiente.
La llegada de Cabal y la eventual incorporación de Jota Pé también pueden modificar el mapa de las derechas colombianas, en un momento en que distintas organizaciones buscan consolidar estructuras después de las elecciones de 2026.
El Partido Republicano aparece así como una organización diferente de otras colectividades de derecha que también están intentando ampliar su presencia territorial.
Entre ellas se encuentra Defensores de la Patria, partido vinculado al presidente Abelardo de la Espriella, mientras Salvación Nacional y otros sectores han explorado fórmulas de integración para las próximas elecciones.
La existencia de varios proyectos dentro del mismo espectro ideológico ya ha producido diferencias públicas. Miguel Polo Polo cuestionó la decisión de Cabal de incorporarse al Partido Republicano y sostuvo que debió respaldar a Defensores de la Patria. Esa posición corresponde a su propia valoración política.
El nuevo partido también adoptó una posición institucional frente al Gobierno. El CNE registró el 23 de septiembre la declaración política de gobierno del Partido Republicano frente a la administración de Abelardo de la Espriella.
Esa definición resulta relevante porque muestra que la transformación no está planteada únicamente como un cambio de identidad gráfica o de nombre, sino como la construcción de una posición política frente al Ejecutivo y frente a las elecciones que vienen.
Cabal, por su parte, ha planteado que su proyecto busca consolidar una derecha que defienda abiertamente sus principios y que tenga capacidad para construir candidaturas y organización desde las regiones.
La incógnita será cómo se distribuirán los liderazgos dentro de una estructura que todavía conserva el origen jurídico de la LIGA, pero que ahora tiene como principal figura pública a una dirigente proveniente del Centro Democrático.
También está pendiente determinar qué papel tendrá Jota Pé Hernández si finalmente consigue formalizar su salida de la Alianza Verde y se incorpora al Partido Republicano.
De esta manera, la antigua Liga de Gobernantes Anticorrupción entra en una segunda vida política: conserva la personería jurídica construida alrededor de Rodolfo Hernández, adopta el nombre e identidad concebidos para el proyecto de Jota Pé y comienza a ser liderada públicamente por María Fernanda Cabal.
El resultado es una nueva plataforma que buscará medir su capacidad de organización en las elecciones territoriales de 2027. Por ahora, Cabal es su primera militante y Jota Pé un eventual integrante cuya incorporación depende de resolver su situación jurídica con la Alianza Verde.






