Colombia inauguró este miércoles 14 de octubre de 2026 su Embajada en Jerusalén, durante una visita oficial del ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula Escobar, quien encabezó la ceremonia junto a su homólogo israelí, Gideon Sa’ar. La apertura marca un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales y convierte al país en el décimo en establecer una misión diplomática de este tipo en la ciudad, considerada capital de Israel por su Gobierno, pero cuyo estatus internacional continúa en disputa.
Durante el acto, Bula afirmó que la apertura de la sede diplomática representa un paso concreto hacia la restauración de las relaciones entre ambos países y una oportunidad para fortalecer la confianza mutua. El canciller señaló que la misión permitirá desarrollar una agenda de cooperación con beneficios para los ciudadanos de Colombia e Israel.
«Hoy renovamos esta relación con una visión de futuro y un propósito claro: convertir las oportunidades de cooperación en resultados concretos para nuestros países», manifestó el ministro, según el comunicado de la Cancillería colombiana.
La Embajada estará bajo el liderazgo de Tania Gilinski y tendrá entre sus objetivos representar los intereses nacionales, brindar asistencia a los colombianos en Israel e impulsar proyectos de cooperación en seguridad, defensa, agricultura, comercio, inversión, ciencia, tecnología e inteligencia artificial.
La inauguración se produce después del restablecimiento formal de las relaciones diplomáticas entre Colombia e Israel, en agosto de 2026. Desde entonces, los dos gobiernos han avanzado en la normalización de sus canales diplomáticos y en la reactivación de mecanismos de cooperación. La nueva sede busca consolidar ese acercamiento y convertirlo en acuerdos concretos.
Los países que ya trasladaron sus embajadas
Con la apertura de la sede colombiana, el país se suma a un grupo reducido de naciones que mantienen sus embajadas en Jerusalén. De acuerdo con los recuentos publicados por Reuters y otros medios internacionales, los nueve precedentes son Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Kosovo, Paraguay, Papúa Nueva Guinea, Fiyi, Nauru y Somalilandia.
Estados Unidos trasladó su embajada en mayo de 2018, durante el primer mandato de Donald Trump, y Guatemala hizo lo propio dos días después. Paraguay también trasladó su sede ese año, aunque posteriormente la devolvió a Tel Aviv y volvió a establecerla en Jerusalén en diciembre de 2024.
Kosovo abrió su embajada en 2021, seguido por Honduras en junio de ese mismo año. Papúa Nueva Guinea inauguró la suya en septiembre de 2023, mientras que Fiyi lo hizo en septiembre de 2025. Nauru y Somalilandia completan la lista que precede a Colombia en los recuentos de octubre de 2026.
El caso de Somalilandia requiere una precisión: se trata de un territorio autoproclamado independiente, reconocido por Israel, pero que no cuenta con el reconocimiento internacional generalizado de un Estado soberano. Por ello, su situación no es equivalente a la de los países miembros de Naciones Unidas.
En América Latina, Guatemala, Honduras y Paraguay constituyen los antecedentes más relevantes para Colombia. La decisión de Bogotá amplía el grupo regional de países que han optado por establecer su representación diplomática en Jerusalén, en contraste con la mayoría de los gobiernos, que mantienen sus embajadas en Tel Aviv.
Colombia se adelanta a Argentina
La decisión colombiana también se produce antes de que Argentina concrete el traslado anunciado por su presidente, Javier Milei, uno de los principales aliados internacionales del Gobierno israelí en América Latina.
Milei anunció en junio de 2025, durante un discurso ante el Parlamento israelí, que Argentina trasladaría su embajada a Jerusalén Occidental en 2026. La promesa formaba parte de su política de estrechamiento de relaciones con Israel y ya había sido expresada durante visitas anteriores.
Sin embargo, el traslado no se había concretado al 14 de octubre de 2026. En enero de este año, medios internacionales informaron que el plan había quedado en suspenso en medio de tensiones relacionadas con un proyecto de explotación petrolera cerca de las islas Malvinas, cuya soberanía reclama Argentina. La información se basó en reportes de medios israelíes y fuentes citadas por la prensa; no equivale a una declaración oficial argentina que cancele definitivamente el traslado.
De esta manera, Colombia materializó la apertura de su embajada antes que Argentina, pese a que Milei había anunciado con anterioridad su intención de trasladar la sede diplomática. El caso muestra que los anuncios políticos y su ejecución pueden seguir ritmos diferentes, incluso entre gobiernos que mantienen una relación estrecha con Israel.
Una decisión con implicaciones diplomáticas
La ubicación de las embajadas en Jerusalén tiene un significado que va más allá de la organización de las relaciones bilaterales. Israel considera toda la ciudad su capital, mientras que los palestinos reclaman Jerusalén Este como capital de un futuro Estado palestino. La mayoría de la comunidad internacional sostiene que el estatus definitivo de la ciudad debe resolverse mediante negociaciones.
Por esa razón, la apertura de la sede colombiana representa también una posición diplomática frente a una de las cuestiones más sensibles del conflicto israelí-palestino. La decisión se suma al giro de la política exterior colombiana bajo el nuevo Gobierno y a la intención de fortalecer los vínculos comerciales, tecnológicos y de seguridad con Israel.
Durante su visita, Bula también acudió al centro de conmemoración del Holocausto Yad Vashem, donde participó en una ceremonia de ofrenda floral. La agenda oficial incluía una reunión bilateral con Sa’ar para abordar la cooperación en seguridad y defensa, el intercambio comercial y las oportunidades de inversión e innovación.
La apertura de la Embajada marca así un paso concreto en el restablecimiento de los vínculos entre Bogotá y Jerusalén. Mientras Colombia ya formalizó el traslado de su representación diplomática, Argentina mantiene pendiente una decisión anunciada por Milei para 2026.






