La presentación del llamado “Libro de la Verdad”, con el que el presidente Abelardo de la Espriella expuso 82 casos de presuntas irregularidades de la administración de Gustavo Petro, tuvo una respuesta política inmediata. El 19 de agosto, el expresidente y el senador Iván Cepeda utilizaron el espacio de réplica para cuestionar el documento y trasladar buena parte del debate hacia la emergencia provocada por el terremoto en el occidente de Colombia.
La intervención tuvo una importancia que fue más allá de responder a las acusaciones contenidas en el libro. Se convirtió en una de las primeras apariciones conjuntas de Petro y Cepeda como figuras centrales de la oposición frente al nuevo Gobierno y permitió observar la estrategia con la que el petrismo pretende disputar el relato político de los primeros días de la administración de De la Espriella.
Iván Cepeda abrió su intervención con un mensaje dirigido a las víctimas del terremoto y centró buena parte de sus críticas en la respuesta inicial del Gobierno. El senador cuestionó la forma en que se produjo el cambio de administración y sugirió que la falta de una transición ordenada tuvo consecuencias sobre la capacidad institucional para enfrentar la emergencia.
La catástrofe se convirtió así en el primer gran punto de confrontación entre el Gobierno y la oposición. Mientras el Ejecutivo de De la Espriella defendió la necesidad de adoptar medidas extraordinarias para responder a la magnitud de los daños, Cepeda insistió en que los recursos y las facultades de emergencia debían concentrarse en la atención de las comunidades afectadas.
El senador también planteó la necesidad de vigilar las decisiones que adopte el Gobierno bajo la emergencia económica. El planteamiento de la oposición fue que las facultades extraordinarias debían utilizarse para la reconstrucción de las zonas golpeadas y la atención de la población damnificada, evitando que la excepcionalidad se convierta en un mecanismo para impulsar agendas que no tengan una relación directa con el desastre.
Después de Cepeda intervino Gustavo Petro, quien dirigió su respuesta hacia el contenido y el significado político del “Libro de la Verdad”. El expresidente rechazó la presentación general del documento y cuestionó que decisiones adoptadas durante su Gobierno pudieran ser presentadas como si constituyeran automáticamente hechos de corrupción o conductas delictivas.
Ese es uno de los principales puntos de la controversia alrededor de los 82 casos incluidos en el documento. El “Libro de la Verdad” reúne diferentes situaciones que el nuevo Gobierno considera susceptibles de ser investigadas, pero la respuesta del petrismo ha sido que dentro de ese conjunto se mezclan posibles irregularidades administrativas con decisiones de política pública y diferencias ideológicas sobre la orientación que tuvo la administración anterior.
Para Petro, esa distinción resulta fundamental. Una cosa es que existan hechos que puedan ser objeto de investigación por parte de la Fiscalía, la Procuraduría o la Contraloría, y otra que decisiones adoptadas por un Gobierno dentro de su programa político sean presentadas como pruebas de un supuesto entramado general de corrupción.
Iván Cepeda fue incluso más directo al cuestionar el documento y calificarlo como una “mentira”. Su reacción representó un rechazo frontal a la narrativa con la que el Gobierno de De la Espriella presentó el balance de la administración anterior y abrió una disputa sobre la manera en que deben interpretarse los casos incluidos en el libro.
Uno de los argumentos del petrismo es que algunas de las actuaciones cuestionadas están relacionadas con políticas públicas impulsadas durante el Gobierno Petro. Bajo esa interpretación, el nuevo Ejecutivo estaría convirtiendo diferencias sobre la gestión del Estado en elementos de una acusación política más amplia contra la administración saliente.
El contraste plantea un debate que probablemente acompañará los primeros meses del nuevo Gobierno. Para De la Espriella, el documento busca poner en conocimiento de los organismos de control situaciones que, según su administración, requieren investigación y seguimiento. Para Petro y Cepeda, el riesgo está en que la presentación pública de los casos construya una narrativa política antes de que las autoridades competentes determinen si efectivamente existieron conductas ilegales.
La respuesta de la oposición tampoco se limitó a desmontar punto por punto los casos incluidos en el libro. Petro y Cepeda tomaron una decisión estratégica: llevar la discusión desde el balance sobre el Gobierno anterior hacia la responsabilidad del nuevo Gobierno frente a una crisis que estaba ocurriendo en tiempo real.
El terremoto ofreció al petrismo un terreno desde el cual cuestionar las decisiones de De la Espriella. Petro criticó, entre otros asuntos, la respuesta frente a la emergencia y la situación del hospital flotante Benkos Biohó, mientras la oposición comenzó a cuestionar las prioridades establecidas dentro de la declaratoria de emergencia económica.
La discusión sobre la financiación de la reconstrucción también hizo parte de la confrontación. Petro y Cepeda defendieron la necesidad de garantizar recursos suficientes para responder a los daños y cuestionaron alternativas que, a su juicio, podían resultar insuficientes frente a la magnitud de la emergencia.
En ese sentido, la réplica permitió al petrismo cambiar parcialmente el centro del debate. El “Libro de la Verdad” había sido presentado como una ofensiva política y administrativa contra la gestión de Petro, pero la respuesta de la oposición buscó que la atención pública se concentrara en lo que está haciendo el Gobierno entrante para enfrentar el terremoto.
La estrategia es doble. Por un lado, Petro y Cepeda buscan diferenciar entre acusaciones que deben ser investigadas y decisiones de política pública que pueden ser objeto de debate político, pero que no deberían ser presentadas automáticamente como hechos de corrupción. Por otro, pretenden someter a escrutinio las decisiones que adopte el Gobierno de De la Espriella durante la emergencia.
Ese segundo frente puede resultar particularmente importante. La declaratoria de emergencia económica entrega al Ejecutivo facultades excepcionales y permite adoptar medidas que, precisamente por su carácter extraordinario, deberán demostrar una relación directa con la crisis provocada por el terremoto. La oposición ya ha comenzado a plantear dudas sobre las prioridades y el alcance de algunas de esas decisiones.
La disputa, entonces, no es solamente sobre el pasado. El Gobierno de De la Espriella utiliza el “Libro de la Verdad” para construir un relato sobre lo que recibió de la administración Petro y para justificar parte de su agenda de cambio. Petro y Cepeda responden que el verdadero examen político debe concentrarse también en la forma en que el nuevo Gobierno enfrenta sus primeras responsabilidades.
La intervención de ambos dirigentes dejó ver el comienzo de una confrontación que tendrá dos dimensiones paralelas. Una será la batalla por el legado del Gobierno Petro y por la interpretación de los 82 casos presentados por el nuevo Ejecutivo. La otra será el control político sobre las decisiones de De la Espriella y, especialmente, sobre el manejo de la emergencia y la reconstrucción.
El resultado es que el “Libro de la Verdad”, pensado como una herramienta para exponer las presuntas irregularidades de la administración anterior, terminó provocando una respuesta que abrió un escenario político más amplio. Petro y Cepeda no solo rechazaron el contenido y el enfoque del documento: aprovecharon su réplica para presentar el terremoto como la primera gran prueba del nuevo Gobierno y para advertir que la oposición estará atenta a cada decisión tomada bajo el amparo de la emergencia.






