Una guillotina real cerca del Capitolio: el símbolo que conecta el caso con las protestas No Kings

Uno de los aspectos más llamativos del caso es que no se trataba simplemente de una réplica decorativa. De acuerdo con el informe policial citado por medios estadounidenses, la estructura tenía una hoja metálica que presentaba un filo - Foto: U.S. Capitol Police

Uno de los aspectos más llamativos del caso es que no se trataba simplemente de una réplica decorativa. De acuerdo con el informe policial citado por medios estadounidenses, la estructura tenía una hoja metálica que presentaba un filo - Foto: U.S. Capitol Police

Una guillotina de aproximadamente tres metros de altura apareció el pasado 25 de agosto en la parte trasera de una camioneta estacionada cerca del Capitolio y de la Corte Suprema de Estados Unidos. El hallazgo terminó con el arresto del propietario del vehículo y abrió interrogantes sobre sus motivos y sobre el significado político del artefacto.

El hombre fue identificado como Philan-Tam-Duy Le, de 35 años, residente de Julian, California. Según la Policía del Capitolio, había conducido desde California hasta Washington D. C. con la guillotina en la plataforma de su camioneta.

Los agentes detectaron el vehículo poco después de las 3:00 de la tarde, cuando estaba estacionado ilegalmente en el bloque 100 de East Capitol Street. El lugar se encuentra junto al complejo del Capitolio y muy cerca de la Corte Suprema y la Biblioteca del Congreso.

La Policía del Capitolio informó inicialmente que Le había sido detenido bajo la acusación de portar un arma peligrosa. Posteriormente, el proceso quedó reducido a un cargo menor relacionado con el intento de posesión de un arma prohibida.

Uno de los aspectos más llamativos del caso es que no se trataba simplemente de una réplica decorativa. De acuerdo con el informe policial citado por medios estadounidenses, la estructura tenía una hoja metálica que presentaba un filo.

Los agentes preguntaron a Le si el mecanismo podía funcionar. Según el informe, el hombre respondió que era “the real deal”, es decir, que se trataba de una guillotina auténtica y funcional.

La estructura tenía alrededor de diez pies de altura y estaba montada sobre una plataforma de madera en la parte trasera de una camioneta Toyota Tacoma negra. Las imágenes difundidas por la Policía del Capitolio muestran el enorme artefacto en una zona especialmente sensible de Washington.

Las autoridades inspeccionaron además el vehículo para determinar si había otros elementos peligrosos. No encontraron armas de fuego ni explosivos, mientras los investigadores comenzaron a revisar los antecedentes de Le y las razones de su viaje desde California.

El propio Le ha ofrecido posteriormente una explicación sobre la construcción del artefacto. En declaraciones al Los Angeles Times, afirmó que había construido la guillotina él mismo utilizando madera, tornillos y herramientas eléctricas y que se trataba de una obra de arte conceptual.

Según su explicación, pretendía provocar preguntas sobre quién era el destinatario de la guillotina y por qué había decidido llevarla hasta Washington. Su planteamiento, de acuerdo con el diario californiano, estaba relacionado con la forma en que las acciones individuales pueden afectar al mundo.

Su hermano, Kelvin Le, también describió el objeto como una posible expresión de desaprobación política. Sin embargo, las autoridades no han establecido que el artefacto tuviera como objetivo una persona concreta ni que Le estuviera preparando un ataque contra congresistas, jueces o funcionarios.

Le es originario del sur de California y actualmente reside en Julian, en el condado de San Diego. Su hermano lo describió como una persona con habilidades para fabricar objetos y con intereses relacionados con la artesanía, los viajes y la elaboración de piezas de joyería y tatuajes.

Su familia es de origen vietnamita, aunque Le nació y creció en California. Hasta ahora tampoco existe evidencia pública de que pertenezca a una organización política, a un partido o a un movimiento de protesta.

El significado de la guillotina, sin embargo, resulta difícil de separar de la política estadounidense actual. El instrumento está históricamente asociado con la Revolución Francesa y con la ejecución de miembros de la aristocracia y opositores políticos durante el llamado Reinado del Terror.

En Estados Unidos, además, la imagen de una guillotina ha adquirido una presencia particular en las protestas contra Donald Trump. Y aquí existe una conexión documentada que resulta relevante para entender el episodio, aunque no permite establecer una relación directa entre Le y esas movilizaciones.

La guillotina sí ha aparecido como símbolo en protestas del movimiento No Kings. Durante las movilizaciones del 14 de junio de 2025, por ejemplo, una imagen tomada en una manifestación de Carolina del Norte mostró una guillotina y representaciones de cabezas decapitadas. La fotografía provocó una controversia política y fue retirada posteriormente por la legisladora estatal Julie von Haefen.

La utilización del símbolo encaja con el propio mensaje de No Kings, un movimiento que nació para protestar contra lo que sus participantes consideran tendencias autoritarias de la segunda administración de Trump. El nombre —“No Kings”— expresa precisamente el rechazo a la idea de concentrar poder presidencial como si Estados Unidos tuviera un monarca.

La relación simbólica también tiene una explicación histórica: la guillotina representa, en el imaginario político occidental, la caída violenta de una élite gobernante y el derrocamiento de un régimen. Por eso ha sido utilizada por algunos manifestantes como una representación extrema de la idea de “no tener reyes”.

Pero existe una línea roja periodística que no debe cruzarse. No hay evidencia pública de que Philan-Tam-Duy Le pertenezca a No Kings, haya participado en sus manifestaciones, haya construido la guillotina para el movimiento o haya actuado siguiendo instrucciones de sus organizadores.

De hecho, los propios organizadores de No Kings describen el movimiento como una iniciativa de acción no violenta y establecen que sus participantes no deben llevar armas de ningún tipo a las manifestaciones.

Por eso, la relación entre el caso y No Kings debe describirse como una coincidencia simbólica documentada, no como un vínculo organizativo probado. La guillotina ya había formado parte de la iconografía de algunas protestas del movimiento antes de que Le apareciera con una real cerca del Capitolio.

La diferencia también es importante porque las manifestaciones No Kings han reunido a millones de personas y, pese a algunos incidentes, fueron descritas en términos generales como movilizaciones mayoritariamente pacíficas.

En el caso de Le, además, un juez federal rechazó mantenerlo detenido mientras avanza el proceso. El hombre se declaró no culpable y el juez Robert Hildum tuvo en cuenta que no había amenazado a nadie, no había intentado escapar y había cooperado con las autoridades.

Así, las preguntas centrales siguen abiertas. Las autoridades deben determinar por qué Le realizó el viaje desde California hasta Washington, por qué eligió llevar una guillotina funcional y qué significado concreto pretendía darle al instalarla en un vehículo estacionado a pocos metros de algunas de las principales instituciones del poder estadounidense.

Por ahora, los hechos permiten afirmar algo extraordinariamente llamativo: un hombre de 35 años recorrió Estados Unidos con una guillotina real y terminó estacionado cerca del Capitolio y la Corte Suprema, en un momento en que ese mismo símbolo ya había sido utilizado en protestas contra Trump. Lo que todavía no puede afirmarse es que ambos episodios formen parte de una misma operación política.

La investigación deberá establecer si la guillotina fue exclusivamente una obra de arte conceptual, una protesta individual o una expresión política con un propósito más específico. Mientras tanto, su presencia frente al corazón institucional de Estados Unidos vuelve a poner sobre la mesa una discusión cada vez más delicada: dónde termina el simbolismo de la protesta política y dónde comienza la amenaza de violencia.

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