De la Espriella, bajo críticas por video en el que camina entre cadáveres tras la Operación Azarías

En el registro audiovisual, De la Espriella aparece acompañado por el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, y miembros de la cúpula militar y policial. El mandatario recorre el lugar mientras se observan bolsas blancas que contienen los cuerpos recuperados tras la operación - Foto: Presidencia

En el registro audiovisual, De la Espriella aparece acompañado por el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, y miembros de la cúpula militar y policial. El mandatario recorre el lugar mientras se observan bolsas blancas que contienen los cuerpos recuperados tras la operación - Foto: Presidencia

La forma en que el presidente Abelardo de la Espriella presentó los resultados de la Operación Azarías abrió una nueva controversia política en Colombia. El mandatario difundió un video en el que aparece caminando entre los cuerpos de integrantes de una estructura de las disidencias de las Farc muertos durante la operación.

Las imágenes corresponden al operativo desarrollado el 30 de agosto en la vereda Lagos del Dorado, en el municipio de Miraflores, Guaviare, contra el Frente Carolina Ramírez, una estructura vinculada al Estado Mayor Central de las disidencias de las Farc.

En el registro audiovisual, De la Espriella aparece acompañado por el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, y miembros de la cúpula militar y policial. El mandatario recorre el lugar mientras se observan bolsas blancas que contienen los cuerpos recuperados tras la operación.

El presidente De la Espriella utilizó ese escenario para entregar un balance de la ofensiva. En su reporte más reciente afirmó que 23 integrantes de la estructura fueron muertos y seis capturados.

Entre los fallecidos se encuentra alias Tigre o Pintado, señalado por el Gobierno como cabecilla del Frente Carolina Ramírez y subordinado de Iván Mordisco. La Fuerza Pública también incautó armas, explosivos y otros elementos de guerra.

El balance había cambiado durante los primeros días después de la operación. Inicialmente se informó de ocho muertos y tres capturados; posteriormente, el Gobierno reportó 20 muertos, cinco capturados y dos menores recuperados, antes de elevar la cifra de fallecidos a 23.

De la Espriella calificó la operación como un golpe contra la estructura de Iván Mordisco y aseguró que afectó su capacidad de control territorial. También sostuvo que se trató de la operación más exitosa de la Fuerza Pública en los últimos 12 años.

Pero el contenido que acompañó el anuncio desplazó parte de la discusión desde el resultado militar hacia la manera en que el Gobierno decidió mostrar los cuerpos de los muertos.

El expresidente Gustavo Petro fue uno de los primeros dirigentes políticos en cuestionar las imágenes. En una publicación en X, calificó la presentación de los cadáveres como una forma de convertir la muerte en un “trofeo” y cuestionó que el jefe de Estado apareciera recorriendo el lugar.

Petro también estableció una comparación entre las imágenes difundidas por el Gobierno y registros utilizados por grupos armados para mostrar personas asesinadas. Su crítica apuntó directamente a la utilización de la muerte como elemento de comunicación política.

El senador Iván Cepeda se sumó al cuestionamiento. El dirigente opositor reprochó que el presidente apareciera caminando entre las bolsas que contenían los cadáveres y consideró que esa conducta evidenciaba falta de respeto por la dignidad humana.

El representante Ariel Ávila también criticó la puesta en escena. Según el congresista, vestir prendas de estilo militar, recorrer el sitio y mostrar los cuerpos no convierte al mandatario en un mejor estratega ni necesariamente aumenta su respaldo político.

Las críticas se concentran, por tanto, en la comunicación del resultado militar. Los cuestionamientos no están dirigidos exclusivamente contra la realización de la operación, sino contra la decisión presidencial de utilizar imágenes de los cuerpos como parte de la presentación pública de sus resultados.

El episodio ocurre además en un momento en el que la política de seguridad ocupa un lugar central en los primeros días del Gobierno de De la Espriella. La Fuerza Pública ha realizado varias operaciones aéreas contra estructuras armadas desde el comienzo de la administración.

La Operación Azarías fue la tercera ofensiva aérea mencionada en los reportes sobre las primeras semanas del nuevo Gobierno. Las anteriores operaciones habían ocurrido contra estructuras armadas en Norte de Santander y Guaviare.

La controversia también se cruzó con la discusión sobre la muerte de menores en la Operación Amón, realizada el 27 de agosto en El Retorno, Guaviare. Ariel Ávila preguntó públicamente si los cadáveres mostrados por el presidente correspondían a los menores muertos en aquella operación.

Esa asociación, sin embargo, corresponde a un cuestionamiento político y no a una identificación de los cuerpos. Azarías y Amón fueron operaciones diferentes, realizadas en municipios distintos del Guaviare y en fechas diferentes.

La Operación Amón dejó tres menores muertos, de acuerdo con las identificaciones posteriores de Medicina Legal, un hecho que ha generado otra controversia alrededor de las operaciones militares del Gobierno y de las circunstancias en las que fueron utilizados los bombardeos. Por ello, no debe confundirse ese episodio con los resultados de Azarías.

En el caso de Azarías, el Gobierno ha insistido en que se trató de una operación contra integrantes de una estructura armada ilegal y ha destacado tanto las bajas como las capturas, la recuperación de menores y la incautación de material de guerra.

La polémica queda así planteada en dos planos distintos: el resultado de una operación militar contra una estructura de las disidencias y la decisión del presidente de mostrar públicamente los cuerpos de los muertos. Mientras el Gobierno presenta Azarías como un golpe contra el Frente Carolina Ramírez, sus críticos cuestionan que la muerte sea utilizada como elemento de exhibición política.

Etiquetado: