¿Por qué están disminuyendo las muertes por fentanilo en Estados Unidos?

Una de las explicaciones señaladas por la agencia es la expansión de la naloxona. Este medicamento puede revertir una sobredosis causada por opioides, incluido el fentanilo, si se administra a tiempo. Su disponibilidad fuera de los servicios médicos ha permitido que familiares, amigos, trabajadores comunitarios y otras personas puedan intervenir ante una emergencia - Foto: Archivo/Ronald Cano

Una de las explicaciones señaladas por la agencia es la expansión de la naloxona. Este medicamento puede revertir una sobredosis causada por opioides, incluido el fentanilo, si se administra a tiempo. Su disponibilidad fuera de los servicios médicos ha permitido que familiares, amigos, trabajadores comunitarios y otras personas puedan intervenir ante una emergencia - Foto: Archivo/Ronald Cano

Durante los últimos dos años, Estados Unidos ha registrado una reducción sostenida de las muertes por sobredosis de drogas, una tendencia que también alcanza a los fallecimientos relacionados con opioides sintéticos como el fentanilo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advierten, sin embargo, que la droga continúa siendo una de las principales amenazas dentro del mercado ilegal de sustancias.

Los datos más recientes de la CDC estiman 68.641 muertes por sobredosis de drogas durante los 12 meses terminados en febrero de 2026. La cifra representa una disminución de 12,1 % frente al periodo de 12 meses anterior. Se trata todavía de datos preliminares, sujetos a modificaciones a medida que se completan los registros de los estados.

La caída se consolidó después de que las muertes por sobredosis alcanzaran niveles excepcionalmente altos durante los primeros años de la década. Para 2025, los datos provisionales de la CDC calcularon 44.564 muertes relacionadas con opioides, frente a 55.296 en 2024, una reducción cercana al 19,4 %.

El fentanilo ocupa un lugar central en esta evolución. La CDC señala que los opioides sintéticos distintos de la metadona —principalmente fentanilo fabricado ilegalmente y sus análogos— estuvieron involucrados en cerca del 69 % de todas las muertes por sobredosis registradas en 2023.

Por eso, la reducción de las muertes no significa que el fentanilo haya desaparecido ni necesariamente que su consumo haya disminuido en la misma proporción. La propia CDC sostiene que el fentanilo fabricado ilegalmente continúa involucrado en la mayoría de las muertes por sobredosis y que el suministro ilegal sigue siendo impredecible.

Una de las explicaciones señaladas por la agencia es la expansión de la naloxona. Este medicamento puede revertir una sobredosis causada por opioides, incluido el fentanilo, si se administra a tiempo. Su disponibilidad fuera de los servicios médicos ha permitido que familiares, amigos, trabajadores comunitarios y otras personas puedan intervenir ante una emergencia.

La CDC atribuye parte del descenso a una distribución más amplia y basada en datos de naloxona. Las autoridades sanitarias pueden identificar las zonas con mayor riesgo y dirigir allí los recursos de prevención y respuesta, en lugar de distribuirlos de manera uniforme.

Otro elemento es el mayor acceso a tratamientos basados en evidencia para los trastornos por consumo de sustancias. La CDC incluye la ampliación de estos tratamientos entre los factores que han contribuido a la reducción de las muertes por sobredosis.

La lógica es distinta a la de una respuesta exclusivamente policial. El tratamiento busca disminuir el riesgo de que una persona vuelva a sufrir una sobredosis y facilitar que quienes tienen un trastorno por consumo de opioides permanezcan vinculados a servicios médicos y de apoyo.

La agencia también identifica cambios en el suministro ilegal de drogas. El mercado estadounidense ha experimentado transformaciones en las sustancias disponibles, sus combinaciones y las regiones donde circulan. Esos cambios pueden modificar tanto el nivel de exposición como el riesgo de una sobredosis mortal.

La vigilancia epidemiológica se ha convertido, en ese contexto, en otra herramienta. Programas como Overdose Data to Action, impulsado por la CDC, utilizan información sobre las muertes, las sobredosis no mortales y las sustancias detectadas para identificar cambios en el mercado ilegal y orientar las respuestas locales.

Los sistemas de vigilancia también han permitido conocer con mayor rapidez la aparición de nuevas sustancias o combinaciones. La CDC explica que los análisis de laboratorio pueden ayudar a detectar sustancias emergentes y cambios geográficos en el suministro ilegal, información que después puede utilizarse para dirigir las medidas de prevención.

Otro factor señalado por la agencia es la recuperación de programas de prevención y respuesta que habían sufrido interrupciones durante la pandemia de covid-19. La reanudación de esas actividades forma parte del conjunto de elementos que la CDC relaciona con la reducción de las muertes.

La evolución tampoco puede explicarse exclusivamente por el fentanilo. Las estadísticas muestran que las sobredosis en las que intervienen cocaína y estimulantes como la metanfetamina también disminuyeron durante 2025. La crisis, por tanto, continúa siendo un fenómeno de consumo de múltiples sustancias.

La CDC ha advertido precisamente sobre el peso creciente del consumo combinado. En 2023, casi la mitad de las muertes por sobredosis analizadas en 37 estados y Washington D. C. involucraron simultáneamente opioides y estimulantes. Esto significa que reducir las muertes exige respuestas que no se concentren únicamente en una sustancia.

Además, el descenso comenzó antes de los datos más recientes. Un análisis de la CDC publicado en 2025 encontró que las muertes en las que se detectaron fentanilos fabricados ilegalmente comenzaron a disminuir desde mediados de 2023. La tendencia continuó posteriormente.

La distribución geográfica, sin embargo, no es uniforme. En 2025, casi todos los estados registraron descensos en las muertes por sobredosis, pero algunos tuvieron reducciones especialmente pronunciadas y otros experimentaron aumentos. La CDC reportó caídas de al menos 25 % en Rhode Island, Nueva York, Carolina del Norte, Alabama y Vermont, mientras Nuevo México, Arizona y Colorado registraron incrementos de al menos 10 %.

También es importante considerar que las cifras más recientes son provisionales. Los registros de una muerte por sobredosis pueden tardar en completarse porque requieren investigaciones forenses y toxicológicas. Por eso, la CDC advierte que los datos recientes pueden estar subestimados y ser modificados posteriormente.

La reducción tampoco permite concluir que Estados Unidos haya superado la crisis del fentanilo. La CDC mantiene que el suministro ilegal continúa siendo cambiante y que el fentanilo sigue representando una amenaza importante. Además, sustancias como la xilazina y otros adulterantes pueden aparecer mezcladas con opioides y complicar las respuestas frente a las sobredosis.

El principal mensaje de los datos, por tanto, es que la caída parece responder a una combinación de intervenciones y cambios en el mercado, no a una única causa. Mayor disponibilidad de naloxona, acceso al tratamiento, vigilancia epidemiológica, prevención y modificaciones en el suministro ilegal forman parte de la explicación planteada por la CDC.

La tendencia constituye una señal positiva para la salud pública estadounidense, pero también plantea un desafío: mantener las intervenciones que están funcionando mientras se monitorean nuevas sustancias y patrones de consumo. Para la CDC, la disminución de las muertes no elimina la necesidad de prevención, tratamiento y respuesta rápida frente a las sobredosis, especialmente mientras el fentanilo ilegal continúa presente en el mercado.

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