La Asamblea General de la ONU aprobó el 4 de septiembre una resolución que promueve el uso de proyecciones cartográficas capaces de representar con mayor fidelidad el tamaño relativo de los continentes y los países. La iniciativa busca reducir la dependencia de la tradicional proyección de Mercator y promover alternativas como Equal Earth.
La votación tuvo 164 votos a favor, uno en contra y seis abstenciones. El único país que rechazó la resolución fue Estados Unidos, mientras que Estonia, Georgia, Lituania, Moldova, Serbia y Ucrania decidieron abstenerse.
El texto aprobado no prohíbe la proyección de Mercator ni establece que todos los países deban utilizar Equal Earth. Se trata de una resolución no vinculante que alienta a gobiernos, instituciones educativas, organismos internacionales y empresas tecnológicas a utilizar mapas de áreas equivalentes u otras representaciones que muestren con mayor precisión las superficies terrestres.
El debate se concentra especialmente en la representación visual de África. En la proyección de Mercator, las regiones próximas a los polos aparecen considerablemente ampliadas, mientras que las zonas cercanas al ecuador aparecen visualmente reducidas. África es uno de los territorios cuya superficie resulta más distorsionada bajo ese sistema.
La iniciativa fue impulsada por Togo y contó con el respaldo de la Unión Africana. El gobierno togolés llevó la propuesta ante Naciones Unidas como parte de una campaña internacional denominada Correct the Map, que plantea revisar la manera en que los mapas utilizados en educación, instituciones y medios representan las dimensiones relativas del planeta.
El ministro de Exteriores de Togo, Robert Dussey, convirtió el asunto cartográfico en uno de los principales argumentos de la campaña. Para el gobierno togolés, los mapas no solo tienen una función técnica: también influyen en la educación, en la imaginación geográfica y en la percepción que las sociedades construyen sobre las distintas regiones del mundo.
La posición africana no plantea que Mercator sea una representación incorrecta para todos los usos. Su principal cuestionamiento se refiere a utilizarla como representación general del mundo cuando existen alternativas que conservan mejor la proporción de las superficies. La propia resolución reconoce que distintas proyecciones pueden ser apropiadas para diferentes objetivos.
Togo también pretende llevar el cambio al ámbito educativo. El país anunció planes para promover la actualización de sus materiales escolares y continuar las conversaciones con la Unión Africana, la Unesco y empresas relacionadas con mapas y servicios de localización. La resolución de Naciones Unidas, sin embargo, deja la implementación concreta en manos de cada gobierno y organización.
Francia se sumó al movimiento, aunque tomó una decisión distinta respecto de la proyección que utilizará. París anunció que abandonará Mercator en sus representaciones oficiales y utilizará la Eckert IV, una proyección de áreas equivalentes desarrollada a comienzos del siglo XX por el cartógrafo alemán Max Eckert-Greifendorff.
La elección francesa es importante porque Eckert IV y Equal Earth no son la misma proyección. Ambas buscan representar con mayor fidelidad las superficies de los continentes, pero utilizan construcciones geométricas diferentes y producen diferencias en la forma visual de las masas terrestres. Francia, por tanto, respalda el objetivo de la resolución, pero no adopta necesariamente el modelo Equal Earth.
El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, defendió el cambio señalando que las representaciones cartográficas influyen en la manera de percibir el mundo. La decisión también se inscribe en un acercamiento político y diplomático de Francia hacia la iniciativa respaldada por la Unión Africana.
La proyección de Mercator tiene, sin embargo, un origen fundamentalmente práctico y no fue creada originalmente con el propósito de minimizar a África. Fue desarrollada en 1569 por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator para facilitar la navegación marítima. Su principal ventaja consiste en conservar los ángulos y hacer que las líneas de rumbo constante aparezcan como líneas rectas.
Esa propiedad convirtió a Mercator en una herramienta especialmente útil para los navegantes. El problema aparece cuando se utiliza para comparar superficies: cuanto más se aleja un territorio del ecuador, mayor es la ampliación visual que experimenta. Por eso Groenlandia puede aparecer en mapas de Mercator con un tamaño similar al de África, pese a que África tiene aproximadamente 14 veces la superficie de Groenlandia.
La discusión actual tampoco significa que la proyección de Mercator vaya a desaparecer. Puede seguir siendo útil para determinados usos, particularmente aquellos relacionados con navegación y representación de direcciones. La resolución de la ONU tampoco ordena retirarla de los sistemas cartográficos existentes.
Equal Earth pertenece a una generación mucho más reciente de proyecciones. Fue desarrollada en 2018 por los cartógrafos Bojan Šavrič, Tom Patterson y Bernhard Jenny, vinculados respectivamente con Esri, el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos y la Universidad Monash de Australia.
Sus autores diseñaron Equal Earth como una proyección pseudocilíndrica de áreas equivalentes. Su característica principal es que conserva las proporciones relativas de las superficies, mientras busca mantener una apariencia visual equilibrada y reconocible de los continentes. El diseño tomó como referencia estética la proyección Robinson, pero incorporó la propiedad de conservar las áreas.
El desarrollo de Equal Earth tampoco fue una iniciativa creada por Naciones Unidas, Togo o la Unión Africana. La proyección existía desde ocho años antes de la resolución aprobada en 2026 y surgió dentro del campo de la cartografía académica. La ONU decidió promoverla como una de las alternativas posibles para representar mejor las superficies terrestres.
Estados Unidos fue el único país que votó en contra. La posición de Washington estuvo relacionada con el contenido político y conceptual de la resolución, que vincula las distorsiones cartográficas con efectos educativos, culturales y de percepción. La oposición estadounidense contrasta con el amplio respaldo que recibió la iniciativa entre los demás miembros de la Asamblea General.
Las seis abstenciones —Estonia, Georgia, Lituania, Moldova, Serbia y Ucrania— no constituyeron un rechazo directo a la resolución. La votación dejó así una amplia mayoría favorable, un único voto negativo y un grupo reducido de países que decidió no tomar posición a favor o en contra.
El resultado abre un debate que va más allá del diseño gráfico de los mapas, pero sin convertir una proyección en una representación completamente libre de distorsiones: toda superficie esférica proyectada sobre un plano sacrifica alguna propiedad, ya sea área, forma, distancia o dirección. Lo que cambia con Equal Earth, Eckert IV y otras proyecciones de áreas equivalentes es cuál de esas propiedades se prioriza. La decisión de la ONU busca que el tamaño relativo de las superficies terrestres tenga mayor peso en los mapas de uso general y educativo, mientras Mercator conserva sus aplicaciones específicas.






