Ábrego, bajo fuego: ataque con drones contra militares y hostigamiento a un hospital

De acuerdo con las autoridades, los responsables utilizaron drones acondicionados con explosivos. El Ejército atribuyó preliminarmente la acción a integrantes del ELN, específicamente al frente Carlos Armando Cacua Guerrero - Foto: Redes Sociales

De acuerdo con las autoridades, los responsables utilizaron drones acondicionados con explosivos. El Ejército atribuyó preliminarmente la acción a integrantes del ELN, específicamente al frente Carlos Armando Cacua Guerrero - Foto: Redes Sociales

Ábrego, Norte de Santander, vivió durante el fin de semana del 15 y 16 de agosto de 2026 una escalada de violencia contra la Fuerza Pública que terminó extendiéndose hasta las inmediaciones de un hospital del municipio.

El primer ataque ocurrió durante la noche del sábado 15 de agosto, cuando un pelotón del Grupo de Caballería Liviano N.° 7 del Ejército fue atacado en el sector de Los Piñitos, en zona rural de Ábrego.

De acuerdo con las autoridades, los responsables utilizaron drones acondicionados con explosivos. El Ejército atribuyó preliminarmente la acción a integrantes del ELN, específicamente al frente Carlos Armando Cacua Guerrero.

El ataque dejó inicialmente un saldo de un soldado muerto y cinco militares heridos. La víctima mortal fue identificada como el soldado profesional Neiver Madera Ricardo. Los primeros reportes presentaron diferencias sobre el número de militares lesionados.

La ofensiva también habría causado afectaciones a un vehículo blindado. Mientras se adelantaban las labores de evacuación de los uniformados heridos, las autoridades desplegaron operaciones en la zona para responder a la acción armada.

Pero la situación se agravó horas después, cuando los militares lesionados fueron trasladados al hospital de Ábrego. Durante la noche se produjo un hostigamiento contra las inmediaciones del centro asistencial, donde permanecían algunos de los uniformados.

El Ministerio de Defensa denunció que se utilizaron o amenazaron con utilizar drones acondicionados con explosivos contra el hospital y recordó que los establecimientos de salud cuentan con una protección especial bajo el Derecho Internacional Humanitario.

La situación generó momentos de tensión dentro del centro médico. Según los reportes citados en el texto, pacientes y personal sanitario tuvieron que buscar refugio mientras se desarrollaba el hostigamiento.

El hecho provocó además el rechazo de organizaciones sindicales y defensoras de derechos humanos, debido a que la acción se produjo contra un establecimiento dedicado a la atención de pacientes y donde estaban siendo tratados militares que acababan de resultar heridos.

El presidente Abelardo De La Espriella condenó los ataques y aseguró que el Estado responderá contra los responsables. El mandatario calificó de “narcoterroristas” a los integrantes del ELN señalados por las autoridades y advirtió que la acción tendría consecuencias.

Por su parte, el Ministerio de Defensa anunció el fortalecimiento de las operaciones militares en la zona y señaló que los hechos serían puestos en conocimiento de las autoridades judiciales correspondientes.

La violencia en Ábrego se produce además en un contexto de alta presión armada en el Catatumbo, donde el ELN mantiene presencia y existen disputas territoriales con otras estructuras armadas. La situación de seguridad de la región ya había sido objeto de advertencias por parte de la Defensoría del Pueblo.

Entre los riesgos identificados para Ábrego se encuentran las disputas armadas, el control territorial ilegal, las restricciones a la movilidad, desplazamientos, confinamientos, utilización de explosivos y amenazas contra líderes sociales.

El uso de drones cargados con explosivos constituye otro elemento de preocupación. Esta modalidad permite a los grupos armados atacar objetivos desde distancia y plantea nuevos desafíos para la protección de tropas, instalaciones y población civil.

El episodio de Ábrego deja así una doble preocupación: por un lado, el ataque contra militares que dejó un uniformado muerto y varios heridos; por otro, el posterior hostigamiento contra el hospital donde algunos de ellos recibían atención. Las autoridades atribuyeron preliminarmente ambos hechos al ELN y anunciaron una respuesta operacional frente a la escalada de violencia.

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