La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) aclaró el 23 de junio de 2026 que el oso andino cuyo avistamiento se viralizó en redes sociales nunca ingresó a un conjunto residencial ni a una zona urbana del municipio de La Calera, como inicialmente se afirmó en distintas publicaciones digitales. Las verificaciones realizadas por las autoridades ambientales determinaron que el ejemplar fue registrado dentro de su hábitat natural, en inmediaciones del Parque Nacional Natural Chingaza.
El video, que acumuló miles de reproducciones y generó preocupación entre habitantes de la región, mostraba a un oso de anteojos caminando cerca de un cerramiento, lo que llevó a algunos usuarios a asegurar erróneamente que el animal había ingresado a una urbanización residencial. Sin embargo, la CAR adelantó una investigación técnica para establecer el lugar exacto del avistamiento.
De acuerdo con las verificaciones efectuadas por profesionales de fauna de la Dirección Regional Bogotá-La Calera de la CAR, el ejemplar fue observado en el sector de Monte Redondo, frente al embalse de Chuza, un área ubicada dentro de la zona de influencia del Parque Nacional Natural Chingaza y correspondiente al rango natural de distribución del oso andino.
Las autoridades ambientales explicaron que la presencia de esta especie en dicho sector constituye un comportamiento normal, ya que el oso andino utiliza corredores biológicos para desplazarse entre ecosistemas altoandinos y de páramo. Estos corredores, señalaron los expertos, se han visto progresivamente afectados por la expansión de actividades agrícolas y pecuarias.
La directora de Biodiversidad de la CAR, Magdala Iregui, envió un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía y destacó que el avistamiento representa una muestra del buen estado de conservación de los ecosistemas de alta montaña de la región. La funcionaria reiteró que el ejemplar permaneció en todo momento dentro de su entorno natural.
La CAR recordó además que el oso andino o de anteojos es una especie emblemática de los ecosistemas andinos y cumple un papel fundamental en la conservación de los bosques y páramos, debido a su función como dispersor de semillas y regulador ecológico.
Las autoridades ambientales enfatizaron que esta especie no representa una amenaza para los seres humanos y que únicamente puede reaccionar de manera defensiva cuando se siente acorralada, perseguida o en situación de riesgo. Por esta razón, hicieron un llamado a evitar comportamientos que puedan alterar el comportamiento natural de la fauna silvestre.
Asimismo, la CAR reiteró que la caza, persecución, captura o cualquier acción que afecte el bienestar del oso andino constituye una infracción ambiental y representa una amenaza para la conservación de una de las especies más representativas de la biodiversidad colombiana.
Como parte de las recomendaciones dirigidas a la ciudadanía, las autoridades pidieron mantener una distancia prudente frente a cualquier avistamiento de fauna silvestre, abstenerse de alimentar o perseguir a los animales y reportar estos eventos a las entidades ambientales competentes. También insistieron en la importancia de verificar la información antes de difundirla en redes sociales.
El caso del oso andino viral puso de relieve tanto la riqueza biológica de la región Bogotá-Cundinamarca como los desafíos que enfrentan las autoridades para combatir la desinformación ambiental. Para la CAR, el episodio constituye una oportunidad para fortalecer la educación ciudadana y promover una convivencia responsable con la fauna silvestre que habita los ecosistemas altoandinos del país.






