Carlos Suárez: del cerebro de la campaña de De la Espriella a la Junta de Ecopetrol

La campaña convirtió a Suárez en una figura pública, aunque su trabajo se desarrolló principalmente detrás de escena. Su papel estuvo relacionado con la estrategia de comunicación, la construcción del mensaje y la organización política alrededor de la candidatura. El Ministerio de Hacienda lo presentó posteriormente como estratega de comunicación política, con experiencia en manejo de crisis, reputación y asesoría a gobernantes - Foto: Redes Sociales Carlos Suárez

La campaña convirtió a Suárez en una figura pública, aunque su trabajo se desarrolló principalmente detrás de escena. Su papel estuvo relacionado con la estrategia de comunicación, la construcción del mensaje y la organización política alrededor de la candidatura. El Ministerio de Hacienda lo presentó posteriormente como estratega de comunicación política, con experiencia en manejo de crisis, reputación y asesoría a gobernantes - Foto: Redes Sociales Carlos Suárez

Carlos Augusto Suárez Rojas pasó en pocos meses de ser uno de los principales estrategas de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella a presidir la Junta Directiva de Ecopetrol. Su trayectoria combina el ejercicio del derecho, la consultoría política, el manejo de crisis y las relaciones empresariales.

Su llegada a la petrolera estatal no es un episodio aislado dentro de su relación con el nuevo presidente. Suárez y De la Espriella mantienen una amistad de aproximadamente dos décadas, construida inicialmente alrededor del ejercicio del derecho penal y posteriormente ampliada hacia los negocios y la estrategia política.

Suárez es abogado y ha desarrollado buena parte de su carrera en áreas jurídicas y de asesoría estratégica. También fue defensor de Salvatore Mancuso y posteriormente construyó una actividad empresarial alrededor de la comunicación política, el manejo de crisis y la reputación.

Uno de los vehículos principales de esa actividad es Estrategia & Poder, firma que se convirtió en un actor dentro del mercado colombiano de la consultoría política. Suárez ha estado vinculado a campañas y asesorías para distintos dirigentes, incluidos algunos que han ocupado posiciones relevantes en sectores políticos diferentes.

La relación empresarial con De la Espriella también antecede a la campaña presidencial. Ambos participaron en la creación de Estrategia & Poder junto con el periodista Óscar Ritoré Botero, una sociedad que posteriormente quedó bajo el control de Suárez, según investigaciones periodísticas.

Ese recorrido explica por qué su papel en la campaña de 2026 fue más amplio que el de un consultor contratado para una tarea específica. Suárez fue identificado por diferentes medios como uno de los hombres de mayor confianza de De la Espriella y como una de las personas que participó en la construcción de su estrategia electoral.

La campaña convirtió a Suárez en una figura pública, aunque su trabajo se desarrolló principalmente detrás de escena. Su papel estuvo relacionado con la estrategia de comunicación, la construcción del mensaje y la organización política alrededor de la candidatura. El Ministerio de Hacienda lo presentó posteriormente como estratega de comunicación política, con experiencia en manejo de crisis, reputación y asesoría a gobernantes.

Antes de la llegada de De la Espriella al poder, Suárez había sostenido que no pretendía convertirse en funcionario. En una entrevista publicada en agosto afirmó que su vocación no era la de ser servidor público y que prefería contribuir desde fuera del Gobierno.

Esa posición cambió, al menos parcialmente, con su incorporación a Ecopetrol. El 15 de septiembre de 2026 fue elegido miembro de la Junta Directiva de la compañía y dos días después sus compañeros lo eligieron presidente del órgano directivo.

El salto resulta relevante por la naturaleza de Ecopetrol. La Nación posee 88,49 % de las acciones de la empresa, de manera que el Gobierno tiene una posición determinante en la elección de la Junta. Los nueve miembros del órgano participan en las decisiones estratégicas y en la elección del presidente ejecutivo de la compañía.

Suárez, sin embargo, no es el presidente ejecutivo de Ecopetrol. Su cargo es la presidencia de la Junta, una instancia diferente de la administración cotidiana de la compañía. La distinción es importante porque su influencia se ejerce desde el órgano encargado de la orientación y supervisión estratégica, no desde la gestión operacional directa.

La llegada a Ecopetrol también reproduce una fórmula que ya había aparecido en los gobiernos anteriores. Durante la administración de Iván Duque, su gerente de campaña, Luis Guillermo “Luigi” Echeverri, llegó a presidir la Junta de Ecopetrol. Durante el gobierno de Gustavo Petro, su gerente de campaña, Ricardo Roa, terminó como presidente ejecutivo de la petrolera.

El antecedente no significa que las tres trayectorias sean equivalentes. Echeverri y Roa ocuparon posiciones diferentes y tuvieron recorridos profesionales distintos. Lo que tienen en común es la llegada de personas estrechamente relacionadas con los presidentes de turno a posiciones de influencia en la principal empresa estatal colombiana.

En el caso de Suárez, además, existe una controversia política que lo enfrentó directamente con Álvaro Uribe durante la campaña presidencial. El expresidente cuestionó públicamente al estratega y sostuvo que había participado, junto con Piedad Córdoba, en contactos relacionados con exparamilitares extraditados a Estados Unidos.

Uribe volvió sobre el asunto después de las elecciones. En junio afirmó que Suárez había llevado a Piedad Córdoba y a Iván Cepeda a hablar con antiguos jefes paramilitares extraditados para obtener información relacionada con él. Se trató de una acusación formulada públicamente por Uribe y no debe presentarse como un hecho judicialmente establecido.

Existe, sin embargo, documentación que permite establecer una parte de la relación mencionada en esa disputa. Según documentos publicados por El Espectador, Suárez, que entonces ejercía como abogado de Mancuso, tuvo comunicaciones con Piedad Córdoba relacionadas con la posibilidad de que ella visitara a antiguos jefes paramilitares presos en Estados Unidos.

La existencia de esos contactos no demuestra por sí misma la totalidad de las acusaciones formuladas posteriormente por Uribe. El episodio debe distinguir entre lo que está documentado —la relación profesional de Suárez con Mancuso y sus comunicaciones con Córdoba— y la interpretación política que Uribe hizo de esos hechos.

La disputa se volvió todavía más significativa porque Uribe había respaldado electoralmente a De la Espriella. El enfrentamiento entre el expresidente y uno de los principales estrategas del candidato ganador introdujo una tensión dentro de un espacio político que, pese al respaldo electoral, no estaba exento de diferencias sobre quién tendría influencia en el nuevo Gobierno.

Después de la elección, Suárez también cuestionó el papel de Uribe y sostuvo que el ciclo político del uribismo había terminado. Sus declaraciones fueron interpretadas como una señal de que el nuevo Gobierno no pretendía quedar subordinado políticamente al expresidente, aun cuando este hubiera respaldado la candidatura de De la Espriella.

Uribe respondió con nuevos ataques contra Suárez y cuestionó su actuación como estratega político. La confrontación dejó de ser solamente una discusión sobre hechos ocurridos años atrás y pasó a convertirse en una disputa por la influencia política alrededor del nuevo Gobierno.

Otro elemento de su trayectoria es su experiencia empresarial. Investigaciones periodísticas han identificado su participación en distintas sociedades y relaciones con empresarios y dirigentes políticos. Entre ellas aparecen negocios inmobiliarios y vínculos con personas que posteriormente ocuparon posiciones en entidades públicas.

Uno de esos episodios involucró a Carlos Silgado Betancourt, quien posteriormente llegó a la Vicecontraloría General. Según El Espectador, Suárez y Silgado tuvieron participación en sociedades inmobiliarias. El mismo medio reportó cuestionamientos sobre un contrato de Estrategia & Poder con la Personería de Bogotá cuando Silgado ocupaba allí un cargo directivo.

La existencia de esos vínculos empresariales tampoco permite concluir automáticamente que hubiera una irregularidad. El interés periodístico está en reconstruir las relaciones, los momentos en que se produjeron y los eventuales conflictos de interés, asuntos que requieren distinguir los registros documentales de las acusaciones o interpretaciones posteriores.

En materia petrolera, el perfil de Suárez es diferente al de un ejecutivo tradicional de la industria. No aparece como un especialista con una larga carrera en exploración, producción, refinación o comercialización de hidrocarburos. Su experiencia está principalmente relacionada con el derecho, la estrategia, la comunicación y la gestión empresarial.

Sí existen antecedentes profesionales vinculados con el sector energético. Según perfiles publicados sobre su trayectoria, Suárez fue abogado de Federico Restrepo Solano, quien ocupó un cargo directivo relacionado con asuntos jurídicos en Pacific Rubiales. Se trata de una experiencia jurídica relacionada con una empresa petrolera, no de una trayectoria ejecutiva dentro de la operación de hidrocarburos.

El Gobierno, de hecho, justificó su inclusión en la Junta destacando precisamente su experiencia en comunicación estratégica, manejo de crisis, reputación y asesoría. La composición propuesta para Ecopetrol incluyó, al mismo tiempo, otros perfiles con experiencia más directamente relacionada con energía, electricidad, hidrocarburos y administración empresarial.

La cuestión que se abre ahora no es únicamente qué tan cercano es Suárez al presidente. También está por verse qué uso hará la nueva Junta de esa combinación de perfiles y cuál será la orientación que adopte Ecopetrol frente a exploración, producción, transición energética, inversión y relación con los mercados.

La llegada de Suárez tiene además una dimensión de gobierno corporativo. Su condición formal es la de miembro independiente, pero su relación personal y política con el accionista mayoritario —el Estado— constituye un elemento que será observado por inversionistas y sectores políticos. La independencia jurídica de un miembro de Junta y su cercanía política con quien lo postuló son cuestiones distintas.

Por ahora, el hecho comprobable es que el principal estratega de la campaña que llevó a De la Espriella a la Presidencia terminó al frente de la Junta de la principal empresa estatal del país. Entre ambos existe una relación personal y empresarial de larga duración, mientras que Suárez mantiene también un historial de enfrentamientos con uno de los principales referentes políticos que respaldaron electoralmente al actual presidente.

El verdadero alcance de su llegada a Ecopetrol se conocerá menos por su biografía que por las decisiones que adopte la Junta. La selección del presidente ejecutivo, la estrategia sobre hidrocarburos, las inversiones, la relación con los accionistas privados y las decisiones sobre transición energética permitirán establecer qué significa en términos concretos que Suárez haya pasado de diseñar una campaña presidencial a presidir el órgano de gobierno de Ecopetrol.

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