La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, llegó este martes 22 de septiembre a Barranquilla para sostener su primer encuentro bilateral con el presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella, en una reunión concentrada en seguridad, narcotráfico y crimen organizado transnacional.
Fernández arribó a las 10:30 de la mañana al Comando Aéreo de Combate N.º 3, donde fue recibida por funcionarios colombianos antes de trasladarse a la sede alterna de la Presidencia en Barranquilla para desarrollar la agenda con el mandatario colombiano.
La visita tuvo como propósito declarado consolidar la cooperación bilateral y ampliar la coordinación entre los dos países frente a amenazas asociadas con el narcotráfico, las organizaciones criminales transnacionales y las economías ilícitas.
La agenda incluyó el intercambio de información estratégica, inteligencia, desarrollo de capacidades institucionales y coordinación de acciones para enfrentar estructuras criminales que utilizan rutas y territorios de diferentes países.
El encuentro se produjo en un momento en que Colombia busca ampliar mecanismos de cooperación regional alrededor de la seguridad hemisférica. La Cancillería presentó la reunión como parte de una estrategia para fortalecer alianzas con países que comparten intereses en esta materia.
Uno de los asuntos abordados fue el denominado Escudo de las Américas, iniciativa de cooperación regional en la que Colombia y Costa Rica buscan articular capacidades para enfrentar el narcotráfico y otras expresiones del crimen organizado transnacional.
De la Espriella afirmó después de la reunión que Colombia está construyendo una visión de seguridad regional y que pretende trabajar con Costa Rica y otros países aliados para fortalecer ese mecanismo.
El mandatario colombiano sostuvo que la respuesta frente a las organizaciones criminales debe incluir cooperación, inteligencia e intercambio de información, además de acciones para afectar sus estructuras financieras.
En esa línea, planteó que la cooperación no debería limitarse a la incautación de cargamentos de droga, sino incluir el seguimiento de los recursos utilizados por las organizaciones criminales para financiar sus operaciones.
El componente financiero apareció así como uno de los elementos de la estrategia planteada por Colombia. De la Espriella señaló que los países deben identificar operaciones de lavado de activos y perseguir los patrimonios asociados a las estructuras criminales.
La reunión también incluyó asuntos relacionados con la cooperación aérea y marítima. Colombia ofreció compartir con Costa Rica capacidades desarrolladas en materia naval y de guardacostas, particularmente a través de Cotecmar.
El planteamiento tiene relevancia para Costa Rica debido a su posición geográfica y a la utilización de rutas marítimas y terrestres de Centroamérica por redes dedicadas al tráfico de drogas y otras actividades ilícitas.
Fernández, por su parte, afirmó que Colombia y Costa Rica son aliados frente al narcotráfico y el denominado narcoterrorismo. La mandataria sostuvo que ambos gobiernos deben coordinarse para evitar que las organizaciones criminales aprovechen las fronteras entre los dos países.
La presidenta costarricense señaló además que su país busca evitar que las estructuras criminales desplazadas desde Colombia encuentren espacios para operar en territorio costarricense.
Durante su intervención, Fernández sostuvo que el fortalecimiento de las acciones colombianas contra el narcotráfico no debe traducirse en un traslado de las organizaciones criminales hacia Costa Rica, y planteó la necesidad de cerrarles ese espacio mediante cooperación entre ambos Estados.
El Gobierno colombiano había anunciado antes de la reunión que los mandatarios revisarían mecanismos de cooperación regional como la Operación ZEUS y la estrategia multinacional ORIÓN.
Según la Cancillería, estos mecanismos han permitido desarrollar cooperación operativa, intercambio de inteligencia y acciones para proteger corredores marítimos y terrestres utilizados por organizaciones criminales.
La delegación costarricense reflejó el peso que la seguridad tuvo en la agenda. Fernández estuvo acompañada por el ministro de Seguridad Pública, Gerald Campos Valverde; el ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas; el director de la Dirección de Inteligencia y Seguridad, Pablo Martínez Bertozzi, y el ministro de Comunicación, Arnold Zamora Miranda.
La composición de la delegación permitió abordar el asunto desde los ámbitos de seguridad pública, justicia e inteligencia, además de la dimensión diplomática de la relación bilateral.
La visita también tuvo un significado particular para Fernández, pues Colombia fue escogida como destino de su primera visita internacional como presidenta de Costa Rica. El hecho fue destacado por De la Espriella durante el encuentro.
Además de la agenda de seguridad, Colombia planteó a Costa Rica la posibilidad de revisar el régimen de visas para ciudadanos colombianos que ingresan a ese país. Fernández indicó que analizaría la propuesta.
La discusión sobre movilidad entre ambos países quedó así incorporada a una relación bilateral que, aunque tuvo como eje principal la seguridad, también incluye asuntos migratorios, comerciales y de cooperación institucional.
El encuentro terminó con un compromiso político de profundizar la coordinación entre Colombia y Costa Rica. Los dos gobiernos plantearon fortalecer el intercambio de información, las capacidades operativas y la cooperación para enfrentar organizaciones que actúan más allá de las fronteras nacionales.
El desafío será convertir esos compromisos políticos en mecanismos concretos de intercambio de inteligencia, operaciones coordinadas y cooperación judicial y financiera, especialmente cuando las organizaciones criminales utilizan simultáneamente rutas marítimas, terrestres y estructuras financieras en varios países.
Por ahora, la reunión de Barranquilla deja como principal resultado una convergencia entre los gobiernos de Colombia y Costa Rica alrededor de una política de cooperación regional contra el narcotráfico y el crimen organizado, con el Escudo de las Américas como uno de los espacios en los que ambos países buscan profundizar su articulación.






