El Gobierno de Abelardo de la Espriella enfrenta un nuevo pulso con el sector empresarial por la presunta restricción a los ministros para reunirse con Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, ANDI.
La versión comenzó a circular el 21 de septiembre, cuando la periodista Vicky Dávila aseguró que fuentes del Gobierno le habían confirmado que ningún ministro podía reunirse con Mac Master y que se estudiaba extender la medida a miembros de la junta directiva de la ANDI.
Sin embargo, la información disponible requiere una precisión: no se conoce una orden escrita del presidente ni una directiva formal que prohíba a los ministros reunirse con el dirigente gremial. La Silla Vacía informó que verificó la existencia del veto como una instrucción informal que circula dentro del gabinete.
Según esa investigación, el mensaje no habría sido impartido directamente por De la Espriella durante el último consejo de ministros y tampoco habría llegado, por ahora, al nivel de los viceministros. Se trataría de una señal informal sobre la relación que los ministros deben mantener con Mac Master.
La situación resulta especialmente significativa porque Mac Master fue ratificado recientemente al frente de la ANDI. A comienzos de septiembre, la junta directiva del gremio eligió a Rodolfo Castillo como su presidente y mantuvo a Mac Master como presidente ejecutivo. Su actual periodo se extiende hasta finales de 2027.
La ratificación ocurrió después de varias semanas de versiones sobre una eventual salida de Mac Master. En agosto, La Silla Vacía ya había reportado que dentro del empresariado circulaba la percepción de que el Gobierno buscaba incidir en la dirección de algunos gremios, después de la controversia alrededor del nombramiento de Carolina Soto en la Cámara Colombiana de la Infraestructura.
Mac Master, consultado por La Silla Vacía sobre el supuesto veto, evitó confirmar o desmentir la versión y señaló que la ANDI había expresado su disposición a trabajar con el Gobierno en diferentes frentes. También dijo que no consideraba conveniente referirse a comentarios provenientes de redes sociales.
El origen de la tensión entre el presidente y el dirigente gremial no está establecido oficialmente. Entre empresarios circulan distintas versiones, una de ellas relacionada con un supuesto intento del bufete de De la Espriella de ingresar a una cámara de abogados de la ANDI. Mac Master negó que ese episodio hubiera ocurrido en los términos planteados.
Otra versión apunta a la administración de las donaciones realizadas por empresarios para atender a las víctimas del terremoto del 10 de agosto. Según La Silla Vacía, Mac Master consiguió alrededor de $200.000 millones durante el Congreso de la ANDI para apoyar a los damnificados, pero esos recursos no fueron canalizados a través de la fundación de la primera dama. Esta explicación corresponde a versiones recogidas por el medio y no a un hecho reconocido oficialmente como causa del distanciamiento.
El episodio de las donaciones tiene además un antecedente concreto. Mac Master y cerca de 300 empresarios tenían previsto reunirse con el presidente después del Congreso de la ANDI, pero ese encuentro fue cancelado y De la Espriella posteriormente participó en una reunión con grandes empresarios en Barranquilla.
En ese encuentro empresarial, según un participante citado por La Silla Vacía, el presidente habría cuestionado que los dirigentes gremiales permanecieran durante largos periodos en sus cargos. Los empresarios interpretaron esa referencia como una alusión a Mac Master, aunque tampoco existe una declaración pública del presidente que identifique al dirigente por su nombre en ese contexto.
La controversia adquiere otra dimensión porque Mac Master había respaldado públicamente la candidatura presidencial de De la Espriella. El dirigente empresarial fue además uno de los principales críticos del Gobierno de Gustavo Petro en asuntos económicos, por lo que su eventual enfrentamiento con la nueva administración no puede explicarse simplemente por una diferencia ideológica entre ambos sectores.
La ANDI cumple una función de interlocución entre el sector empresarial y el Estado. Por eso, una restricción a las reuniones entre sus directivas y los ministros tendría efectos que irían más allá de la relación personal entre el presidente y Mac Master: afectaría uno de los canales habituales mediante los cuales las empresas plantean sus posiciones frente a las decisiones económicas del Gobierno.
El debate también ha provocado reacciones políticas de distintos sectores. Algunos dirigentes han cuestionado que el Gobierno interfiera en la autonomía de los gremios, mientras otros han señalado la contradicción entre la defensa que empresarios hicieron de su independencia durante el Gobierno Petro y su actitud frente a la actual administración.
El artículo 39 de la Constitución protege la libertad sindical y la organización gremial. La discusión actual no establece por sí misma una vulneración de esa garantía, pero sí plantea un interrogante sobre los límites que debería tener la relación entre el Ejecutivo y las organizaciones privadas que representan intereses económicos.
El supuesto veto ocurre además después de otro episodio que puso en tensión al Gobierno con el empresariado organizado. La elección de Carolina Soto como cabeza de la Cámara Colombiana de la Infraestructura fue revertida horas después de que sectores cercanos al Gobierno cuestionaran su falta de cercanía con el presidente.
Para algunos dirigentes gremiales consultados por La Silla Vacía, ambos episodios podrían formar parte de una misma discusión sobre la autonomía de las organizaciones empresariales frente al nuevo Gobierno. Esa interpretación, sin embargo, corresponde a empresarios y observadores y no constituye una explicación oficial de la Presidencia.
El Gobierno, por su parte, no ha presentado públicamente una resolución, circular o directiva que establezca un veto contra Mac Master. Esta ausencia documental es relevante porque permite distinguir entre una instrucción informal dentro del gabinete y una prohibición administrativa con efectos jurídicos.
También está pendiente establecer si la eventual restricción se mantiene, si ha sido aplicada por todos los ministerios y si se extenderá a otros integrantes de la junta directiva de la ANDI. La versión inicial hablaba precisamente de evaluar esa posibilidad, pero no se conoce una decisión formal que la haya materializado.
Por ahora, el episodio deja una situación paradójica: un presidente de la ANDI que fue ratificado por su propia organización hasta finales de 2027 y que ha manifestado disposición a trabajar con el Gobierno aparece, al mismo tiempo, en el centro de una supuesta restricción de interlocución con los ministros. Lo que está por determinarse es si se trata de un conflicto pasajero entre dirigentes o de una disputa más profunda sobre la autonomía de los gremios frente al poder Ejecutivo.






