La televisión y el entretenimiento colombiano están de luto por la muerte de Alfonso Lizarazo Sánchez, creador y primer presentador de Sábados Felices, uno de los programas de humor más emblemáticos y longevos del país. El fallecimiento del comunicador, locutor, presentador y exsenador fue confirmado el martes 4 de agosto de 2026. Lizarazo tenía 85 años y murió en su residencia de Barranquilla, luego de atravesar varios quebrantos de salud durante los últimos meses.
Nacido en Bucaramanga el 29 de diciembre de 1940, Lizarazo llegó a Bogotá cuando tenía 18 años con la intención de convertirse en ingeniero o abogado. Sin embargo, su camino tomó otro rumbo cuando Julio Nieto Bernal, entonces gerente de Caracol Radio, le dio la oportunidad de trabajar en la cadena. Su ingreso a los medios comenzó en los controles de las emisoras y, con el tiempo, pasó a reemplazar locutores y a desarrollar una carrera que lo convertiría en una de las figuras más reconocidas de la radio y la televisión colombianas.
En la radio, Lizarazo se destacó por su trabajo en Radio 15, emisora que dirigió y desde la cual ayudó a impulsar la música juvenil y a consolidar la presencia de la llamada Nueva Ola en Colombia. Durante esa etapa compartió con artistas como Óscar Golden, Lyda Zamora y el dúo Ana y Jaime, y promovió nuevos espacios para la difusión de intérpretes y agrupaciones nacionales. Su trabajo contribuyó a acercar a las nuevas generaciones a las tendencias musicales que comenzaban a ganar fuerza en el país.
Su trayectoria también estuvo ligada al surgimiento de formatos musicales para la televisión. Lizarazo participó en proyectos como Estudio 15 y Juventud Moderna, espacios que trasladaron a la pantalla el entusiasmo de la radio juvenil y dieron visibilidad a cantantes y agrupaciones de la época. Además, impulsó iniciativas como la gira Milo a gó-gó, que llevó espectáculos musicales a diferentes ciudades y se convirtió en una de las expresiones de la cultura juvenil colombiana durante las décadas de 1960 y 1970.
Dentro de esa etapa se le reconoce como uno de los principales impulsores del fenómeno conocido como el Club del Clan en Colombia, vinculado a la promoción de la Nueva Ola y de artistas jóvenes que encontraron en la radio y la televisión una plataforma para llegar a audiencias nacionales. Más que un único programa, el concepto representó una generación musical y un modelo de entretenimiento que ayudó a consolidar figuras como Vicky, Óscar Golden, Ana y Jaime y otras voces de la música popular juvenil.
El gran salto de Alfonso Lizarazo en la televisión ocurrió el 5 de febrero de 1972, cuando asumió la dirección y presentación de Campeones de la Risa, un programa que reunió a cuentachistes y humoristas que habían participado en espacios anteriores. La producción se convirtió en la base de lo que años después sería Sábados Felices, programa que consolidó una fórmula de humor familiar y se transformó en uno de los mayores referentes de la televisión colombiana.
En 1976, Campeones de la Risa adoptó el nombre de Sábados Felices y quedó asociado definitivamente con las noches de sábado. Lizarazo fue el creador, director y presentador del espacio durante más de dos décadas y construyó un formato que combinaba cuentachistes, personajes, parodias, concursos y representaciones humorísticas. Su estilo de conducción ayudó a convertir el programa en una tradición para varias generaciones de familias colombianas.
A través de Sábados Felices, Lizarazo abrió oportunidades para numerosos humoristas y actores. Figuras como Jaime “El Flaco” Agudelo, Hugo Patiño, Carlos “El Mocho” Sánchez y otros comediantes encontraron en el programa una plataforma de reconocimiento nacional. Con el paso de los años, el espacio también sirvió como escenario para nuevas generaciones de artistas, lo que permitió que el formato mantuviera su presencia en la televisión incluso después de la salida de su fundador.
La carrera de Lizarazo también tuvo una dimensión social. Desde la televisión promovió la campaña Lleva una escuelita en el corazón, una iniciativa orientada a apoyar proyectos educativos y a mejorar las condiciones de escuelas en distintas regiones del país. Esa faceta reforzó su imagen como un comunicador interesado en utilizar la popularidad de sus programas para impulsar causas comunitarias y promover la educación de niños y jóvenes.
Después de dejar la dirección de Sábados Felices en 1998, Alfonso Lizarazo ingresó a la política. Ese mismo año fue elegido senador de la República por el Movimiento Reconstrucción Democrática Nacional y ejerció el cargo durante el período 1998-2002. Su llegada al Congreso representó una nueva etapa en una trayectoria que hasta entonces había estado concentrada principalmente en la radio, la televisión y el entretenimiento.
Su paso por el Senado fue breve en comparación con su extensa carrera en los medios, pero mostró su interés por participar directamente en la vida pública. Tras finalizar su período legislativo, volvió a dedicarse a proyectos relacionados con la comunicación y el humor. Entre sus iniciativas posteriores estuvo Humor Channel, un canal orientado a la producción y difusión de contenidos humorísticos, además de actividades y eventos desarrollados en diferentes regiones del país.
Durante sus últimos años permaneció radicado en Barranquilla, ciudad con la que tenía vínculos familiares. Desde allí continuó participando en proyectos de televisión y actividades relacionadas con la cultura de la Costa Caribe. Entre ellos estuvo el programa Playa, brisa y mar, emitido por Telecaribe y dedicado a mostrar lugares, personajes y aspectos de la región.
La muerte de Lizarazo provocó reacciones de humoristas y figuras del entretenimiento que destacaron su papel como impulsor de talentos. Comediantes como Don Jediondo, Piter Albeiro y otros artistas recordaron su generosidad y la oportunidad que brindó a distintas generaciones para llegar a la televisión. Para muchos de ellos, Lizarazo fue más que un presentador: fue un mentor y uno de los principales responsables de convertir el humor en una industria con alcance nacional.
El legado de Alfonso Lizarazo se extiende más allá de Sábados Felices. Su trabajo en Radio 15 ayudó a consolidar la música juvenil; sus programas televisivos acercaron a los artistas al público; y su apuesta por el humor creó un espacio que sobrevivió a los cambios de la televisión colombiana. A ello se suman sus iniciativas sociales y su paso por el Congreso, que completaron una trayectoria desarrollada en diferentes ámbitos de la vida pública.
Con su fallecimiento, Colombia despide a una de las figuras que ayudó a construir la identidad de la radio y la televisión nacional durante la segunda mitad del siglo XX. A los 85 años, Alfonso Lizarazo dejó como principal herencia un programa que se mantuvo durante décadas en la pantalla y una generación de artistas que encontró en él una oportunidad para hacer reír. Su nombre quedará ligado a la historia de Sábados Felices y a una época en la que la radio, la música y el humor se convirtieron en puntos de encuentro para millones de colombianos.






