La presencia del ministro de Vivienda, Jaime Beltrán, en Santa Marta durante el puente festivo abrió una nueva polémica política en medio de la emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto.
La controversia surgió después de que circularan fotografías y videos en los que se veía al funcionario en la playa. Las imágenes fueron interpretadas por críticos del Gobierno como una señal de que el ministro estaba de vacaciones mientras el país todavía enfrentaba las consecuencias del desastre.
Los cuestionamientos adquirieron mayor relevancia por las responsabilidades que tiene el Ministerio de Vivienda en la etapa de recuperación. La cartera deberá participar en la evaluación de las viviendas afectadas y en la definición de las soluciones para las familias damnificadas.
La emergencia dejó cientos de personas fallecidas, miles de heridos y decenas de miles de viviendas averiadas o destruidas, de acuerdo con los balances oficiales divulgados durante los días posteriores al sismo.
En ese contexto, sectores críticos consideraron que la presencia de Beltrán en un destino turístico resultaba especialmente inconveniente desde el punto de vista político y de percepción pública.
Las críticas también llegaron al Congreso. El representante Alejandro Toro anunció que buscaría promover una moción de censura contra el ministro para que explique su actuación durante la emergencia y las circunstancias de su desplazamiento a Santa Marta.
Beltrán respondió a los cuestionamientos el 17 de agosto y reconoció que efectivamente estuvo en Santa Marta, pero rechazó que se tratara de unas vacaciones en las que hubiera abandonado sus responsabilidades como integrante del gabinete.
Según explicó el ministro, su esposa y sus hijos se encontraban de vacaciones en la ciudad y él decidió desplazarse para encontrarse con ellos, después de un periodo en el que, según su versión, había permanecido dedicado a sus obligaciones en Bogotá.
En su defensa, Beltrán insistió en que su condición de funcionario no elimina sus responsabilidades familiares. “Seguiré siendo ministro pero seguiré siendo padre y esposo”, afirmó al responder a la polémica.
El jefe de la cartera de Vivienda también negó haber dejado de trabajar durante su permanencia en Santa Marta. De acuerdo con su explicación, continuó atendiendo las responsabilidades relacionadas con la emergencia y coordinando las acciones de su ministerio.
La discusión, por tanto, no se centró únicamente en determinar si el ministro podía desplazarse para encontrarse con su familia, sino en la oportunidad y la imagen que proyectó el viaje cuando el país todavía se encontraba en la fase de atención de una tragedia de grandes proporciones.
La cartera que dirige Beltrán tendrá además un papel central en una etapa que apenas comienza: la recuperación de las comunidades afectadas y la reconstrucción de las viviendas que resultaron destruidas o que quedaron inhabitables.
Entre las tareas que deberá asumir el Ministerio estará establecer cuáles viviendas pueden ser reparadas, cuáles requieren reconstrucción y qué alternativas tendrán las familias que no puedan regresar a sus hogares.
Por eso, para sus críticos, el episodio no puede desligarse de la responsabilidad institucional del ministro durante una emergencia que todavía estaba activa. Para sus defensores, en cambio, las obligaciones públicas pueden coexistir con espacios destinados a la familia siempre que el funcionario mantenga sus responsabilidades.
Hasta ahora, Beltrán no ha anunciado su salida del cargo y sostiene que nunca desatendió la emergencia. La controversia, sin embargo, se mantiene abierta y podría trasladarse al Congreso si prospera la iniciativa de citación y eventual moción de censura.
El episodio se suma así a las controversias que han acompañado al Gobierno de Abelardo De La Espriella durante los primeros días de respuesta al terremoto, en los que la actuación, presencia y coordinación de sus funcionarios han quedado bajo especial escrutinio público.






