La reforma tributaria de De la Espriella buscaría desmontar el enfoque progresivo del gobierno Petro y priorizar ajuste fiscal

En contraste, el nuevo gobierno ha anunciado que buscará una reforma más orientada a estimular la inversión, reducir trabas para el sector privado y revisar lo que considera excesos tributarios acumulados durante los últimos años. La intención sería privilegiar medidas de eficiencia del recaudo, lucha contra la evasión y racionalización del gasto antes que nuevos aumentos generalizados de impuestos - Foto: Abelardo de La Espriella

En contraste, el nuevo gobierno ha anunciado que buscará una reforma más orientada a estimular la inversión, reducir trabas para el sector privado y revisar lo que considera excesos tributarios acumulados durante los últimos años. La intención sería privilegiar medidas de eficiencia del recaudo, lucha contra la evasión y racionalización del gasto antes que nuevos aumentos generalizados de impuestos - Foto: Abelardo de La Espriella

El gobierno entrante de Abelardo de la Espriella prepara una nueva reforma tributaria que espera presentar al Congreso en septiembre, en medio de una discusión marcada por la necesidad de cerrar el déficit fiscal, garantizar recursos para el Estado y definir el rumbo económico de los próximos años. La iniciativa será una de las primeras pruebas políticas de la nueva administración, que deberá buscar apoyos en un Congreso fragmentado.

La propuesta del nuevo Ejecutivo llegará como una respuesta alternativa a la reforma tributaria presentada en los últimos días por el gobierno saliente de Gustavo Petro, una iniciativa que plantea recaudar cerca de $21,9 billones en 2027 mediante mayores cargas a determinados sectores, ampliación de bases gravables y reducción de beneficios tributarios. Mientras el gobierno Petro defendió su proyecto como una reforma progresiva, orientada a que quienes tienen mayor capacidad económica aporten más, el equipo de De la Espriella plantea un enfoque diferente.

Una de las principales diferencias estará en la concepción del papel de los impuestos. El gobierno saliente ha insistido en que Colombia necesita una mayor redistribución de la carga tributaria, con más participación de los grandes patrimonios, sectores extractivos y actividades consideradas generadoras de rentas extraordinarias. Su última propuesta contempla cambios en impuesto al patrimonio, renta, dividendos, combustibles, juegos de azar y otros consumos específicos.

En contraste, el nuevo gobierno ha anunciado que buscará una reforma más orientada a estimular la inversión, reducir trabas para el sector privado y revisar lo que considera excesos tributarios acumulados durante los últimos años. La intención sería privilegiar medidas de eficiencia del recaudo, lucha contra la evasión y racionalización del gasto antes que nuevos aumentos generalizados de impuestos.

Esa diferencia refleja dos visiones económicas opuestas. Para el gobierno Petro, el problema central ha sido la insuficiencia de ingresos del Estado frente a las necesidades sociales y la desigualdad; por eso impulsó mayores cargas sobre contribuyentes de altos ingresos y sectores específicos. Para la administración entrante, el desafío estaría más relacionado con el tamaño del gasto público, la competitividad empresarial y la necesidad de recuperar confianza para atraer capital.

Uno de los puntos de mayor debate será el tratamiento a las empresas y a los sectores productivos. Mientras la reforma del gobierno saliente propone mantener o aumentar cargas sobre actividades como hidrocarburos, carbón, sector financiero y plataformas digitales, la nueva administración podría buscar aliviar obligaciones para promover crecimiento económico y generación de empleo.

También habrá una diferencia frente al uso de impuestos al consumo. La reforma de Petro incluye medidas como aumentar el IVA a combustibles fósiles, bebidas alcohólicas, juegos de azar y otros bienes o servicios, bajo argumentos fiscales y de salud pública. El nuevo gobierno podría revisar este tipo de gravámenes por considerar que terminan afectando de manera indirecta a consumidores y sectores de ingresos medios.

Sin embargo, la administración De la Espriella enfrentará el mismo dilema que sus antecesores: la necesidad de financiar un Estado con obligaciones crecientes. Aunque una reducción de impuestos puede favorecer inversión y consumo, también podría limitar el margen fiscal si no está acompañada de recortes efectivos del gasto o de una mejora sustancial en el recaudo.

El trámite en el Congreso será determinante. La reforma tributaria del gobierno saliente llegó al Legislativo en un escenario de transición política y con pocas posibilidades de avanzar, mientras el nuevo mandatario deberá demostrar si cuenta con las mayorías suficientes para aprobar su propio modelo económico. La discusión podría convertirse en uno de los primeros grandes enfrentamientos entre las visiones que dominarán el debate político colombiano.

Más allá de las diferencias técnicas, la reforma tributaria será una disputa sobre el modelo de país. El gobierno Petro deja planteada una visión basada en mayor progresividad tributaria y fortalecimiento del Estado social, mientras De la Espriella busca marcar distancia con una política enfocada en menor presión fiscal, mayor protagonismo privado y ajuste del gasto. El resultado definirá buena parte de la orientación económica de Colombia durante el próximo cuatrienio.

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