Las Fokin Biches: quince años de punk feminista contra los estereotipos llegan a Rock al Parque

Las Fokin Biches están programadas para presentarse el 10 de octubre en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, como parte de la edición número 30 de Rock al Parque - Foto: Las Fokin Biches

Las Fokin Biches están programadas para presentarse el 10 de octubre en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, como parte de la edición número 30 de Rock al Parque - Foto: Las Fokin Biches

Las Fokin Biches no comenzaron con la intención de convertirse en una banda que hablara sobre feminismo. Comenzaron con algo más sencillo y, al mismo tiempo, difícil: encontrar mujeres que quisieran tocar rock en Irapuato.

En 2009, en esa ciudad de Guanajuato, una de las integrantes comenzó a buscar mujeres para formar una banda. La convocatoria se hizo incluso mediante carteles, en un contexto en el que, según las propias integrantes, no era habitual encontrar grupos conformados exclusivamente por mujeres.

La búsqueda terminó reuniendo a músicas con influencias diferentes. Desde el comienzo había punk, metal, funk y otros sonidos, una mezcla que terminaría alejándolas de la idea de construir una banda encerrada en un solo género.

Quince años después, esa diversidad sigue siendo parte de su identidad. Ellas definen su música como “rockabichy”, una combinación en la que caben punk, garage, rock, metal, ska y otros elementos.

En una entrevista de 2025 con Loud Women, la banda explicó que su ideología es punk, aunque musicalmente no busca reproducir de manera estricta el punk tradicional. Su propuesta mezcla distintas influencias y utiliza la energía, el sarcasmo y la provocación como elementos centrales.

Pero la historia de Las Fokin Biches también está marcada por las dificultades que encontraron como mujeres dentro de una escena musical.

En 2012, una de sus integrantes explicó a La Jornada que algunos hombres asumían que, por ser mujeres, tocaban peor. Otros acudían a sus conciertos más interesados en verlas que en escuchar su música.

La respuesta de la banda fue rechazar ambas miradas. No querían que su condición de mujeres sirviera para descalificarlas, pero tampoco querían que fuera utilizada como una etiqueta que redujera todo lo que hacían.

“Somos una banda de punk” era entonces una de las formas en que explicaban su identidad. Su feminidad era parte de la experiencia desde la que hacían música, pero no querían que sustituyera a la música.

Esa posición resulta significativa porque el feminismo de Las Fokin Biches no aparece únicamente como un discurso añadido a sus canciones. Está relacionado con las condiciones concretas en las que comenzaron a tocar.

El problema era encontrar mujeres que tocaran instrumentos, organizar una banda, conseguir escenarios y enfrentarse a los prejuicios de una escena donde todavía era común considerar excepcional que las mujeres ocuparan determinados lugares. Con el tiempo, esa experiencia se transformó en contenido artístico.

Radio UNAM describe a Las Fokin Biches como una agrupación que utiliza la provocación para abordar problemáticas sociales y emocionales y señala entre sus temas el empoderamiento femenino, los roles impuestos a las mujeres, el abuso de poder, la violencia de género y los feminicidios.

Una de las canciones que mejor permite observar esa evolución es “Somos”, publicada en 2020. La propia banda la define como un grito contra quienes les dijeron que abandonaran y como un homenaje a las mujeres que hicieron posible que otras pudieran tocar rock.

La canción habla de las dificultades para continuar en la música frente a las presiones familiares, educativas y sociales. Su mensaje no se limita al escenario: plantea la permanencia en el rock como una forma de resistencia frente a quienes esperan que las mujeres ocupen otros lugares.

Cinco años después de esa canción, el discurso se volvió todavía más frontal con “Perras”, publicada en 2024. La canción aborda explícitamente la violencia contra las mujeres y los feminicidios y fue dedicada por la banda a las mujeres del bloque anarco-feminista Okupa Cuba, que tomó las instalaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en Ciudad de México en 2020.

El título también revela otra característica de la banda: la apropiación de palabras utilizadas históricamente para descalificar a las mujeres.

Desde el propio nombre Las Fokin Biches hay una operación de resignificación. Las integrantes contaron que decidieron castellanizar bitches porque a las integrantes de la agrupación alguna vez las habían llamado “perras”. La palabra dejó entonces de funcionar solamente como insulto y pasó a convertirse en una identidad.

Esa apropiación atraviesa también la estética de la banda. Desde sus primeros años, las integrantes utilizaron disfraces y vestuarios diferentes en sus presentaciones: enfermeras, monjas, zombis, novias y otros personajes formaron parte de una puesta en escena que buscaba representar o cuestionar algo en cada concierto.

La imagen no está separada de la música. Para Las Fokin Biches, el escenario es también un espacio de representación, provocación y crítica.

Ese concepto llegó a una expresión más elaborada en “Rostros Silenciados: Concierto-Ritual de Resistencia contra la Violencia”, presentado en Ciudad de México en 2025.

El espectáculo combinó punk-rock, performance y crónica visual para abordar la violencia de género y rendir homenaje a mujeres cuyas voces habían sido silenciadas. La propia banda lo planteó como un ejercicio de memoria y resistencia.

La propuesta estaba dividida en cuatro momentos: miedo, corrupción, violencia y renacimiento. La música funcionaba allí como parte de una experiencia escénica más amplia.

Ese recorrido muestra cómo la agrupación ha ido ampliando la manera de expresar sus preocupaciones. Ya no se trata únicamente de escribir una canción sobre un problema, sino de construir alrededor de ella una experiencia que involucre imagen, actuación, memoria y participación del público.

También explica por qué reducirlas a “una banda femenina de punk” resulta insuficiente.

Las Fokin Biches forman parte de una escena de mujeres que durante años ha tenido que disputar espacios en el rock, pero su propuesta también está atravesada por el humor, el horror, el sarcasmo, el garage, el metal y una voluntad permanente de no quedarse quietas dentro de una categoría.

Su historia, además, no se quedó en México. La agrupación ha llevado esa propuesta a escenarios internacionales y en 2025 participó en el Rebellion Festival del Reino Unido, dentro de una programación vinculada a la escena punk. Ahora el siguiente escenario será Bogotá.

Las Fokin Biches están programadas para presentarse el 10 de octubre en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, como parte de la edición número 30 de Rock al Parque. El festival reunirá más de 60 agrupaciones entre el 10 y el 12 de octubre y tendrá presencia de artistas de América Latina, Europa, Estados Unidos y Japón.

La presencia de la banda mexicana ocurre además en una edición que cuenta con 21 agrupaciones con participación femenina, equivalentes al 32,8 % del cartel, según la organización del festival.

Pero para Las Fokin Biches el escenario bogotano no representa simplemente otro festival internacional.

Es la continuación de una historia que empezó cuando unas mujeres decidieron responder a una ausencia: si no había suficientes mujeres tocando rock en su ciudad, formarían su propia banda.

Desde entonces, aquella decisión se convirtió en una carrera de más de quince años, en canciones contra los estereotipos, en una estética construida alrededor de la provocación y en un discurso que ha incorporado feminicidios, violencia, desigualdad y resistencia.

Su llegada a Rock al Parque resume así una parte de la evolución del punk latinoamericano: un género que conserva la irreverencia de sus orígenes, pero que también puede convertirse en espacio para disputar quién tiene derecho a ocupar un escenario, quién puede hablar y qué historias merecen ser escuchadas.

Las Fokin Biches llegan a Bogotá con esa historia detrás. No necesitan presentarse únicamente como “una banda de mujeres” para que su trayectoria tenga una dimensión feminista. Basta mirar cómo nació el grupo, contra qué prejuicios tuvo que abrirse camino y qué temas decidió convertir en canciones.

En quince años, aquellas músicas que comenzaron buscando un espacio para tocar en Irapuato transformaron la dificultad de encontrarlo en parte de su propio lenguaje.

Ahora ese lenguaje tendrá uno de sus escenarios más grandes en Bogotá: tres décadas después del nacimiento de Rock al Parque, el punk de Las Fokin Biches llegará al Simón Bolívar con la misma premisa que ha acompañado su recorrido: convertir la música en una forma de resistencia.

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