El gobierno de Abelardo de la Espriella enfrenta cuestionamientos por el sorpresivo retiro del nombramiento de Carlos Eduardo Sepúlveda Rico como director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), apenas dos días después de que su designación fuera anunciada. Una investigación de La Silla Vacía sostiene, citando fuentes confidenciales del Ejecutivo, que además de su trabajo durante el gobierno de Gustavo Petro, la orientación sexual de Sepúlveda y la conformación de su familia habrían pesado en la decisión.
Sepúlveda había sido presentado el 12 de agosto como la persona escogida para dirigir Planeación Nacional, una de las entidades más importantes del Ejecutivo por su papel en la elaboración y seguimiento del Plan Nacional de Desarrollo. El economista cuenta con un doctorado de la Universidad de Boston y fue decano de Economía de la Universidad del Rosario.
El nombramiento, sin embargo, duró apenas 48 horas. De acuerdo con la reconstrucción de La Silla Vacía, Sepúlveda había avanzado en los trámites necesarios para asumir el cargo, incluida la declaración de bienes, rentas y conflictos de intereses, y en las instalaciones del DNP incluso se preparaban para recibirlo. Posteriormente, el presidente De la Espriella anunció que el cargo sería ocupado por Julián Buitrago.
El primer argumento que circuló para explicar el cambio estuvo relacionado con el pasado de Sepúlveda en el gobierno de Gustavo Petro. El economista participó en la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 y trabajó mediante contratos de prestación de servicios en el DNP durante la administración anterior. No obstante, La Silla Vacía encontró que también había participado en procesos relacionados con los planes de desarrollo de los gobiernos de Juan Manuel Santos y de Iván Duque.
La explicación por su pasado en el gobierno Petro quedó además bajo cuestionamiento porque Julián Buitrago, su reemplazo, también tuvo vínculos contractuales con la administración anterior. Un documento de la Agencia de Desarrollo Rural registra un contrato de Buitrago con esa entidad, que continuó durante 2022. El entonces director de la ADR, Diego Bautista, confirmó que se había mantenido parte del equipo anterior para conservar la memoria institucional.
Es en ese punto donde aparece la segunda hipótesis revelada por La Silla Vacía. Según dos fuentes del gabinete consultadas por el medio, también habría pesado la orientación sexual de Sepúlveda, quien está casado con un hombre y tiene un hijo adoptado. Una de las fuentes afirmó que sectores conservadores del gabinete, cercanos a iglesias cristianas, se habrían movilizado para impedir que se expidiera el decreto de nombramiento.
La acusación es particularmente sensible porque, de confirmarse, significaría que una característica de la vida privada de un funcionario habría influido en una decisión de carácter administrativo. Sin embargo, la versión sobre una posible discriminación por orientación sexual proviene de fuentes confidenciales citadas por La Silla Vacía y no ha sido reconocida públicamente por el presidente De la Espriella como la razón de la decisión.
El propio Sepúlveda dijo a La Silla Vacía que nadie le notificó directamente que la decisión sobre su nombramiento había cambiado. Según su relato, se enteró cuando vio en redes sociales que De la Espriella anunciaba a Buitrago para ocupar la dirección del DNP.
La respuesta del vicepresidente José Manuel Restrepo tampoco aclaró las circunstancias. Consultado por La Silla Vacía, sostuvo que los nombramientos son decisión del presidente y que, por tanto, De la Espriella era quien podía explicar las razones del cambio. Restrepo agregó que las decisiones no se tomaban por razones de discriminación o no discriminación.
El caso se suma a otras salidas ocurridas durante los primeros días del nuevo gobierno de funcionarios o designados que habían tenido vínculos con la administración Petro. La Silla Vacía menciona los casos de Magda Amaya, a quien le pidieron la renuncia como secretaria general del Ministerio de las TIC, y Andrés Camilo Pardo, quien renunció a la vicepresidencia de la Agencia Nacional de Infraestructura después de que se conociera su experiencia laboral durante el gobierno anterior.
La controversia también pone bajo la lupa el discurso del nuevo Gobierno frente a la población LGBTIQ+. El señalamiento de La Silla Vacía plantea que las posiciones conservadoras de algunos sectores del gabinete pudieron incidir en el caso de Sepúlveda. Por ahora, sin embargo, no existe una prueba pública que permita afirmar de manera concluyente que De la Espriella ordenó retirar el nombramiento exclusivamente por la orientación sexual del economista.
El episodio deja así dos preguntas abiertas: si el gobierno decidió excluir a Sepúlveda por su trayectoria en el anterior Ejecutivo, ¿por qué esa misma consideración no impidió el nombramiento de Buitrago?, y si la orientación sexual tuvo alguna influencia, ¿quién tomó la decisión y bajo qué criterio? Hasta que la Presidencia entregue una explicación detallada o aparezcan nuevos elementos que corroboren la versión de las fuentes, la posible discriminación permanece como una acusación periodística que debe ser contrastada, pero que ya generó un fuerte cuestionamiento sobre los criterios utilizados por el nuevo Gobierno para conformar su equipo.
La Silla Vacía mantiene como eje de su investigación la diferencia entre la explicación política —el paso de Sepúlveda por el gobierno Petro— y la versión entregada por fuentes del gabinete sobre la posible incidencia de su orientación sexual. El caso, por tanto, no solo pone en discusión un nombramiento frustrado: también abre un debate sobre discriminación, criterios de selección de funcionarios y los límites entre las convicciones personales de un gobierno y el acceso a cargos públicos.






