River Plate volvió a quedar envuelto en una crisis deportiva. La eliminación ante Independiente Santa Fe en la Copa Sudamericana terminó de sentenciar el ciclo de Eduardo “Chacho” Coudet, quien dejó de ser el entrenador del conjunto millonario después de apenas unos meses al frente del equipo.
La derrota en la competencia internacional fue el golpe que terminó de romper un proceso que nunca consiguió consolidarse. River quedó afuera en los penales después de un empate sin goles en el tiempo reglamentario y volvió a mostrar las dificultades futbolísticas que venían acompañando al equipo.
Coudet había asumido con la misión de devolverle protagonismo a River después de la salida de Marcelo Gallardo. Sin embargo, los resultados estuvieron lejos de las expectativas y el equipo terminó atravesando una seguidilla de actuaciones que puso en duda tanto el funcionamiento colectivo como la capacidad del entrenador para revertir la situación.
Uno de los datos que más golpeó al ciclo fue la racha de derrotas ante equipos argentinos. River llegó a acumular seis caídas consecutivas frente a rivales locales, una situación que encendió las alarmas en el Monumental y aumentó la presión sobre el cuerpo técnico.
En el Torneo Clausura tampoco apareció la reacción esperada. El equipo consiguió apenas una victoria en sus primeros partidos y quedó relegado en su zona, mientras la eliminación continental terminó de profundizar el malestar de los hinchas.
La salida de Coudet abrió inmediatamente una nueva pregunta en Núñez: ¿quién será capaz de reconstruir a River? La dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo optó primero por una solución interna y puso a Leonardo Ponzio al frente del plantel.
El histórico mediocampista y excapitán de River asumió como entrenador interino junto a Marcelo Escudero. Para Ponzio se trata de un desafío completamente diferente a los que enfrentó durante su carrera como futbolista, ya que tendrá por primera vez la responsabilidad de conducir desde el banco a un equipo profesional.
La elección tiene además un fuerte componente emocional. Ponzio es uno de los grandes referentes de la historia reciente de River y fue protagonista de la etapa más exitosa del ciclo de Gallardo. Su conocimiento del club y del vestuario puede convertirse en una herramienta importante para intentar recuperar a un plantel golpeado.
Pero el ídolo millonario tendrá poco margen para trabajar. Su primer objetivo será levantar rápidamente el nivel futbolístico y anímico del equipo, mientras la dirigencia define si el interinato se mantiene hasta diciembre o si aparece antes una alternativa para asumir el cargo.
El primer examen será ante Banfield, en el Torneo Clausura. Ponzio tendrá que preparar el partido en tiempo récord y encontrar respuestas en un equipo que viene de recibir un duro golpe internacional.
Mientras tanto, la danza de nombres para el futuro entrenador ya comenzó. River busca un técnico capaz de hacerse cargo de un plantel con grandes nombres y, al mismo tiempo, recuperar una identidad futbolística que se fue diluyendo durante los últimos meses.
Uno de los nombres que aparece con fuerza es Hernán Crespo. El exdelantero tiene pasado en River y experiencia internacional, además de haber conquistado la Copa Sudamericana con Defensa y Justicia. Actualmente dirige a Atlas de México, por lo que una eventual negociación no sería sencilla.
También aparece Gabriel Milito, otro entrenador con experiencia en el fútbol argentino y una propuesta futbolística que puede resultar atractiva para la dirigencia. Su situación contractual, sin embargo, representa un obstáculo, ya que se encuentra vinculado a Chivas de Guadalajara.
Otro candidato que genera interés es Pablo Aimar. El exjugador millonario es una figura muy cercana a la institución y forma parte del cuerpo técnico de Lionel Scaloni en la selección argentina. Su principal interrogante es la falta de experiencia como entrenador principal en Primera División.
El regreso de Ramón Díaz tampoco puede descartarse. El riojano es uno de los entrenadores más importantes de la historia de River y su nombre genera una inmediata conexión con los hinchas. Su experiencia y su conocimiento de la institución podrían jugar a favor en una eventual negociación.
Entre las alternativas también aparece Diego Cocca, quien se encuentra disponible y conoce de primera mano las exigencias del fútbol argentino. Su situación contractual podría facilitar una eventual negociación frente a candidatos que actualmente trabajan en otros clubes.
Y en una escala todavía mayor aparece el nombre de Lionel Scaloni. El entrenador campeón del mundo es uno de los grandes sueños de River, aunque su llegada parece, al menos por ahora, mucho más complicada debido a su vínculo con la selección argentina.
La búsqueda del nuevo entrenador también estará condicionada por el plantel. River cuenta con futbolistas de enorme jerarquía, como Nicolás Otamendi, Ángel Correa, Marcos Acuña, Gonzalo Montiel y Thiago Almada, pero la presencia de grandes nombres no ha sido suficiente para transformar al equipo en un conjunto competitivo y regular.
Ese es precisamente uno de los desafíos que heredará el próximo entrenador: hacer funcionar un plantel construido para pelear por títulos. River invirtió fuerte en incorporaciones, pero los resultados terminaron alejándose de las expectativas y ahora la dirigencia deberá decidir si el problema está exclusivamente en el entrenador o si también requiere modificaciones dentro del plantel.
Por ahora, todas las miradas están puestas en Ponzio. El ídolo tendrá la misión de apagar el incendio, recuperar la confianza y conseguir resultados mientras en las oficinas del Monumental se analiza el próximo movimiento.
La salida de Coudet vuelve a poner a River ante una encrucijada. Después de la salida de Gallardo y de un nuevo ciclo que terminó antes de lo esperado, el club necesita encontrar estabilidad. Ponzio tendrá la llave del presente; el próximo entrenador, la responsabilidad de definir el futuro de River.






