Sismo de 7,7 sacude Indonesia, deja decenas de muertos y activa alerta de tsunami

El sismo ocurrió durante la madrugada del sábado en horario local, cuando muchas personas permanecían en sus viviendas. La fuerte sacudida provocó pánico y llevó a numerosos habitantes de las zonas costeras a desplazarse hacia lugares considerados más seguros - Foto: Redes Sociales

El sismo ocurrió durante la madrugada del sábado en horario local, cuando muchas personas permanecían en sus viviendas. La fuerte sacudida provocó pánico y llevó a numerosos habitantes de las zonas costeras a desplazarse hacia lugares considerados más seguros - Foto: Redes Sociales

Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió el viernes 14 de agosto la región oriental de Indonesia, frente a la isla de Flores, y provocó daños graves en viviendas, edificios públicos y vías de comunicación. El movimiento ocurrió en una de las zonas sísmicamente más activas del planeta.

El epicentro fue localizado aproximadamente 68 kilómetros al noroeste de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) situó la profundidad del terremoto en unos 10 kilómetros, una condición que contribuyó a la intensidad de las sacudidas en las zonas cercanas.

El sismo ocurrió durante la madrugada del sábado en horario local, cuando muchas personas permanecían en sus viviendas. La fuerte sacudida provocó pánico y llevó a numerosos habitantes de las zonas costeras a desplazarse hacia lugares considerados más seguros.

Las autoridades indonesias emitieron inicialmente una alerta de tsunami para sectores de la costa de Nusa Tenggara Oriental. Horas después, la advertencia fue levantada al no observarse un peligro mayor para las poblaciones costeras, aunque se registraron pequeñas variaciones del nivel del mar.

Uno de los sectores más afectados fue Nagekeo, cerca del área epicentral. Los daños y los deslizamientos de tierra bloquearon carreteras y dificultaron el acceso de los equipos de emergencia a varias comunidades. La carretera Trans-Flores, una de las principales vías de la isla, sufrió interrupciones.

En las primeras horas posteriores al terremoto, las autoridades comenzaron a reportar víctimas mortales. El balance fue aumentando a medida que los equipos de rescate pudieron acceder a las zonas más afectadas y retirar escombros de edificios y viviendas.

Los balances difundidos durante el 14 de agosto llegaron a reportar al menos 47 muertos y alrededor de 50 heridos, de acuerdo con información de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia. Las autoridades advirtieron que la cifra podía aumentar mientras continuaban las labores de búsqueda y rescate.

El terremoto también provocó el colapso de viviendas y daños en instalaciones públicas, entre ellas escuelas, centros de salud y edificios gubernamentales. En las zonas más golpeadas, los equipos de emergencia encontraron estructuras destruidas y comunidades parcialmente aisladas.

Los deslizamientos de tierra representaron otro obstáculo para la respuesta. En Nagekeo, varias carreteras quedaron bloqueadas y las comunicaciones resultaron afectadas, lo que obligó a los equipos de rescate a buscar rutas alternativas para llegar a poblaciones incomunicadas.

Alrededor de 2.000 personas fueron evacuadas de las zonas afectadas como medida preventiva. Algunas fueron trasladadas a refugios temporales debido al riesgo asociado a las réplicas, los daños estructurales y los deslizamientos.

La actividad sísmica continuó después del movimiento principal. Las autoridades registraron más de 200 réplicas, algunas de ellas suficientemente fuertes para volver a generar temor entre la población y dificultar las labores de rescate en estructuras que ya habían sufrido daños.

Los equipos de emergencia enfrentaron además problemas de comunicación y cortes de energía en algunas zonas. Las carreteras bloqueadas y la dificultad para llegar a localidades remotas complicaron la evaluación completa de los daños y la búsqueda de posibles sobrevivientes.

La isla de Flores forma parte del llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa zona de intensa actividad tectónica que concentra numerosos terremotos y volcanes. Indonesia se encuentra entre los países más expuestos a este tipo de fenómenos debido a la interacción de varias placas tectónicas.

El terremoto del 14 de agosto recordó además la vulnerabilidad histórica de Flores frente a los grandes movimientos sísmicos. La región ya había sufrido terremotos destructivos en décadas anteriores, incluido el ocurrido en 1992, que estuvo acompañado por un tsunami y dejó miles de víctimas.

Mientras avanzaban las labores de rescate, las autoridades mantuvieron la vigilancia sobre las réplicas y evaluaron el estado de las edificaciones afectadas. El balance de víctimas y daños seguía sujeto a cambios debido a las dificultades para acceder a algunas comunidades, mientras miles de personas permanecían fuera de sus viviendas.

La emergencia dejó así una combinación de víctimas mortales, destrucción de infraestructura, deslizamientos y evacuaciones, además de una alerta de tsunami que posteriormente fue levantada. Para los organismos de socorro, la prioridad era alcanzar las zonas aisladas y determinar la magnitud real de los daños causados por el terremoto y sus réplicas.

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