El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció el nombramiento del fraile dominico Ricardo Ernesto Torres Castro como nuevo director del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), una de las entidades más importantes del Estado colombiano por su papel en la formación técnica, tecnológica y para el trabajo. Su llegada representa una apuesta por un perfil proveniente del ámbito académico y religioso, en contraste con las designaciones de origen político que históricamente han ocupado ese cargo.
Torres Castro pertenece a la Orden de Predicadores (Dominicos), una comunidad religiosa con una larga tradición en la educación superior en Colombia y el mundo. Su trayectoria profesional ha estado ligada principalmente a la docencia, la administración universitaria, la investigación y el desarrollo de proyectos sociales, lo que le ha permitido construir un perfil más cercano a la gestión educativa que a la política partidista.
Nacido en Tunja, Boyacá, el sacerdote cuenta con una sólida formación académica. Es licenciado en Filosofía con énfasis en pensamiento político y económico, bachiller en Teología, magíster en Administración, posee un máster en Negocios Internacionales y Marketing Estratégico de la Universidad de Barcelona y adelanta estudios doctorales en Administración, una combinación de disciplinas orientadas a la gestión institucional y al liderazgo organizacional.
Gran parte de su carrera transcurrió en la Universidad Santo Tomás, una de las principales instituciones de educación superior administradas por la comunidad dominica. Allí desempeñó diversos cargos directivos, entre ellos el de rector de la sede Medellín entre 2017 y 2023, además de responsabilidades como decano, director nacional de proyectos especiales, profesor e investigador.
Antes de asumir esas responsabilidades universitarias desarrolló un trabajo pastoral y comunitario en el Catatumbo, una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado colombiano. En la Diócesis de Tibú ejerció funciones administrativas y dirigió iniciativas relacionadas con medios de comunicación, desarrollo social y construcción de paz, experiencias que ampliaron su conocimiento sobre las realidades territoriales del país.
Su hoja de vida también incluye experiencia en el sector público. En 2024 se vinculó como asesor de la Dirección General del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), donde participó en procesos relacionados con memoria, reconciliación y construcción de paz. Esa experiencia le permitió acercarse a la formulación de políticas públicas desde una perspectiva institucional.
Además del sector educativo, Torres Castro ha participado en juntas directivas de empresas de infraestructura, logística y transporte, entre ellas Opain y Almagrario. Esa combinación entre experiencia universitaria y conocimiento del sector empresarial ha sido presentada por el gobierno electo como una fortaleza para acercar la formación técnica a las necesidades del aparato productivo.
Al presentar el nombramiento, Abelardo de la Espriella afirmó que el nuevo director tendrá como misión fortalecer la relación entre el SENA y las empresas, modernizar la infraestructura tecnológica de la entidad y ampliar las oportunidades de formación para jóvenes y trabajadores. El presidente electo ha insistido en que la capacitación para el empleo será uno de los ejes de su estrategia para impulsar la productividad y reducir el desempleo.
La designación también refleja la intención del próximo gobierno de incorporar perfiles provenientes del sector académico para liderar entidades estratégicas. En el caso del SENA, la elección de un rector universitario y miembro de una comunidad religiosa con amplia experiencia educativa apunta a privilegiar una visión centrada en la calidad de la formación, la innovación y el fortalecimiento institucional.
Ahora, Ricardo Torres Castro asumirá el reto de dirigir una entidad con presencia en todo el territorio nacional, millones de aprendices y un papel determinante en la articulación entre educación, empleo y desarrollo productivo. Su gestión será observada por empresarios, sindicatos, instituciones educativas y aprendices, quienes esperan que el SENA continúe consolidándose como uno de los principales instrumentos de movilidad social y formación para el trabajo en Colombia.






