Vladdo sale de RCN: ¿reestructuración presupuestal o una decisión con trasfondo editorial?

Vladdo llevaba aproximadamente un año vinculado al informativo y desde junio de 2025 tenía a su cargo “Los Trazos del Poder”, una sección dedicada a la caricatura política. El espacio constituía una apuesta poco habitual en la televisión colombiana al incorporar de manera permanente el trabajo de un caricaturista dentro de un noticiero - Foto: Archivo/Ronald Cano

Vladdo llevaba aproximadamente un año vinculado al informativo y desde junio de 2025 tenía a su cargo “Los Trazos del Poder”, una sección dedicada a la caricatura política. El espacio constituía una apuesta poco habitual en la televisión colombiana al incorporar de manera permanente el trabajo de un caricaturista dentro de un noticiero - Foto: Archivo/Ronald Cano

La salida de Vladimir Flórez, conocido como Vladdo, de Noticias RCN abrió un debate sobre las razones que llevaron al canal a cancelar el contrato de uno de los caricaturistas políticos más reconocidos de Colombia. La decisión fue conocida el 8 de septiembre, cuando el periodista Julio Sánchez Cristo informó que RCN había terminado la relación contractual y que el canal se reservaba las razones administrativas.

Vladdo llevaba aproximadamente un año vinculado al informativo y desde junio de 2025 tenía a su cargo “Los Trazos del Poder”, una sección dedicada a la caricatura política. El espacio constituía una apuesta poco habitual en la televisión colombiana al incorporar de manera permanente el trabajo de un caricaturista dentro de un noticiero.

La explicación conocida públicamente por parte del canal apunta, por ahora, a una decisión administrativa. Sin embargo, en una entrevista con Daniel Coronell, Vladdo explicó que a él le comunicaron que RCN estaba atravesando una reestructuración y que, por razones presupuestales, se cancelaría su contrato.

Ese relato introduce un elemento que debe ser considerado antes de atribuir la salida a una represalia política. Hasta ahora no existe una declaración pública de RCN que vincule la terminación contractual con alguna caricatura concreta ni evidencia pública de una orden del Gobierno para retirar al caricaturista.

La controversia tomó fuerza porque la salida ocurrió pocos días después de que Vladdo publicara en sus cuentas personales una caricatura titulada “La foto de una derrota”. La pieza utilizó como referencia una imagen del presidente Abelardo de la Espriella caminando entre bolsas que contenían los cuerpos de presuntos integrantes de una estructura disidente muertos durante una operación militar en Guaviare.

La precisión es importante: “La foto de una derrota” no fue publicada por Noticias RCN. La caricatura apareció en las cuentas personales de Vladdo. Por eso no puede afirmarse que el canal haya retirado del aire esa pieza ni que su publicación constituya, por sí misma, una infracción de las reglas editoriales del informativo.

En la caricatura y el texto que la acompañó, Vladdo cuestionó la utilización de la imagen de los cuerpos en la comunicación presidencial. Su crítica apuntó a la forma como el Gobierno presentó el resultado de la operación militar y al tratamiento que, a su juicio, debía darse a los muertos, independientemente de su pertenencia a un grupo armado.

La proximidad temporal entre esa publicación y el anuncio de la salida alimentó las versiones que relacionaron ambos hechos. Algunos medios y usuarios en redes interpretaron la terminación del contrato como una consecuencia de la crítica al presidente, aunque las informaciones disponibles han reconocido que esa relación causal no está confirmada.

El propio Vladdo, sin embargo, aportó en la entrevista con Coronell un elemento que amplía considerablemente la discusión. Según su relato, durante su permanencia en RCN realizó varias caricaturas críticas de De la Espriella que finalmente no fueron publicadas por Noticias RCN, tanto cuando el actual mandatario era candidato como después de que asumiera la Presidencia.

Si esa información se puede documentar con las piezas originales y las comunicaciones editoriales correspondientes, el asunto deja de estar concentrado en una caricatura publicada en redes sociales y pasa a convertirse en una pregunta sobre el proceso de selección de contenidos dentro del noticiero.

La cuestión central sería entonces determinar cuántas caricaturas sobre De la Espriella produjo Vladdo durante su vínculo con RCN, cuáles fueron emitidas y cuáles quedaron por fuera. También sería necesario establecer si esas decisiones respondieron a criterios generales aplicados a toda la sección o si existió un tratamiento particular frente a las caricaturas relacionadas con el entonces candidato y posteriormente presidente.

Ese análisis requiere evitar una conclusión anticipada. Que algunas caricaturas no hayan sido publicadas no significa automáticamente que hayan sido censuradas. Un medio puede descartar contenidos por razones de espacio, oportunidad, enfoque editorial, pertinencia noticiosa o decisión de sus responsables. Para hablar de censura sería necesario demostrar que hubo una restricción deliberada de una determinada posición política por razones ajenas a los criterios editoriales legítimos.

Por eso, uno de los elementos más importantes de la investigación sería reconstruir qué ocurrió con cada una de las caricaturas que Vladdo asegura que no fueron publicadas. Saber cuándo fueron entregadas, qué respuesta recibió, quién tomó la decisión y si se ofreció alguna explicación permitiría establecer si hubo un patrón.

También resulta relevante comparar ese tratamiento con el recibido por otros presidentes y candidatos. Un análisis de las caricaturas producidas por Vladdo sobre Gustavo Petro, Iván Duque, Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe podría ayudar a determinar si la selección editorial de RCN fue consistente a lo largo del tiempo o si existió un cambio particular durante la campaña y el comienzo del Gobierno de De la Espriella.

La explicación presupuestal también merece ser examinada. Si la salida obedeció a una reestructuración, sería pertinente establecer qué otros contratos o espacios fueron modificados, qué reducción de costos buscaba RCN y si “Los Trazos del Poder” estaba incluido dentro de un recorte más amplio. Esa información permitiría comprobar si la decisión forma parte de un ajuste general o si Vladdo fue un caso particular.

El contexto económico no es irrelevante. En los últimos días también se conoció la cancelación de “Mañanas Blu 10 AM”, programa conducido por Camila Zuluaga, una decisión que Caracol Televisión atribuyó a razones financieras. La coincidencia temporal de ambos casos ha generado especulaciones políticas, pero no existe evidencia suficiente para afirmar que respondan a una misma estrategia.

También existe un contexto político particularmente sensible. El Gobierno de De la Espriella ha desarrollado una comunicación presidencial muy activa y confrontacional, mientras distintos medios han seguido de cerca sus decisiones en seguridad, relaciones internacionales y manejo de la información. El debate sobre la relación entre el poder político y los medios, por tanto, tiene un escenario especialmente cargado.

Pero precisamente por ese contexto resulta necesario distinguir hechos de inferencias. Hasta ahora se conocen la terminación del contrato, la explicación administrativa transmitida por RCN y el relato de Vladdo sobre una reestructuración presupuestal. También se conoce su afirmación de que varias caricaturas críticas de De la Espriella no llegaron a ser publicadas. Lo que no está probado es que esas decisiones hayan sido ordenadas por el Gobierno o que su salida haya sido consecuencia de esas caricaturas.

El caso adquiere así una dimensión que va más allá de la salida de un caricaturista. La pregunta es si una sección de crítica política que durante un año formó parte de un noticiero fue afectada por una decisión estrictamente presupuestal o si existieron, además, criterios editoriales que limitaron determinadas expresiones críticas sobre el poder.

La respuesta puede encontrarse en los archivos. Las caricaturas no publicadas, las fechas de entrega, las conversaciones entre Vladdo y los editores, las condiciones de su contrato y los cambios presupuestales de RCN permitirían reconstruir qué ocurrió realmente. Sin esos elementos, tanto la tesis de la censura como la de una simple reestructuración permanecen incompletas.

Por ahora, la salida de Vladdo deja una paradoja: RCN sostiene públicamente una explicación administrativa, mientras el propio caricaturista revela que durante su permanencia hubo contenidos críticos de De la Espriella que no llegaron al aire. La coincidencia temporal con “La foto de una derrota” aumenta el interés del caso, pero no sustituye la prueba.

El verdadero desafío periodístico será determinar si la cancelación de su contrato fue simplemente una decisión de presupuesto en medio de una reestructuración o si la selección previa de sus caricaturas revela una relación más compleja entre las decisiones editoriales del canal y la cobertura del actual presidente. Esa diferencia es la que separa una coincidencia política de un caso documentado de presión sobre la libertad editorial.

Etiquetado: