Un fuerte sismo sacudió durante la madrugada la provincia de Granada, en el sur de España, y provocó daños materiales, desprendimientos y evacuaciones preventivas en distintos puntos del área metropolitana. El movimiento fue registrado a la 1:04 de la madrugada, hora local, y generó alarma entre residentes y turistas.
Las primeras mediciones situaron la magnitud del terremoto en torno a 5, aunque hubo diferencias entre los organismos que registraron el fenómeno. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) lo estimó inicialmente en 5,2, mientras que el Instituto Geográfico Nacional (IGN) español lo situó en 5,0.
El epicentro fue localizado en el entorno de Alhendín, en el área metropolitana de Granada. El USGS lo ubicó aproximadamente un kilómetro al suroeste de Otura, mientras que el IGN lo situó al noreste de Alhendín. La profundidad estimada fue de unos 10 kilómetros, lo que contribuyó a que la sacudida fuera ampliamente percibida.
El temblor no se limitó a Granada. Los reportes señalaron que fue sentido en diferentes provincias de Andalucía, entre ellas Málaga, Córdoba, Cádiz y Sevilla. La amplitud territorial de las zonas donde fue percibido aumentó la preocupación de la población durante las horas posteriores.
La fuerza del movimiento provocó desprendimientos de elementos de fachadas, caída de objetos, daños en tejados y otros desperfectos en distintos municipios del área metropolitana. También se reportaron restos de materiales sobre vehículos y calles, mientras los servicios de emergencia comenzaron a evaluar las edificaciones afectadas.
Uno de los puntos afectados fue la fachada de la Iglesia de la Magdalena, donde se reportaron daños derivados de la sacudida. Las autoridades recomendaron a los ciudadanos mantenerse alejados de cornisas, balcones, fachadas y muros que pudieran presentar riesgo de desprendimiento.
En Las Gabias, un edificio fue desalojado de manera preventiva ante la posibilidad de que hubiera sufrido daños. La medida se adoptó mientras los técnicos evaluaban las condiciones de la estructura y determinaban si los residentes podían regresar a sus viviendas.
En Huétor Vega, además, se informó de una interrupción del suministro eléctrico. La sucesión de incidentes llevó a los organismos de emergencia a mantener desplegados recursos para atender posibles afectaciones y revisar las zonas donde los habitantes habían reportado daños.
La Junta de Andalucía activó la fase de emergencia, situación operativa 1, del Plan ante el Riesgo Sísmico. La decisión permitió reforzar la coordinación de los servicios de emergencia y mantener bajo vigilancia la situación ante la posibilidad de nuevas sacudidas.
El servicio de emergencias 112 de Andalucía recibió más de 80 llamadas relacionadas con el terremoto durante las primeras horas. Los avisos estuvieron relacionados principalmente con daños materiales, caída de elementos y situaciones de temor entre personas que abandonaron temporalmente sus viviendas.
A pesar de la magnitud y de los daños registrados, no se habían reportado personas heridas en los primeros balances difundidos. Las autoridades indicaron además que las primeras inspecciones no mostraban daños estructurales generalizados, aunque se mantenían las evaluaciones de los inmuebles afectados.
El episodio provocó especial inquietud porque ocurrió durante la madrugada, cuando buena parte de la población se encontraba durmiendo. En distintos municipios, residentes y visitantes salieron a las calles por temor a nuevas sacudidas, mientras algunos hoteles y viviendas fueron desalojados temporalmente como medida preventiva.
La actividad sísmica posterior también fue motivo de vigilancia. Los reportes iniciales señalaban la posibilidad de réplicas y las autoridades mantuvieron el seguimiento de la zona epicentral. La recomendación a la población fue conservar la calma y evitar aproximarse a estructuras que hubieran sufrido desprendimientos o daños visibles.
Granada se encuentra en una de las zonas de mayor actividad sísmica de España y ya había experimentado movimientos durante las semanas anteriores. De hecho, el viernes 14 de agosto, antes del terremoto de la madrugada, otro seísmo de magnitud 3,7 con epicentro inicialmente localizado en La Zubia fue sentido en numerosos municipios del área metropolitana.
El terremoto volvió a poner a prueba la preparación de Granada frente a los movimientos telúricos y dejó daños materiales, pero sin víctimas en los primeros balances. Mientras los técnicos continúan revisando las construcciones afectadas y los organismos de emergencia mantienen el monitoreo de la actividad sísmica, las autoridades llaman a la población a extremar la precaución ante posibles réplicas.






