Carlos Amaya gana peso en el Verde tras la decisión de declararse independiente de De la Espriella

El resultado cerró varias semanas de discusión interna sobre el papel que debería asumir el partido frente al nuevo Gobierno. Las alternativas eran declararse en oposición o mantenerse independiente, una posición que permite acompañar iniciativas oficiales cuando exista coincidencia y ejercer control político cuando haya diferencias - Foto: Archivo/Ronald Cano

El resultado cerró varias semanas de discusión interna sobre el papel que debería asumir el partido frente al nuevo Gobierno. Las alternativas eran declararse en oposición o mantenerse independiente, una posición que permite acompañar iniciativas oficiales cuando exista coincidencia y ejercer control político cuando haya diferencias - Foto: Archivo/Ronald Cano

La Alianza Verde definió este jueves su posición frente al Gobierno de Abelardo de la Espriella y escogió la independencia. La decisión fue tomada por la Dirección Nacional y la bancada del Congreso, en una votación que terminó con 34 votos a favor de esa opción y ocho por declararse en oposición.

El resultado cerró varias semanas de discusión interna sobre el papel que debería asumir el partido frente al nuevo Gobierno. Las alternativas eran declararse en oposición o mantenerse independiente, una posición que permite acompañar iniciativas oficiales cuando exista coincidencia y ejercer control político cuando haya diferencias.

La decisión también dejó expuesto el peso que tiene Carlos Amaya dentro de la colectividad. El gobernador de Boyacá, aunque actualmente no ocupa una curul en el Congreso ni dirige formalmente el partido, es señalado por diferentes medios como uno de los principales referentes de uno de los sectores con mayor influencia dentro del Verde.

Fuentes señalaron que en la votación se impuso la posición del sector de Amaya y de otros bloques que rechazaban una postura de oposición frente al Gobierno de De la Espriella. La lectura coincide con otros reportes que atribuyeron al mandatario boyacense un papel determinante en el resultado.

Desde la colectividad atribuyeron a Amaya el triunfo de la independencia. Según esa versión, la fórmula permite al partido conservar mayor margen de maniobra en el Congreso en lugar de ubicarse de manera automática en el bloque opositor.

Sin embargo, hablar de un control absoluto de Amaya sobre el Verde sería impreciso. La propia votación mostró que los sectores cercanos al gobernador no actuaron de manera completamente uniforme y que existen dirigentes asociados políticamente con él que defendieron la oposición.

Entre ellos estuvo el senador Jhon Amaya, hermano del gobernador de Boyacá. Antes de la decisión, defendió que la colectividad asumiera una posición de oposición para vigilar al Gobierno y proteger asuntos como la educación pública, el medioambiente y los derechos campesinos.

También Jaime Raúl Salamanca, representante por Boyacá, se pronunció a favor de la oposición. Salamanca sostuvo que desde esa posición el partido podría ejercer control político, reconocer las decisiones que considerara positivas y cuestionar aquellas con las que estuviera en desacuerdo.

Esa división impide interpretar el resultado como una orden impartida por Amaya a toda su estructura política. Lo que muestran los hechos es que el sector asociado con el gobernador tuvo un peso importante en una decisión que terminó favoreciendo la independencia, pero no logró imponer una posición uniforme entre todos sus aliados.

La discusión también estuvo atravesada por las diferencias que la Alianza Verde ha acumulado con el Pacto Histórico. El episodio más reciente fue la elección de los magistrados del Consejo Nacional Electoral, en la que una ruptura entre los dos sectores terminó profundizando las tensiones entre la centroizquierda y el petrismo.

En esa disputa, sectores del Verde cercanos a Amaya se distanciaron de la estrategia del Pacto Histórico. La fractura fue interpretada dentro de la colectividad como una señal de que una parte de los verdes buscaba recuperar autonomía política frente al petrismo y evitar que el partido quedara subordinado a la principal fuerza de izquierda del Congreso.

La decisión sobre el Gobierno de De la Espriella puede leerse dentro de esa misma búsqueda de autonomía. La independencia evita que el Verde se incorpore a la coalición oficialista, pero también evita que quede automáticamente integrado a una oposición encabezada por el Pacto Histórico.

El propio resultado de la votación refuerza esa interpretación. Con 34 votos frente a ocho, la independencia obtuvo una mayoría amplia dentro de la instancia que tomó la decisión. La colectividad anunció que acompañará las iniciativas que coincidan con sus principios y beneficien al país, presentará alternativas cuando considere que existen mejores caminos y ejercerá control político sobre el poder.

Esa fórmula le concede al Verde una posición de negociación particularmente amplia. Sus congresistas podrán respaldar proyectos del Gobierno sin que ese voto implique formalmente convertirse en partido oficialista, pero también podrán rechazar iniciativas del Ejecutivo sin estar sujetos a una estrategia de oposición permanente.

Para Amaya, esa posición puede tener una importancia adicional. El gobernador de Boyacá conserva una estructura política con presencia en el Congreso y en su departamento, mientras busca mantener un espacio propio dentro del centro político. La independencia evita que ese sector quede identificado exclusivamente con el Gobierno de derecha o con el petrismo.

La decisión, además, llega en un momento en el que la Alianza Verde enfrenta un proceso de reorganización y fuertes disputas internas sobre su identidad. La colectividad reúne sectores de centro, centroizquierda y dirigentes con posiciones diferentes frente al Gobierno nacional y frente al Pacto Histórico.

Esa heterogeneidad explica por qué la votación no terminó siendo una definición ideológica absoluta. Mientras Ariel Ávila y otros dirigentes defendían una oposición más clara frente a De la Espriella, otros sectores consideraron que la independencia permitiría conservar la identidad propia del partido y decidir caso por caso.

La postura también tendrá consecuencias en el Congreso. Al no declararse de Gobierno ni de oposición, los votos verdes pueden convertirse en un factor relevante en proyectos que requieran construir mayorías. La independencia, sin embargo, no significa que el Ejecutivo tenga asegurado el respaldo de la colectividad.

Por eso, el verdadero alcance del liderazgo de Amaya se medirá más allá de esta votación. Será necesario observar cómo actúan los congresistas identificados con su sector frente a las principales reformas del Gobierno, si mantienen posiciones coordinadas y hasta qué punto la independencia se convierte en una política partidista estable.

La decisión deja, por ahora, una fotografía política clara pero no definitiva: Carlos Amaya emerge fortalecido como uno de los líderes con mayor capacidad de influencia dentro de la Alianza Verde, pero el partido continúa dividido en varias corrientes. La independencia frente a De la Espriella fue su primera gran prueba y el resultado favoreció al sector que apostó por conservar autonomía frente al Gobierno y frente al petrismo. El próximo desafío será demostrar si esa autonomía se mantiene cuando lleguen al Congreso las decisiones más controvertidas de la nueva administración.

Etiquetado: