El incendio forestal que comenzó el sábado 19 de septiembre en el sector de La Marmolera, en el cerro San Marcos, mantiene activa la emergencia en Villa de Leyva, Boyacá. Las autoridades departamentales reportaron 273 hectáreas afectadas, aunque otros balances publicados durante la emergencia han manejado cifras inferiores, por lo que la extensión definitiva deberá ser consolidada.
El fuego se propagó rápidamente por las condiciones meteorológicas. Las autoridades han señalado que las fuertes ráfagas de viento, los cambios repentinos en su dirección y la vegetación seca han dificultado el trabajo de los equipos de emergencia y han permitido la reactivación de sectores que ya habían sido controlados.
La respuesta se ha concentrado en varios frentes terrestres. Según el reporte de la Unidad Departamental para la Gestión del Riesgo, alrededor de 250 integrantes de organismos de socorro y fuerza pública participan en las labores, apoyados por aproximadamente 100 voluntarios de la comunidad.
Desde el aire han participado cuatro aeronaves, entre ellas helicópteros destinados a realizar descargas de agua sobre los focos activos. La Fuerza Aeroespacial Colombiana desplegó un UH-60L equipado con sistema Bambi Bucket, mientras también se incorporaron capacidades de otras instituciones.
La operación ha requerido además apoyo de otras jurisdicciones. Bogotá envió una brigada especializada de Bomberos, integrada por 17 bomberos y seis vehículos operativos, luego de la solicitud de apoyo de la Dirección Nacional de Bomberos y la UNGRD.
La emergencia ha representado un riesgo directo para sectores habitados y establecimientos turísticos ubicados en las laderas. Las autoridades ordenaron evacuaciones preventivas de viviendas y hoteles ante el avance de algunos frentes.
Entre los establecimientos evacuados estuvo El Duruelo, que además fue utilizado como punto de operaciones para la atención de la emergencia. También se reportó la evacuación preventiva de otros hoteles ubicados cerca de las zonas amenazadas por el fuego.
La situación llevó a la administración municipal a declarar calamidad pública. También fueron suspendidas las clases y las actividades turísticas, mientras las autoridades pidieron a residentes y visitantes mantenerse alejados de las áreas donde trabajan los organismos de emergencia.
La emergencia también tuvo efectos sobre la actividad turística y deportiva del municipio. La Carrera del Amor prevista para el domingo fue cancelada debido, entre otros factores, a las condiciones de calidad del aire generadas por el incendio.
Uno de los principales puntos de tensión ha sido la diferencia entre los reportes de porcentaje de control y la situación observable en los cerros. La UNGRD llegó a reportar el incendio como controlado en un 50 %, pero esto no significaba que estuviera extinguido: continuaban activos distintos focos y el viento podía reactivar zonas previamente contenidas.
Sobre el origen del incendio, las autoridades han planteado como hipótesis que pudo haber sido provocado. El director de Gestión del Riesgo de Boyacá señaló que, según la información preliminar, el punto de inicio no tendría viviendas ni redes eléctricas próximas que permitieran explicar una causa accidental. Por el momento se desconoce que esa hipótesis haya sido establecida como conclusión definitiva de una investigación.
La Alcaldía anunció además una recompensa de $45 millones por información que permita identificar a los responsables, una decisión que refleja que la hipótesis de una intervención humana está siendo investigada, pero que no equivale por sí misma a una confirmación judicial de la causa.
La emergencia ocurre, además, en un contexto nacional de múltiples incendios forestales. El reporte de la UNGRD citado el domingo registraba 27 incendios forestales en seguimiento, de los cuales 19 permanecían activos y ocho estaban controlados.
El incendio de Villa de Leyva concentra especial atención por la cercanía de los focos con zonas residenciales, infraestructura turística y áreas naturales del municipio. La prioridad de las autoridades se mantiene en contener el avance del fuego, proteger a la población y evitar que las llamas alcancen sectores urbanos o de mayor valor ambiental.
El elemento determinante continúa siendo la evolución de las condiciones meteorológicas. Mientras persistan las ráfagas y los cambios de dirección del viento, el control de un frente no garantiza que el incendio esté extinguido ni que no puedan aparecer nuevos puntos de propagación.
El último balance departamental disponible reporta 273 hectáreas afectadas, más de 350 personas entre organismos de socorro y voluntarios, cuatro aeronaves y evacuaciones preventivas, mientras el incendio continúa bajo atención y las autoridades mantienen activa la respuesta institucional.






