Carolina Gómez llega a la vocería del Gobierno entre cuestionamientos por su paso por Red+ Noticias

Las críticas apuntan a que Gómez hacía parte del equipo directivo cuando se denunciaron presuntos episodios de maltrato laboral dentro del medio. Algunos exintegrantes del canal han cuestionado que, desde su posición, no hubiera intervenido para atender esas situaciones o promover correctivos frente a las denuncias que circularon públicamente - Foto: X/@carogomezsn

Las críticas apuntan a que Gómez hacía parte del equipo directivo cuando se denunciaron presuntos episodios de maltrato laboral dentro del medio. Algunos exintegrantes del canal han cuestionado que, desde su posición, no hubiera intervenido para atender esas situaciones o promover correctivos frente a las denuncias que circularon públicamente - Foto: X/@carogomezsn

La designación de Carolina Gómez como una de las voceras oficiales del gobierno de Abelardo de la Espriella la ubica en un papel central dentro de la estrategia de comunicaciones del Ejecutivo. Junto a Miller Soto, será una de las dos únicas personas autorizadas para fijar la posición institucional del Gobierno, un modelo que busca centralizar el mensaje oficial y que rompe con la tradición de que cada ministro o alto funcionario responda directamente a los medios.

Su nombramiento, sin embargo, no ha estado exento de controversias. Buena parte de los cuestionamientos se remontan a su paso por Red+ Noticias, donde ocupó cargos de dirección y coordinación antes de incorporarse al proyecto político del presidente electo. Tras hacerse pública su designación, extrabajadores y periodistas recordaron las denuncias sobre el ambiente laboral que rodearon al canal durante los últimos años.

Las críticas apuntan a que Gómez hacía parte del equipo directivo cuando se denunciaron presuntos episodios de maltrato laboral dentro del medio. Algunos exintegrantes del canal han cuestionado que, desde su posición, no hubiera intervenido para atender esas situaciones o promover correctivos frente a las denuncias que circularon públicamente.

Incluso, en redes sociales surgieron acusaciones que fueron más allá y la señalaron de haber encubierto presuntas conductas irregulares dentro del canal. No obstante, hasta el momento no existe una decisión judicial, disciplinaria o administrativa que establezca responsabilidad alguna de Carolina Gómez por esos hechos. Los señalamientos corresponden a denuncias públicas y opiniones de antiguos trabajadores, sin que hayan derivado en sanciones en su contra.

Otro de los puntos de discusión ha sido su paso casi inmediato del periodismo a un cargo político de alto perfil. Aunque este tipo de transiciones no son extrañas en Colombia ni en otros países, algunos sectores consideran que reabre el debate sobre la independencia entre el ejercicio periodístico y la comunicación gubernamental, especialmente cuando quien asume el cargo proviene de un medio de comunicación con presencia nacional.

Las críticas también se enmarcan en el nuevo esquema comunicativo diseñado por el gobierno de De la Espriella. La creación de una oficina de vocería con dos portavoces exclusivos ha sido comparada con modelos como el de la Casa Blanca en Estados Unidos o el de la Vocería Presidencial en Argentina. Sus defensores sostienen que permitirá unificar el mensaje institucional y evitar contradicciones entre entidades, mientras que sus detractores advierten que podría concentrar excesivamente la información oficial en pocas voces.

En ese contexto, Carolina Gómez no solo deberá enfrentar los cuestionamientos derivados de su trayectoria profesional, sino también los que recaigan sobre el funcionamiento de ese nuevo modelo de comunicación. Como vocera, será el principal puente entre el Gobierno y la opinión pública, una función que inevitablemente la situará en el centro de las controversias políticas que enfrente la administración.

Quienes respaldan su nombramiento destacan su experiencia como periodista, presentadora, productora y directiva de medios, y consideran que ese recorrido le proporciona herramientas para asumir una función que exige claridad, manejo de crisis y capacidad para comunicar decisiones complejas. Desde el gobierno electo se ha defendido su designación como parte de una apuesta por profesionalizar la comunicación institucional.

Sin embargo, la polémica evidencia que, en un escenario de alta polarización política, la trayectoria de quienes ocupan cargos de comunicación pública será objeto de un escrutinio permanente. En el caso de Carolina Gómez, las críticas no se han dirigido tanto a su capacidad profesional como a las responsabilidades que algunos le atribuyen por su paso por Red+ Noticias y a las implicaciones éticas de su tránsito del periodismo al poder político.

Así, su llegada a la vocería del Gobierno inaugura un doble desafío. Por un lado, tendrá que demostrar la eficacia de un modelo de comunicación centralizado que el presidente electo presenta como una apuesta por la disciplina institucional. Por el otro, deberá responder a los cuestionamientos sobre su pasado profesional, en un contexto en el que la credibilidad de los voceros será tan importante como los mensajes que transmitan.

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