Un mural con el rostro de Gustavo Petro fue pintado sobre una estructura destruida en la Franja de Gaza por el artista palestino Obay Kareem, según publicaciones que atribuyen directamente la obra al pintor. La imagen comenzó a circular en redes sociales y fue presentada como un reconocimiento a la posición del dirigente colombiano frente a la cuestión palestina.
La obra forma parte de una serie de intervenciones artísticas que Kareem ha realizado sobre edificaciones afectadas por la guerra. En lugar de utilizar una galería o un muro conservado, el artista emplea como soporte las superficies dañadas y los restos de construcciones de Gaza.
El mural de Petro adquiere así un significado que va más allá del retrato. La imagen del político colombiano aparece vinculada visualmente con la destrucción de la Franja y con el mensaje de solidaridad con la población palestina que caracteriza los trabajos públicos del artista.
El artista ha realizado retratos de figuras internacionales que han expresado respaldo a Palestina o posiciones críticas frente a las acciones israelíes en Gaza.
Uno de los casos mejor documentados es el mural dedicado al futbolista español Lamine Yamal. Kareem, junto con el artista palestino Mohammed Al-Halabi, pintó el rostro del jugador sobre las ruinas de una vivienda destruida en Gaza.
La elección de Yamal estuvo relacionada con una aparición pública del futbolista en la que mostró una bandera palestina durante las celebraciones del Barcelona por su título de Liga. Los artistas presentaron el mural como una forma de agradecer ese gesto y hacerlo visible desde Gaza.
Ese trabajo permite observar uno de los elementos centrales del lenguaje de Kareem: utilizar la destrucción causada por la guerra como parte de la propia composición. El retrato queda integrado a un escenario que evidencia las consecuencias materiales del conflicto.
La misma lógica aparece en otros murales atribuidos al artista. Entre ellos está un retrato del activista brasileño Thiago Ávila, realizado después de su liberación de una prisión israelí, según la información difundida sobre la obra.
Kareem también aparece vinculado a un mural dedicado al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. En este caso, la obra estuvo acompañada por el mensaje de una niña palestina llamada Layan, quien explicó que el retrato pretendía agradecer el respaldo español a Palestina.
El episodio con Sánchez tuvo una particularidad: el mandatario español respondió públicamente al mensaje procedente de Gaza. Su reacción convirtió el mural en un intercambio comunicativo entre la población gazatí y una figura política internacional.
La sucesión de obras permite identificar un patrón, aunque no existe evidencia suficiente para afirmar que Kareem haya bautizado formalmente estos trabajos como una serie artística. Es más preciso hablar de una sucesión de murales con una temática y una técnica comunes.
Además de Petro, Yamal, Ávila y Sánchez, publicaciones vinculadas al artista han mostrado otros retratos de personalidades internacionales. La característica compartida es la selección de figuras que, desde la perspectiva de los autores, han expresado solidaridad con Palestina.
Kareem es presentado también en fuentes periodísticas como Obay Al-Qarshali. Associated Press identificó con ese nombre a un joven artista palestino de Gaza que participó en una exposición al aire libre en el campamento de Bureij en 2026.
Su trayectoria artística está vinculada directamente con la experiencia de la guerra y el desplazamiento. Antes de los murales de personajes internacionales, Kareem ya realizaba pinturas sobre la vida de los palestinos en medio del conflicto.
La exposición documentada por Associated Press mostró obras relacionadas con el desplazamiento y la destrucción. El artista había perdido parte de sus trabajos anteriores después de abandonar su vivienda y desplazarse dentro de la Franja.
El uso de las ruinas como soporte también responde a una circunstancia práctica. Los artistas han explicado que la destrucción de edificios dejó pocos espacios intactos disponibles para realizar este tipo de trabajos, mientras que los materiales artísticos son difíciles y costosos de conseguir.
En el caso de Petro, el retrato adquiere además una dimensión vinculada con la política exterior colombiana. Durante su gobierno, Petro adoptó una posición especialmente crítica frente a las acciones de Israel en Gaza y Colombia rompió relaciones diplomáticas con Israel en mayo de 2024.
La realización de la obra por el artista palestino se puede interpretar como una expresión de respaldo a la posición del dirigente colombiano.
No hay elementos para afirmar que el mural haya sido encargado por Petro, o por una organización estatal. La información disponible apunta a una iniciativa artística desarrollada en Gaza y difundida posteriormente a través de redes sociales.
La imagen del expresidente colombiano entre las ruinas de Gaza termina así incorporándose a una práctica artística que busca convertir espacios destruidos en lugares de memoria, denuncia y comunicación. En el caso de Kareem, sus murales conectan los rostros de figuras internacionales con el escenario de una guerra que el artista vive directamente.
El mural de Petro, por tanto, no aparece como una obra aislada. Se inserta en el trabajo de un joven artista palestino que ha convertido las ruinas de Gaza en soporte para retratar a personas que considera solidarias con su pueblo. La obra lleva el rostro del dirigente colombiano desde el debate político internacional hasta uno de los escenarios centrales del conflicto.






