Restrepo irá a la ONU mientras De la Espriella cumple su promesa de no salir del país

Restrepo será quien lea ante el pleno, el 24 de septiembre, el mensaje del jefe de Estado. Lo acompañarán el canciller Ómar Bula, la embajadora de Colombia en Estados Unidos, María Consuelo Araújo, y el representante permanente ante Naciones Unidas, Mauricio Gaona - Foto: Gobierno de Reino Unido

Restrepo será quien lea ante el pleno, el 24 de septiembre, el mensaje del jefe de Estado. Lo acompañarán el canciller Ómar Bula, la embajadora de Colombia en Estados Unidos, María Consuelo Araújo, y el representante permanente ante Naciones Unidas, Mauricio Gaona - Foto: Gobierno de Reino Unido

El vicepresidente José Manuel Restrepo encabezará la delegación colombiana que participará en la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, en representación del presidente Abelardo de la Espriella.

Restrepo será quien lea ante el pleno, el 24 de septiembre, el mensaje del jefe de Estado. Lo acompañarán el canciller Ómar Bula, la embajadora de Colombia en Estados Unidos, María Consuelo Araújo, y el representante permanente ante Naciones Unidas, Mauricio Gaona.

La decisión tiene una explicación que el propio De la Espriella ha presentado como el cumplimiento de una promesa de campaña: no salir de Colombia durante su mandato. “Yo prometí no salir de Colombia y lo voy a hacer”, dijo el mandatario al confirmar que Restrepo viajaría en su lugar.

No se trata, por tanto, de una ausencia provocada por una emergencia, una imposibilidad diplomática o un cambio de agenda de última hora. El Gobierno está aplicando deliberadamente una regla que el presidente había anunciado durante la campaña.

La decisión también convierte a Restrepo en una de las principales caras internacionales del nuevo Gobierno. Su viaje no se limitará a la intervención ante la Asamblea General: tendrá reuniones bilaterales y encuentros con organismos multilaterales, fondos de inversión, empresarios y otros actores internacionales.

El vicepresidente ha explicado que uno de los objetivos centrales de la visita será promover a Colombia como destino de inversión y presentar proyectos en sectores como energía, infraestructura, tecnología y agroindustria. La agenda está vinculada además con las denominadas “Semanas Milagro”, una de las iniciativas económicas del nuevo Gobierno.

La presencia de Restrepo adquiere una dimensión adicional porque De la Espriella le asignó recientemente nuevas responsabilidades en materia económica, inserción internacional y transformación del Estado. La participación en Naciones Unidas será, de esta manera, una de las primeras expresiones públicas de ese papel ampliado.

Hay, sin embargo, un elemento político que hace más compleja la decisión: la relación que el propio presidente había planteado durante la campaña con el sistema multilateral.

De la Espriella cuestionó entonces la pertenencia de Colombia a organismos como Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. En distintas intervenciones planteó revisar los costos y beneficios de esa participación e incluso habló de la posibilidad de retirar al país de algunos de esos escenarios.

En el caso específico de Naciones Unidas, el entonces candidato llegó a referirse a la ONU y la OEA como “directorios políticos de la izquierda”, una caracterización que formó parte de sus cuestionamientos al multilateralismo.

Esa posición no se ha traducido, hasta ahora, en una decisión gubernamental de abandonar Naciones Unidas. Por el contrario, Colombia mantiene su representación ante la organización, participa en sus órganos y prepara una delegación para intervenir en el principal encuentro anual de la Asamblea General.

Hay además una circunstancia particularmente relevante: Colombia es miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el período 2026-2027. El Gobierno, por tanto, no solo mantiene su presencia en la organización, sino que ocupa actualmente uno de sus espacios institucionales de mayor importancia en materia de paz y seguridad internacionales.

El propio canciller Ómar Bula ha adoptado una posición más favorable a la participación colombiana en Naciones Unidas. Ante el Congreso sostuvo que el país seguirá participando en las decisiones sobre paz y seguridad internacionales, en la negociación de resoluciones y en la construcción de consensos dentro del Consejo de Seguridad.

La posición de Bula introduce una diferencia entre el discurso de campaña de De la Espriella y la política exterior que está ejecutando su Gobierno. Mientras el presidente cuestionaba el papel de los organismos multilaterales, la Cancillería defiende ahora la permanencia activa de Colombia en ellos.

La diferencia también se refleja en los primeros movimientos diplomáticos de la administración. El Gobierno designó un representante permanente ante Naciones Unidas y el canciller Bula se reunió con Miroslav Jenča, representante especial del secretario general y jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia.

Esto no significa necesariamente que De la Espriella haya abandonado sus críticas al multilateralismo. Lo que muestran los hechos conocidos hasta ahora es otra cosa: las críticas formuladas durante la campaña no han desembocado en una retirada de Naciones Unidas y, por el contrario, el Ejecutivo está utilizando sus espacios institucionales.

La ausencia presidencial adquiere también una dimensión histórica, aunque conviene corregir una afirmación que ha circulado en algunos reportes. No es exacto decir que desde 2001 ningún presidente colombiano había dejado de asistir personalmente a la Asamblea General.

El registro oficial de Naciones Unidas muestra que Andrés Pastrana intervino en 2001, pero Álvaro Uribe también lo hizo como presidente de Colombia durante el debate general de 2002. La ONU registra su intervención el 13 de septiembre de ese año.

Además, Iván Duque asistió personalmente a Nueva York en 2021 y pronunció el discurso colombiano ante la Asamblea General. La Cancillería documentó su presencia junto con la entonces vicepresidenta y canciller Marta Lucía Ramírez, y existen registros de sus reuniones en Nueva York durante aquella semana.

El antecedente más cercano de una participación presidencial a distancia fue 2020, cuando la pandemia obligó a modificar excepcionalmente el formato de la Asamblea General. Naciones Unidas decidió entonces utilizar mensajes de video pregrabados de los líderes mundiales para reducir la presencia física en su sede. Duque intervino mediante ese mecanismo.

La diferencia con 2026 es significativa. En 2020 la ausencia física respondió a una circunstancia sanitaria global y a una decisión institucional de Naciones Unidas; ahora la decisión de que el presidente permanezca en Colombia responde a una promesa política individual y a una forma distinta de distribuir la representación internacional.

También cambia el papel asignado al vicepresidente. En el caso de Restrepo no se trata únicamente de enviar un mensaje previamente grabado: será el encargado de representar al jefe de Estado ante el pleno y de desarrollar una agenda política, diplomática y económica en Nueva York.

La pregunta que queda abierta es hasta dónde llegará esa delegación en el resto del mandato. Si De la Espriella mantiene su compromiso de no viajar al exterior, Restrepo podría convertirse en el principal representante presencial del Ejecutivo en escenarios internacionales de alto nivel, mientras el presidente concentra su actividad en Colombia.

El caso de Naciones Unidas permite observar así una tensión particular del nuevo Gobierno: un presidente que durante la campaña cuestionó fuertemente el papel de las instituciones multilaterales está manteniendo a Colombia dentro de ellas, mientras su vicepresidente asume la tarea de representar al país y promover inversión en uno de sus principales escenarios diplomáticos.

La Asamblea General será, por eso, más que el debut internacional de Restrepo. Será también una primera prueba de cómo la administración De la Espriella concilia su discurso crítico frente al multilateralismo con la necesidad práctica de participar en instituciones donde Colombia tiene compromisos, intereses y, en el caso del Consejo de Seguridad, responsabilidades concretas.

Etiquetado: