Decenas de delegaciones abandonan la Asamblea de la ONU durante el discurso de Netanyahu

Netanyahu respondió directamente a la salida de los representantes. Los calificó de “cobardes morales” y dijo que Israel también estaba defendiendo a varios de los países cuyos delegados acababan de abandonar el recinto - Foto: X/@netanyahu

Netanyahu respondió directamente a la salida de los representantes. Los calificó de “cobardes morales” y dijo que Israel también estaba defendiendo a varios de los países cuyos delegados acababan de abandonar el recinto - Foto: X/@netanyahu

El discurso del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ante la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas estuvo marcado desde el comienzo por una protesta visible de numerosas delegaciones. Cuando el jefe del Gobierno de Israel llegó al podio, decenas de representantes abandonaron sus asientos y salieron del salón.

El retiro se produjo antes de que Netanyahu desarrollara su intervención y convirtió la escena inicial en uno de los momentos más notorios de la jornada. Las imágenes mostraron filas de delegados levantándose mientras el primer ministro israelí comenzaba a hablar.

Netanyahu respondió directamente a la salida de los representantes. Los calificó de “cobardes morales” y dijo que Israel también estaba defendiendo a varios de los países cuyos delegados acababan de abandonar el recinto.

El presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, tuvo que pedir orden en diferentes momentos, mientras integrantes de la delegación israelí y personas presentes en las galerías expresaban su respaldo al primer ministro con consignas en hebreo.

La protesta dentro del recinto ocurrió en un contexto de fuertes cuestionamientos internacionales a las operaciones israelíes en Gaza y a su política en los territorios palestinos ocupados.

Netanyahu llegó a Nueva York con la intención declarada de defender las acciones militares de Israel y responder a las críticas internacionales. Días antes había anticipado que utilizaría su intervención para presentar su versión sobre la guerra y confrontar a sus críticos.

Uno de los principales asuntos abordados fue Irán. Netanyahu defendió los ataques israelíes contra instalaciones nucleares iraníes y afirmó que la decisión de actuar militarmente había sido, para él, una de las más fáciles que había tomado como primer ministro.

Según Netanyahu, Israel actuó porque consideraba que el programa nuclear iraní representaba una amenaza directa. En su intervención sostuvo que, de no haber atacado esas instalaciones, las consecuencias para Israel habrían sido mucho más graves.

El primer ministro también aseguró que Israel no solo actuaba en defensa propia. Argumentó que sus operaciones contribuían a proteger a otros países de la región y del resto del mundo frente a las amenazas que, según su Gobierno, representa Irán.

En ese punto lanzó otra crítica contra las delegaciones que habían abandonado el recinto. Netanyahu afirmó que algunos dirigentes extranjeros habían agradecido en privado las acciones israelíes contra las capacidades nucleares iraníes. La afirmación correspondió a Netanyahu y no estuvo acompañada públicamente de la identificación de esos dirigentes.

Gaza ocupó otro lugar central en el discurso. Netanyahu rechazó las acusaciones de que Israel esté cometiendo genocidio contra la población palestina y calificó esas denuncias como una falsedad.

El primer ministro sostuvo que Israel combate a Hamás y defendió las operaciones militares de su país como acciones dirigidas contra una organización armada. Las autoridades israelíes mantienen que sus operaciones tienen como objetivo a combatientes de Hamás y no a la población civil.

Las afirmaciones de Netanyahu se producen mientras organismos internacionales, gobiernos y organizaciones de derechos humanos mantienen distintas acusaciones y evaluaciones sobre la conducta de las partes durante la guerra. La caracterización jurídica de las acciones israelíes continúa siendo objeto de controversia internacional.

El primer ministro también cuestionó a los países y dirigentes que han criticado a Israel y rechazó lo que presentó como una campaña internacional de desinformación contra su país.

Entre los objetivos de sus críticas estuvo Qatar, al que acusó de financiar actividades contrarias a Israel. También cuestionó a Turquía y a su presidente, Recep Tayyip Erdogan, en una parte del discurso dedicada a sus principales adversarios políticos y diplomáticos.

Netanyahu se refirió además al presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, y rechazó la afirmación de que los Altos del Golán seguirán siendo territorio sirio. El primer ministro sostuvo que Israel mantendrá el control sobre esa zona estratégica.

La cuestión del Golán constituye uno de los puntos de larga duración del conflicto entre Israel y Siria. La declaración de Netanyahu volvió a colocar el territorio dentro de su exposición sobre las fronteras y la seguridad de Israel.

Otro blanco del discurso fue Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York. Netanyahu respondió a las críticas que el funcionario ha formulado contra el Gobierno israelí y a su posición sobre la guerra en Gaza.

Netanyahu dijo a Mamdani que no podía silenciarlo y rechazó las acusaciones que el alcalde ha formulado contra Israel. También lo acusó de respaldar posiciones favorables a Hamás, una acusación que Mamdani ha rechazado.

La disputa con Mamdani tenía además un componente local. El alcalde había expresado su oposición a la visita de Netanyahu a Nueva York y había utilizado términos muy críticos para referirse a las acciones del primer ministro israelí.

Fuera de la sede de Naciones Unidas también se produjeron protestas. La Policía de Nueva York detuvo al menos a 30 personas durante una manifestación contra la presencia de Netanyahu, entre ellas figuras públicas y políticos locales.

Entre los detenidos estuvieron la actriz Susan Sarandon, la actriz Hannah Einbinder, la candidata demócrata al Congreso Darializa Avila Chevalier y el concejal neoyorquino Chi Osse, según Reuters.

Dentro de la Asamblea, mientras numerosas delegaciones se retiraban, otras permanecieron en sus lugares. Entre los países cuyos representantes permanecieron en el recinto estuvo Colombia, de acuerdo con un reporte de Al-Monitor basado en la cobertura de Reuters. También permanecieron, entre otros, Bahréin y China.

La presencia colombiana tuvo lugar en una Asamblea en la que el Gobierno de Abelardo de la Espriella estuvo representado por el vicepresidente José Manuel Restrepo, debido a la decisión del mandatario de no viajar al exterior durante su mandato, según la explicación oficial vinculada con su promesa de campaña.

El discurso de Netanyahu estuvo acompañado además por un fuerte contraste entre el interior del recinto y las protestas en sus alrededores. Mientras sus críticos cuestionaban la presencia del primer ministro, sus simpatizantes expresaban respaldo desde las galerías de la Asamblea.

La escena recordó el aislamiento diplomático que ha acompañado algunas de las intervenciones internacionales de Netanyahu durante la guerra de Gaza. Reuters señaló que el retiro de delegaciones puso de manifiesto las presiones contrapuestas que enfrenta el primer ministro israelí en el exterior y en el escenario político interno.

La intervención también tuvo una dimensión política doméstica. Netanyahu se encuentra en un escenario electoral en Israel y su discurso ante Naciones Unidas ocurrió mientras enfrenta cuestionamientos internacionales por la guerra y prepara el terreno para las elecciones previstas para el 27 de octubre.

A pesar del retiro de numerosas delegaciones, Netanyahu mantuvo el tono de confrontación durante buena parte de su intervención. Su mensaje estuvo orientado a defender las decisiones militares de Israel, cuestionar a sus adversarios y presentar al país como una barrera frente a amenazas regionales.

El primer ministro también reivindicó el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump y presentó la cooperación entre Washington e Israel como un componente fundamental de la estrategia de seguridad de su Gobierno.

La jornada dejó así dos imágenes contrapuestas: un primer ministro israelí hablando ante una Asamblea parcialmente vacía y, al mismo tiempo, una delegación israelí y sus simpatizantes mostrando respaldo desde el recinto.

El episodio no modificó formalmente la posición de Naciones Unidas sobre el conflicto, pero sí expuso de manera visual las profundas divisiones entre los Estados miembros frente a la guerra de Gaza, las operaciones israelíes en la región y la política hacia Irán.

Más allá de las acusaciones y respuestas políticas, el hecho central de la intervención fue la protesta diplomática que acompañó su inicio. Decenas de representantes abandonaron la sala, mientras Netanyahu decidió convertir esa salida en uno de los primeros argumentos de su discurso.

La intervención terminó, por tanto, como había comenzado: con una marcada confrontación entre Netanyahu y buena parte de sus críticos internacionales. El primer ministro defendió las acciones de Israel y sus decisiones militares, mientras sus opositores utilizaron el retiro del recinto como una señal pública de rechazo a su Gobierno y a la guerra en Gaza.

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