Investigación de The New York Times revive el pasado de Abelardo de La Espriella como abogado en Estados Unidos

La investigación también analiza cómo el entonces candidato construyó una imagen pública centrada en el combate a las organizaciones criminales, el fortalecimiento de la seguridad y el endurecimiento de las políticas contra el narcotráfico, lo que llevó al diario a contrastar ese discurso con algunos de los clientes que representó como abogado - Foto: Ajay Suresh

La investigación también analiza cómo el entonces candidato construyó una imagen pública centrada en el combate a las organizaciones criminales, el fortalecimiento de la seguridad y el endurecimiento de las políticas contra el narcotráfico, lo que llevó al diario a contrastar ese discurso con algunos de los clientes que representó como abogado - Foto: Ajay Suresh

The New York Times publicó el 25 de julio de 2026 una investigación sobre el presidente electo de Colombia, Abelardo de La Espriella, en la que reconstruye su trayectoria como abogado en Estados Unidos y examina algunos de los casos más controvertidos en los que participó antes de iniciar su carrera política. El reportaje apareció pocos días después de que las autoridades electorales certificaran su elección y a menos de dos semanas de su posesión como jefe de Estado.

El diario estadounidense centra buena parte de su investigación en los años en que De La Espriella ejerció como abogado en el sur de la Florida, una región donde convergen numerosos procesos judiciales relacionados con organizaciones dedicadas al narcotráfico y al lavado de activos. Según el periódico, su firma representó a clientes vinculados con este tipo de investigaciones, una actividad que forma parte del ejercicio habitual del derecho penal en ese estado.

Uno de los casos analizados es el de Alex Saab, empresario colombiano procesado por la justicia estadounidense. The New York Times señala que De La Espriella hizo parte del equipo jurídico que representó a Saab en Estados Unidos durante parte del proceso judicial, una relación profesional que posteriormente fue utilizada por sus críticos durante la campaña presidencial.

La investigación también menciona a Jorge Luis Hernández, conocido con el alias de “Boliche”, un exnarcotraficante que posteriormente colaboró con la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). El reportaje sostiene que Hernández mantenía vínculos con abogados del sur de Florida y que habría servido como intermediario para acercar clientes a distintos bufetes, entre ellos el de De La Espriella.

De acuerdo con el diario, fiscales federales de los distritos de Florida y Nueva York revisaron información relacionada con el ahora presidente electo dentro de las investigaciones adelantadas sobre Saab y otras personas. Sin embargo, el mismo reportaje precisa que esas verificaciones no derivaron en cargos penales ni en una acusación formal contra De La Espriella.

El periódico destaca que ejercer la defensa de personas investigadas por delitos graves no constituye una conducta ilícita y hace parte del derecho constitucional a la defensa. No obstante, sostiene que la trayectoria profesional de De La Espriella resulta relevante por el fuerte discurso de mano dura contra el crimen organizado que impulsó durante su campaña presidencial.

La investigación también analiza cómo el entonces candidato construyó una imagen pública centrada en el combate a las organizaciones criminales, el fortalecimiento de la seguridad y el endurecimiento de las políticas contra el narcotráfico, lo que llevó al diario a contrastar ese discurso con algunos de los clientes que representó como abogado.

Según el reportaje, durante la campaña presidencial la oposición intentó utilizar esos antecedentes para cuestionar la credibilidad del candidato. Sin embargo, el tema no tuvo un impacto determinante en las urnas y De La Espriella logró imponerse en la segunda vuelta presidencial.

La oficina del presidente electo respondió a The New York Times asegurando que el reportaje se refiere exclusivamente a actuaciones propias del ejercicio profesional de la abogacía. Además, reiteró que De La Espriella nunca ha sido acusado ni investigado penalmente por las autoridades estadounidenses en relación con los hechos mencionados.

La respuesta oficial también sostuvo que representar judicialmente a personas procesadas hace parte de las garantías del debido proceso y recordó que los abogados no responden penalmente por los delitos que puedan atribuirse a sus clientes. En ese sentido, rechazó cualquier insinuación de responsabilidad derivada de los casos descritos en la investigación.

La publicación generó una amplia repercusión en Colombia y en medios internacionales debido a que coincidió con el periodo de transición presidencial. El contenido del reportaje reactivó el debate sobre la trayectoria profesional del mandatario electo y el alcance de las responsabilidades éticas y políticas asociadas al ejercicio de la defensa penal.

Con esta investigación, The New York Times volvió a poner bajo escrutinio el pasado profesional de Abelardo de La Espriella en Estados Unidos, mientras su equipo insistió en que la publicación no revela conductas ilícitas atribuibles al hoy presidente electo. El reportaje se convirtió en uno de los últimos focos de discusión internacional antes de su llegada a la Casa de Nariño.

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