Una investigación publicada por Hyperconectado puso bajo la lupa una página de Facebook conocida públicamente como NeuroCurioso, cuyo identificador es @TeamCritico, que utiliza inteligencia artificial (IA) para fabricar personas, escenas y situaciones que simulan reportajes, entrevistas y testimonios sobre asuntos políticos. El estudio documentó 1.146 videos y 384,5 millones de visualizaciones acumuladas.
La página fue creada el 12 de septiembre de 2025 y, según la investigación, comenzó a producir contenidos mediante personajes sintéticos que aparecen ante la cámara como si fueran reporteros o ciudadanos reales. En algunos casos, las piezas reproducen códigos visuales propios del periodismo: micrófonos, entrevistas en la calle, declaraciones de supuestos testigos, uniformes y escenarios reconocibles.
El volumen de producción es uno de los elementos que más llama la atención. Los 1.146 videos contabilizados por Hyperconectado representan un promedio superior a tres publicaciones diarias desde la creación de la página. El ritmo, por sí solo, no demuestra la existencia de una organización política detrás de la cuenta, pero sí muestra una capacidad sostenida para producir y distribuir contenido sintético a gran escala.
El alcance también resulta significativo. De acuerdo con la investigación, 78 videos superaron el millón de reproducciones y la pieza de mayor alcance llegó a 18 millones de vistas. Sin embargo, estas cifras representan reproducciones acumuladas y no permiten establecer cuántas personas distintas estuvieron expuestas al contenido ni cuál fue su efecto sobre sus opiniones o decisiones políticas.
El hallazgo más concreto sobre el actual Gobierno aparece en una muestra específica. Hyperconectado identificó 50 videos que mencionaban al presidente Abelardo De La Espriella y los revisó individualmente. Los 50 fueron clasificados como favorables al mandatario o a su administración. Ese resultado equivale al 100 % de la muestra analizada, pero no significa que los 1.146 videos publicados por la página sean favorables al Gobierno.
La investigación encontró además una estructura narrativa particular: algunos titulares parecen anunciar una controversia o una crítica contra el presidente, mientras que el contenido termina desactivando el cuestionamiento o presentando favorablemente la actuación gubernamental. La diferencia entre titular y contenido puede aumentar la capacidad de llamar la atención del usuario y conducirlo hacia una conclusión determinada.
Entre los ejemplos identificados aparecen videos sobre supuestas decisiones de seguridad, movimientos de reclusos, actuaciones militares y actividades del presidente en diferentes regiones. El problema no consiste solamente en que las imágenes hayan sido generadas artificialmente, sino en que la producción utiliza recursos visuales y narrativos asociados con hechos periodísticos que podrían llevar a un usuario a interpretar la escena como evidencia de un acontecimiento real.
Hyperconectado también encontró señales de herramientas de generación de video como Veo y Sora, además de inconsistencias en algunos contenidos relacionadas con guiones, acentos, edición y elementos visuales. La investigación señala que Facebook identifica la página como creadora de contenido con inteligencia artificial y que algunas publicaciones aparecen acompañadas por la etiqueta correspondiente.
Esa identificación, sin embargo, no necesariamente resuelve el problema de comprensión por parte del público. Un usuario puede encontrar un video durante el desplazamiento por su muro, observar a una persona aparentemente entrevistando a otra y quedarse con la afirmación principal sin detenerse a comprobar la etiqueta o buscar el origen de la información.
El riesgo para la población civil está precisamente en ese punto. Una sucesión de escenas sintéticas puede contribuir a formar percepciones sobre hechos que nunca ocurrieron, sobre ciudadanos que nunca dieron esas declaraciones o sobre situaciones que fueron completamente fabricadas. Si el contenido se repite, puede además reforzar una determinada interpretación de la realidad política.
La investigación académica sobre deepfakes ha advertido que el problema no se limita a conseguir que una persona crea una falsedad. Los contenidos sintéticos también pueden producir incertidumbre sobre qué es verdadero y qué es falso y deteriorar la confianza en las noticias. Estudios sobre deepfakes políticos han encontrado que estos contenidos no necesariamente son más persuasivos que otras formas de información falsa, pero sí pueden erosionar la confianza en los medios y aumentar la polarización.
Esto introduce un segundo riesgo: el ciudadano puede terminar desconfiando incluso de material auténtico. Si la población aprende que cualquier video puede haber sido fabricado con inteligencia artificial, una evidencia real también puede ser descartada simplemente bajo el argumento de que “es IA”. Esa posibilidad, conocida en la literatura como el problema del “dividendo del mentiroso”, afecta la capacidad de la sociedad para establecer hechos verificables.
Por eso, el efecto potencial de NeuroCurioso no debería medirse únicamente por cuántas personas puede convencer de una afirmación determinada. También debe analizarse por su capacidad para alterar el entorno informativo: introducir testimonios inexistentes, multiplicar narrativas favorables o desfavorables y dificultar que los ciudadanos distingan entre una noticia, una opinión, una recreación y una fabricación.
La investigación también deja abiertas preguntas fundamentales sobre quién está detrás de la página. Hyperconectado reportó que la cuenta es administrada desde Colombia por una persona cuya identidad no está verificada públicamente por Meta. Al momento del estudio tampoco registraba publicidad paga activa. No obstante, estos datos no permiten establecer quién financia la producción ni si existe una estructura política detrás de ella.
Hasta ahora tampoco existe evidencia pública presentada por Hyperconectado que permita afirmar que NeuroCurioso o TeamCritico pertenezcan a la Presidencia, a la campaña de Abelardo De La Espriella, a un partido político o a un contratista del Estado. El hecho comprobado es el tratamiento favorable encontrado en la muestra de 50 videos; atribuir la autoría intelectual, financiación o coordinación a un actor político requeriría evidencia adicional.
La ausencia de ese vínculo probado no elimina, sin embargo, la relevancia política del fenómeno. Una página independiente puede generar contenido con una orientación determinada y alcanzar cientos de millones de reproducciones sin que exista coordinación formal con una campaña. La pregunta periodística siguiente es establecer quién administra la cuenta, cómo se financia, si obtiene ingresos por monetización y si existen conexiones con otras páginas o perfiles que reproduzcan las mismas narrativas.
¿Ha respondido el Gobierno? Hasta el momento, no aparece un pronunciamiento público específico de la Presidencia sobre NeuroCurioso o TeamCritico en las fuentes oficiales consultadas. Sí existe, desde las instituciones electorales colombianas, una preocupación previa y formal por los riesgos de la inteligencia artificial y la desinformación. La Registraduría, el Consejo Nacional Electoral, la Comisión de Regulación de Comunicaciones y la MOE publicaron en diciembre de 2025 una Guía de Integridad de la Información en Contextos Electorales que incluye recomendaciones para enfrentar contenidos falsos y manipulados mediante inteligencia artificial.
La Registraduría también ha desarrollado espacios específicos sobre inteligencia artificial y democracia. En un seminario realizado con IDEA Internacional participaron representantes gubernamentales, académicos y expertos para analizar la IA como oportunidad y riesgo para las elecciones. La entidad ha señalado además la necesidad de proteger la integridad electoral frente a la desinformación y las nuevas dinámicas digitales.
La falta de un pronunciamiento específico del Ejecutivo adquiere relevancia porque el caso aparece en un contexto en el que la comunicación oficial del Gobierno está siendo objeto de escrutinio. Una investigación de El País reportó que la Presidencia de De La Espriella ha centralizado la comunicación gubernamental, con restricciones a las declaraciones de funcionarios y a la formulación de preguntas en ruedas de prensa. Ese hecho no demuestra ninguna relación con NeuroCurioso, pero hace más importante determinar cómo responde el Estado cuando circulan contenidos políticos sintéticos sobre su propia gestión.
El caso también plantea una responsabilidad para las plataformas. Si Facebook identifica una página como creadora de contenido con IA, la discusión pasa por determinar si esa advertencia es suficientemente visible para impedir que una pieza sintética sea interpretada como un reportaje real. La magnitud alcanzada por NeuroCurioso muestra que la mera existencia de una etiqueta no necesariamente garantiza que el usuario comprenda el origen del material.
Para Colombia, el desafío no consiste en prohibir la inteligencia artificial ni en asumir que todo contenido generado con ella constituye desinformación. El reto es establecer mecanismos que permitan diferenciar con claridad una recreación, una sátira o una producción audiovisual legítima de una pieza que fabrica personas y acontecimientos para presentarlos como si fueran evidencia de hechos reales.
El caso NeuroCurioso deja, finalmente, una serie de preguntas que todavía no tienen respuesta: quién administra la cuenta, quién financia su producción, cómo se monetizan sus contenidos, qué otras páginas están relacionadas con ella, si existe coordinación con actores políticos y cuál es el verdadero impacto de sus publicaciones sobre la percepción de los ciudadanos. Por ahora, lo que está documentado es la existencia de una operación de contenido sintético de gran escala y un patrón favorable a De La Espriella en los 50 videos analizados. Lo que falta establecer es quién está detrás y con qué propósito.






