En lo que constituyó su última intervención ante el Congreso como presidente de la República, Gustavo Petro aprovechó la instalación de la nueva legislatura para hacer un balance político de su gobierno y enviar un mensaje al nuevo Legislativo sobre el papel que, a su juicio, deberá desempeñar durante los próximos cuatro años. Más que un discurso protocolario, su intervención estuvo orientada a defender el legado de su administración y a pedir que las transformaciones impulsadas durante su mandato no sean revertidas con el cambio de gobierno.
El mandatario presentó la nueva legislatura como un momento decisivo para el futuro del país. Ante senadores y representantes elegidos para el periodo 2026-2030, sostuvo que el Congreso tendrá la responsabilidad de preservar las reformas que fueron aprobadas durante su administración y de evitar, según afirmó, que se desmonten derechos y políticas públicas construidas a lo largo de los últimos cuatro años.
Uno de los ejes de su discurso fue la defensa del trabajo legislativo adelantado durante su gobierno. Petro sostuvo que, pese a las dificultades políticas y a la falta de mayorías estables durante buena parte de su mandato, el Congreso terminó aprobando iniciativas que, en su criterio, modificaron de manera estructural el modelo social y económico del país. Insistió en que esos avances constituyen un patrimonio institucional que trasciende a cualquier gobierno.
En ese contexto, el presidente reivindicó las reformas impulsadas en materia laboral, educación, programas sociales y fortalecimiento de la inversión pública. Señaló que dichas iniciativas buscaron ampliar derechos, reducir las desigualdades y fortalecer el papel del Estado en la garantía de servicios esenciales, por lo que consideró que representan una nueva etapa en la evolución del Estado social de derecho colombiano.
Gran parte de su mensaje estuvo dirigido directamente a los nuevos congresistas. Petro los invitó a ejercer un control político independiente y a asumir la defensa de las reformas aprobadas durante su administración, argumentando que el Legislativo no debe convertirse en un simple respaldo automático del nuevo Ejecutivo, sino actuar como garante de la estabilidad institucional y de los avances alcanzados mediante el debate democrático.
El mandatario sostuvo que muchas de las transformaciones promovidas por su gobierno fueron producto de amplias discusiones con distintos sectores sociales y políticos, razón por la cual pidió que no sean evaluadas únicamente desde la confrontación partidista. En su intervención insistió en que esas políticas responden a demandas históricas de amplios sectores de la población y no exclusivamente al programa político del Pacto Histórico.
Petro también aprovechó el escenario para advertir sobre el cambio político que vivirá el país a partir del 7 de agosto. Expresó su preocupación por la posibilidad de que el gobierno entrante impulse la reversión de algunas de las reformas aprobadas durante su mandato y llamó al Congreso a actuar como un contrapeso institucional frente a decisiones que, según afirmó, puedan afectar derechos ya reconocidos por la legislación reciente.
Dentro de esa línea argumentativa, el presidente sostuvo que el verdadero legado de su administración no se limita a las obras ejecutadas o a las cifras de gestión, sino a las modificaciones legales e institucionales que, en su opinión, transformaron la relación entre el Estado y la ciudadanía. Por ello insistió en que la defensa de esas normas será determinante para consolidar los cambios iniciados durante su gobierno.
Otro de los mensajes más destacados fue la reivindicación del Congreso como escenario del debate democrático. Aunque durante su mandato mantuvo fuertes tensiones con distintos sectores del Legislativo, Petro reconoció que las reformas finalmente aprobadas fueron el resultado de los mecanismos institucionales previstos por la Constitución y defendió el papel del Parlamento como espacio para la construcción de consensos y la definición de políticas públicas.
En materia internacional, el mandatario reiteró sus cuestionamientos frente a algunas posiciones anunciadas por el gobierno entrante, especialmente en política exterior. Advirtió que Colombia podría perder autonomía en la toma de decisiones y volvió a insistir en la necesidad de preservar una política exterior basada, según dijo, en la defensa de la soberanía nacional y los principios del derecho internacional.
El discurso también incluyó referencias a la coyuntura electoral. Petro reiteró sus cuestionamientos sobre las elecciones presidenciales y anunció que presentará las pruebas que, según sostiene, respaldan sus denuncias sobre presuntas irregularidades en el proceso. Hasta el momento, las autoridades electorales mantienen la validez de los comicios y no existe una decisión judicial que haya acreditado esas afirmaciones.
Más allá de las controversias políticas, la intervención tuvo un claro tono de despedida. Petro agradeció el respaldo de quienes acompañaron su proyecto político durante los últimos cuatro años y defendió que su administración impulsó una agenda orientada a ampliar derechos sociales, fortalecer la educación pública, promover reformas laborales y avanzar en la implementación de políticas de paz y transición energética.
El mensaje también sirvió para delinear el papel que espera desempeñar una vez deje la Casa de Nariño. Sin anunciar una candidatura o una función específica, dejó claro que continuará participando activamente en el debate público y que acompañará la defensa de las reformas promovidas durante su gobierno desde los espacios políticos y sociales que integran el Pacto Histórico.
Con su última instalación del Congreso, Gustavo Petro buscó dejar un mensaje que trasciende el cierre de su administración. Más que despedirse del Legislativo, pidió a los nuevos senadores y representantes convertirse en los custodios de las transformaciones aprobadas durante los últimos cuatro años, presentando al Congreso como la institución llamada a garantizar la continuidad de un legado que, según afirmó, pretende consolidar un modelo de mayor protección de derechos, fortalecimiento del Estado y ampliación de la participación democrática.






