Policía consolida su Universidad Policial tras más de un siglo de formación académica

Uno de los principales indicadores presentados por la institución es la acreditación institucional en Alta Calidad, que, de acuerdo con el boletín, cumple su cuarto ciclo consecutivo y se mantiene de manera ininterrumpida desde 2012. A esto se suman 23 programas académicos acreditados, equivalentes a más de la mitad de la oferta susceptible de acreditación - Foto: Policía Nacional

Uno de los principales indicadores presentados por la institución es la acreditación institucional en Alta Calidad, que, de acuerdo con el boletín, cumple su cuarto ciclo consecutivo y se mantiene de manera ininterrumpida desde 2012. A esto se suman 23 programas académicos acreditados, equivalentes a más de la mitad de la oferta susceptible de acreditación - Foto: Policía Nacional

La Policía Nacional avanza en la consolidación de la Universidad Policial de Colombia, una institución que busca fortalecer la formación superior de sus integrantes y convertir la educación, la investigación y la innovación en herramientas estratégicas para responder a los desafíos de seguridad y convivencia del país.

El proyecto educativo tiene antecedentes que se remontan al 5 de noviembre de 1891, cuando el comisario Juan María Marcelino Gilibert impartió la primera instrucción policial en Bogotá. La institución también destaca hitos posteriores como la Escuela de Preparación de 1912, la Ley 14 de 1919 y la creación de la Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula Santander en 1937.

Según la Policía, durante los últimos 15 años se ha desarrollado un proceso de transformación académica y administrativa que incluye el fortalecimiento de la investigación, la innovación, el desarrollo tecnológico, la internacionalización y los mecanismos de aseguramiento de la calidad educativa.

Uno de los principales indicadores presentados por la institución es la acreditación institucional en Alta Calidad, que, de acuerdo con el boletín, cumple su cuarto ciclo consecutivo y se mantiene de manera ininterrumpida desde 2012. A esto se suman 23 programas académicos acreditados, equivalentes a más de la mitad de la oferta susceptible de acreditación.

La Universidad Policial ofrece formación en distintos niveles, desde programas técnicos y tecnológicos hasta carreras profesionales, especializaciones, maestrías y doctorados. El modelo contempla modalidades presenciales y virtuales con el propósito de ampliar el acceso a la educación superior para integrantes de la institución en diferentes regiones del país.

La investigación ocupa otro de los ejes centrales del proyecto. La Policía señala que busca generar conocimiento aplicado en áreas relacionadas con la criminalidad, la violencia, la convivencia ciudadana, la ciberseguridad, la seguridad ambiental y la construcción de paz, con el objetivo de que los resultados tengan impacto sobre el servicio policial.

El modelo también contempla una mayor cooperación con universidades, centros de investigación y organismos internacionales. La institución plantea fortalecer las redes académicas, la movilidad de estudiantes y docentes y los proyectos relacionados con seguridad, justicia y servicio público.

La Universidad Policial asegura además que su formación tendrá un enfoque humanista. La apuesta busca complementar las competencias profesionales con principios como los derechos humanos, la legalidad, la dignidad y la ética del servicio público, en un intento por fortalecer la relación entre la Policía y la ciudadanía.

La dirección de la Universidad está a cargo de la brigadier general Yurian Jeannette Romero Murte, quien presenta el proyecto como el resultado de más de un siglo de construcción institucional y sostiene que la educación debe ser un motor para transformar la Policía. Entre sus objetivos menciona la excelencia académica, la democratización del conocimiento, la investigación, la innovación y el desarrollo científico.

Con esta transformación, la Policía busca posicionar el conocimiento como un activo estratégico para la seguridad del país y utilizar la formación superior, la investigación y la innovación para fortalecer el servicio policial. El reto será traducir ese crecimiento académico en capacidades concretas para enfrentar las nuevas formas de criminalidad y mejorar la confianza de los ciudadanos en la institución.

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