Independiente Santa Fe escribió una de sus noches más dramáticas en la Copa Sudamericana. El equipo cardenal eliminó a River Plate en una extensa definición desde el punto penal, que terminó 8-7 a favor de los colombianos, y tuvo como gran protagonista a su portero, Weimar Asprilla.
Tras el empate en la serie y una tanda cargada de tensión, el arquero asumió la responsabilidad del último cobro para Santa Fe. Weimar Asprilla convirtió su penal y sentenció la clasificación del conjunto bogotano a la siguiente ronda del torneo continental.
La definición fue una batalla de nervios que se extendió hasta la undécima ronda. River Plate y Santa Fe intercambiaron aciertos y errores, manteniendo la igualdad hasta los últimos cobros de la serie.
En el primer turno anotaron Thiago Almada para River y Maximiliano Lovera para Santa Fe. Luego, Ángel Correa y Daniel Alejandro Torres también convirtieron para mantener la paridad en el marcador.
La primera ventaja llegó después del fallo de Emanuel Olivera, que permitió a River adelantarse 3-2. Sin embargo, Santa Fe no bajó los brazos y continuó con vida gracias a los posteriores cobros de Luis Palacios y Franco Fagúndez.
La tanda siguió acumulando dramatismo. Rafael Santos Borré falló para River, mientras que Fagúndez convirtió para Santa Fe y dejó nuevamente igualada la definición en 4-4. Más adelante, Lucas Martínez Quarta y Johan Torres también desperdiciaron sus respectivos lanzamientos.
Iván Scarpeta anotó para el conjunto cardenal, mientras que Fausto Vera hizo lo propio para River. Después llegaron los fallos de Facundo González y Jeison Angulo, antes de que Marcos Acuña y Helibelton Palacios mantuvieran la igualdad con sus cobros.
Juan Cruz Meza convirtió el 7-6 para River Plate, pero Christian Mafla respondió para Santa Fe y llevó la definición a una nueva instancia. Todo quedó entonces en manos de Santiago Beltrán y Weimar Asprilla.
Beltrán falló su lanzamiento para River Plate y abrió la puerta para la clasificación cardenal. El encargado de cerrar la tanda fue nada menos que el portero Weimar Asprilla, quien caminó hacia el punto penal con la responsabilidad de definir la serie.
Asprilla no falló. El guardameta convirtió el penal definitivo, estableció el 8-7 y desató la celebración de Santa Fe, que encontró en su arquero al héroe de una clasificación construida con resistencia y sangre fría.
El tanto del portero tuvo un significado especial. Después de una larga tanda en la que los jugadores de ambos equipos debieron asumir la responsabilidad, fue el arquero cardenal quien terminó resolviendo la clasificación con el último cobro.
Con la victoria, Independiente Santa Fe avanzó a los cuartos de final de la Copa Sudamericana, donde tendrá un nuevo reto internacional ante Vasco da Gama.
El conjunto brasileño aseguró su clasificación tras imponerse con autoridad a Olimpia de Paraguay por 4-1, resultado que lo instaló en la siguiente fase y lo convirtió en el próximo rival del equipo colombiano.

Pero antes de pensar en el desafío ante los brasileños, la noche quedará marcada por la imagen de Weimar Asprilla frente al punto penal. El portero, llamado habitualmente a evitar los goles del rival, terminó convirtiendo el que más celebró Santa Fe.
Su cobro definitivo cerró una tanda de 15 goles, errores y momentos de máxima tensión. Cuando Santiago Beltrán falló para River, la clasificación quedó servida para el conjunto bogotano y Asprilla no dejó escapar la oportunidad.
Santa Fe ganó 8-7 en los penales y celebró una clasificación que tuvo en Weimar Asprilla a su figura definitiva. El arquero convirtió el último cobro y puso al cardenal en los cuartos de final de la Copa Sudamericana.





