“¿Y si fuera ella?”: Bogotá busca desnaturalizar el acoso sexual callejero

La campaña identifica como manifestaciones de acoso sexual callejero las miradas insistentes, los gestos obscenos, los comentarios o piropos de contenido sexual, el exhibicionismo, las persecuciones y los tocamientos, entre otras conductas que pueden afectar la tranquilidad y seguridad de las mujeres en el espacio público - Foto: Alcaldia de Bogotá

La campaña identifica como manifestaciones de acoso sexual callejero las miradas insistentes, los gestos obscenos, los comentarios o piropos de contenido sexual, el exhibicionismo, las persecuciones y los tocamientos, entre otras conductas que pueden afectar la tranquilidad y seguridad de las mujeres en el espacio público - Foto: Alcaldia de Bogotá

La Alcaldía de Bogotá lanzó la campaña “¿Y si fuera ella?”, una estrategia de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia que busca prevenir y desnaturalizar el acoso sexual callejero en la ciudad. El programa pone el foco especialmente en quienes realizan o presencian estas conductas.

El nombre de la campaña plantea la pregunta que articula el mensaje: ¿qué ocurriría si la mujer que recibe un comentario sexual, una mirada insistente, un gesto obsceno o una persecución fuera alguien cercano al agresor? La estrategia invita a imaginar que se trata de su pareja, hija, hermana o madre para generar una reflexión sobre comportamientos que todavía pueden ser considerados normales o inofensivos.

El Distrito busca, de esta manera, trasladar parte de la discusión desde las posibles medidas que deben adoptar las mujeres hacia el comportamiento de quienes producen el acoso y de las personas que lo presencian.

La campaña identifica como manifestaciones de acoso sexual callejero las miradas insistentes, los gestos obscenos, los comentarios o piropos de contenido sexual, el exhibicionismo, las persecuciones y los tocamientos, entre otras conductas que pueden afectar la tranquilidad y seguridad de las mujeres en el espacio público.

Uno de los mensajes centrales de la estrategia apunta precisamente contra la idea de que determinadas expresiones constituyen simples “piropos”. La intención es que comentarios sexuales no solicitados sean reconocidos como comportamientos que pueden generar intimidación y que, dependiendo de las circunstancias, pueden tener consecuencias legales.

La dimensión del problema también aparece reflejada en los registros de la Línea 123. Entre enero de 2024 y el 31 de agosto de 2026, se recibieron 811 llamadas relacionadas con incidentes de acoso sexual en Bogotá.

La cifra debe interpretarse con precisión: se trata de llamadas registradas por la Línea 123 y no del número total de casos de acoso sexual que ocurren en Bogotá. Muchos episodios pueden no ser reportados a las autoridades o pueden llegar a otros canales institucionales.

Los reportes registrados muestran además diferencias territoriales. Suba concentra el 15,9 %, seguida por Kennedy, con 13 %, y Engativá, con 12,1 %. Estas tres localidades reúnen las mayores proporciones de los reportes registrados en el periodo informado por la Secretaría de Seguridad.

La estrategia no se limita a la publicidad. El Distrito señala que sus acciones de prevención se desarrollan en parques, entornos escolares, estaciones de transporte público, corredores peatonales, zonas comerciales y otros espacios de alta afluencia.

Uno de los componentes centrales es la denominada regla de las tres A, diseñada para orientar a quienes presencien una situación de acoso sexual callejero y quieran intervenir sin poner en riesgo a la víctima ni a sí mismos.

La primera A es Acompañar. La recomendación consiste en acercarse a la persona que está siendo víctima y preguntarle si necesita ayuda, procurando que no quede sola frente a la situación.

La segunda A es Alertar. Se trata de hacer visible lo que está ocurriendo y llamar la atención sobre la conducta cuando las circunstancias permitan hacerlo de manera segura.

La tercera A es Activar. En este caso, la recomendación es acudir a los mecanismos institucionales correspondientes, especialmente cuando existe una situación de riesgo o una conducta que requiere intervención de las autoridades.

La regla busca que la responsabilidad de enfrentar el acoso no recaiga exclusivamente sobre quien lo está sufriendo. El mensaje del Distrito es que quienes observan estas situaciones también pueden desempeñar un papel para acompañar, alertar y activar las rutas disponibles.

Para situaciones de emergencia, el principal canal es la Línea 123. Cuando el hecho ocurre en el espacio público y existe un riesgo inmediato, el reporte permite activar la respuesta correspondiente y puede ser remitido al cuadrante de Policía más cercano.

Las mujeres también cuentan con la Línea Púrpura Distrital, 018000 112137, destinada a brindar orientación y acompañamiento, y con el WhatsApp Púrpura 300 755 1846.

Otro mecanismo es el programa AIDE, Asistencia Integral a la Denuncia, que brinda acompañamiento para interponer denuncias y orientar a las víctimas sobre las rutas disponibles. El servicio puede contactarse en el (601) 377 9595, extensión 1137.

El transporte público es otro de los escenarios prioritarios. Frente a situaciones de acoso en el sistema, las autoridades recomiendan reportar el caso al conductor o a los gestores de convivencia para activar los protocolos de atención y protección establecidos.

La estrategia también incluye un componente de capacitación. Según las cifras entregadas por el Distrito, 12.801 servidoras y servidores públicos han recibido formación relacionada con la prevención del acoso sexual callejero.

A ellos se suman 20.900 conductores del Sistema Integrado de Transporte Público, una población considerada estratégica porque desarrolla su actividad diariamente en espacios donde pueden presentarse situaciones de acoso.

La prevención también llegó a las obras de la Primera Línea del Metro de Bogotá. Allí, más de 600 trabajadores han recibido capacitación sobre prevención del acoso sexual callejero.

El Distrito reporta además la existencia de 20 puntos seguros instalados en festivales, fiestas y otros eventos, espacios que han alcanzado a más de 17.000 mujeres. La estrategia busca ofrecer lugares de apoyo y orientación en escenarios de alta concentración de personas.

A esto se suma Redes Seguras, una estrategia que, según la Alcaldía, está presente en 345 puntos comerciales de la ciudad. La intención es ampliar la red de lugares en los que las mujeres puedan encontrar apoyo ante situaciones de riesgo.

Las jornadas específicas de prevención también han alcanzado a 5.549 personas, de acuerdo con las cifras divulgadas por la Secretaría de Seguridad. El dato hace parte del conjunto de acciones con las que el Distrito busca intervenir antes de que una situación de acoso escale.

La campaña parte de una premisa que resulta clave para entender su enfoque: muchas conductas de acoso han sido incorporadas a la vida cotidiana y pueden llegar a presentarse como bromas, expresiones de admiración o comportamientos sin consecuencias.

La pregunta “¿Y si fuera ella?” intenta romper precisamente con esa normalización. En lugar de presentar el acoso únicamente como un problema abstracto, plantea al hombre que observa o ejecuta la conducta la posibilidad de imaginar a una mujer cercana ocupando el lugar de la víctima.

Ese recurso también abre una discusión sobre los límites de la propia campaña. Una conducta de acoso debería ser reconocida como problemática por vulnerar la tranquilidad, seguridad y dignidad de una mujer, independientemente de que la víctima tenga o no una relación personal con quien la observa o agrede.

Por eso, el desafío del programa no es únicamente conseguir que los ciudadanos identifiquen determinadas conductas, sino modificar comportamientos que pueden estar profundamente normalizados en la interacción cotidiana en calles, transporte público, parques, zonas comerciales y otros espacios.

La Alcaldía cuenta con indicadores de alcance importantes: 12.801 servidores públicos, 20.900 conductores, más de 600 trabajadores del Metro, más de 17.000 mujeres alcanzadas por los puntos seguros y 5.549 personas participantes en jornadas de prevención. Pero esas cifras de cobertura no permiten por sí solas determinar si la campaña está reduciendo el acoso.

La evaluación de resultados requerirá observar qué ocurre después de la campaña: si cambian los reportes, si aumenta el reconocimiento de las conductas, si más víctimas utilizan las rutas de atención y, especialmente, si disminuye la percepción de inseguridad de las mujeres en los espacios intervenidos.

También será relevante diferenciar entre un aumento de denuncias y un aumento de casos. Una mayor cantidad de reportes podría significar que existe más acoso, pero también podría reflejar que las víctimas conocen mejor los canales disponibles y tienen mayor disposición para utilizarlos.

En ese sentido, los 811 reportes de la Línea 123 entre enero de 2024 y agosto de 2026 constituyen un punto de referencia, pero no permiten por sí solos medir el tamaño real del fenómeno ni establecer el impacto de “¿Y si fuera ella?”.

La campaña, en todo caso, plantea una modificación importante en el mensaje institucional: no se limita a decirle a las mujeres cómo reaccionar frente al acoso, sino que busca involucrar a los hombres, a los testigos, a los trabajadores del transporte, a los servidores públicos y a los establecimientos comerciales en la prevención.

La regla de las tres A resume esa filosofía: acompañar a la víctima, alertar frente a lo que está ocurriendo y activar los mecanismos institucionales. En paralelo, la pregunta que da nombre a la estrategia busca convertir una conducta cotidiana en una situación que pueda ser reconocida como violencia.

El reto para Bogotá será demostrar que el alcance de la campaña puede convertirse en cambios concretos. La verdadera medida de “¿Y si fuera ella?” no estará solamente en cuántas personas vieron el mensaje o recibieron una capacitación, sino en si la ciudad consigue que menos mujeres tengan que modificar sus recorridos, sus hábitos o su manera de ocupar el espacio público por temor a ser acosadas.

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