La intolerancia y los problemas de convivencia ocupan un lugar importante entre las situaciones que alteran la tranquilidad de los habitantes de Bogotá. Así lo muestran las cifras de la Línea de Emergencias 123, que recibió más de 10,4 millones de llamadas entre enero de 2022 y mayo de 2026.
En ese periodo, exactamente, fueron registradas 10.415.058 llamadas, de acuerdo con las cifras reveladas por el concejal Jesús Araque. Los reportes incluyen situaciones relacionadas con convivencia, movilidad, seguridad y posibles delitos.
Las riñas encabezan el listado de motivos de llamada, con 1.957.736 reportes. El dato convierte las confrontaciones entre ciudadanos en la situación más reportada durante el periodo analizado.
El segundo lugar corresponde al ruido excesivo, con 1.481.735 llamadas. La cifra evidencia el peso que tienen las molestias derivadas de la convivencia cotidiana entre vecinos y ciudadanos.
El tercer motivo más reportado fueron los accidentes de tránsito, con 1.044.984 llamadas. A estos se suman 587.934 reportes relacionados con la necesidad de verificar diferentes situaciones.
En quinto lugar aparece el maltrato, con 555.488 reportes. Este indicador, junto con las riñas y el ruido, hace parte de los problemas de convivencia que concentran buena parte de las llamadas recibidas por la línea de emergencias.
En total, las riñas, el ruido excesivo y el maltrato suman 3.994.959 reportes, una cifra cercana a cuatro millones. Sin embargo, el análisis advierte que una misma situación puede generar varios reportes, por lo que estos números no equivalen necesariamente a cuatro millones de hechos distintos.
Después aparecen los reportes asociados directamente con seguridad y posibles delitos. El hurto en proceso registró 433.369 llamadas, mientras que el hurto consumado alcanzó 201.005.
También hubo 360.562 reportes sobre personas o vehículos sospechosos y 317.732 relacionados con narcóticos. Completan el listado los vehículos mal estacionados, con 235.698 llamadas.
Las cifras muestran que las llamadas al 123 no se concentran exclusivamente en hechos que constituyen delitos. Una parte significativa corresponde a conflictos cotidianos que afectan la convivencia y que pueden escalar hasta convertirse en situaciones que requieren la intervención de las autoridades.
Para el concejal Jesús Araque, esta realidad plantea un desafío que va más allá del combate contra el delito. Según el cabildante, Bogotá necesita recuperar la cultura ciudadana, el respeto por el otro y mecanismos que permitan prevenir la violencia.
Araque señaló que muchos de los conflictos que afectan la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos tienen relación con la intolerancia y el irrespeto. Desde su perspectiva, fortalecer la convivencia debe hacer parte de las estrategias para construir una ciudad más segura.
El análisis también menciona otros factores que pueden contribuir a la conflictividad, entre ellos el consumo de licor y otras sustancias. A esto se suma, según el texto, la limitada disponibilidad de efectivos de la Policía para atender las situaciones que se presentan en las calles.
La distribución de los reportes tampoco es uniforme entre las localidades. Suba, Kennedy y Engativá aparecen recurrentemente entre las zonas con mayores registros de riñas, movilidad, consumo de sustancias psicoactivas y vehículos abandonados. En los casos de maltrato, los mayores registros corresponden a Kennedy, Suba y Bosa.
Las cifras de la Línea 123 plantean así una fotografía de los problemas que afectan la convivencia en Bogotá. Riñas, ruido y maltrato representan una parte considerable de los requerimientos ciudadanos y ponen sobre la mesa la necesidad de combinar las respuestas de seguridad con acciones dirigidas a fortalecer la convivencia y la cultura ciudadana.






