Nariño enfrenta una nueva emergencia por incendios forestales que afecta a varios municipios del departamento y que mantiene en alerta a las comunidades por el avance de las llamas hacia zonas pobladas. Uno de los focos más preocupantes se encuentra en Linares, donde el fuego ha generado alarma entre los habitantes y dificulta las labores de control.
La emergencia, sin embargo, no está concentrada en un solo punto. Reportes conocidos este 12 de agosto señalan incendios y afectaciones en diferentes municipios, entre ellos Los Andes-Sotomayor y La Llanada, además de Linares y otros sectores del departamento. En algunas zonas, las llamas amenazan viviendas y cultivos.
La dimensión de la emergencia comienza a reflejarse en la superficie afectada. De acuerdo con reportes recientes, más de 2.000 hectáreas habían sido arrasadas por los incendios en Nariño. Un sobrevuelo permitió observar la extensión de las áreas consumidas por el fuego y la magnitud de los daños registrados.
Uno de los principales obstáculos para enfrentar la emergencia es la capacidad limitada de algunos municipios. Alcaldes han solicitado apoyo al Gobierno departamental y al Gobierno nacional para atender simultáneamente los diferentes focos, mientras los organismos de socorro necesitan recursos, equipos y personal para mantener las labores de control.
La situación se presenta además en un contexto climático que favorece la propagación de incendios. El calendario climático de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) identifica una propensión muy alta a incendios forestales en sectores de Nariño y Cauca y advierte condiciones especialmente sensibles durante agosto y septiembre en distintas regiones del país.
El departamento ya había tomado medidas para fortalecer su capacidad de respuesta. En mayo, la Gobernación de Nariño anunció una inversión superior a 2.700 millones de pesos para fortalecer los cuerpos de bomberos, con recursos destinados, entre otros propósitos, a equipos para enfrentar incendios forestales.
Sin embargo, los incendios actuales evidencian que la capacidad de respuesta continúa siendo desigual entre los municipios. Mientras algunos cuerpos de bomberos cuentan con mejores equipos y mayores recursos, otros enfrentan dificultades para responder a emergencias de gran extensión y requieren apoyo externo para sostener las operaciones.
Los antecedentes también muestran que los incendios forestales no constituyen un fenómeno aislado en Nariño. Un reporte nacional de la Dirección Nacional de Bomberos, con corte al 6 de julio, contabilizaba 44 incidentes de incendio forestal o de cobertura vegetal en el departamento durante el periodo analizado.
En mayo, además, un incendio de grandes proporciones afectó la zona rural de Puerres, donde las llamas permanecieron activas durante varios días y llegaron a amenazar viviendas y cultivos. El episodio fue una señal temprana de las dificultades que podía enfrentar el departamento durante una temporada de condiciones favorables para la propagación del fuego.
Por ahora, no existe fundamento para atribuir todos los incendios a una misma causa. La sequedad de la vegetación, las altas temperaturas, los vientos y la pérdida de humedad pueden facilitar la propagación, pero cada incendio debe ser investigado individualmente para establecer si su origen fue accidental, natural o provocado.
Uno de los mayores riesgos está precisamente en la simultaneidad de los incendios. Cuando varios municipios necesitan al mismo tiempo brigadas, vehículos, agua, maquinaria y eventualmente apoyo aéreo, la capacidad instalada puede quedar rápidamente sobrepasada. Esa es una de las principales preocupaciones expresadas por las autoridades locales.
La prioridad inmediata es contener las llamas antes de que alcancen más viviendas, cultivos e infraestructura. Pero la emergencia también vuelve a poner en discusión la necesidad de fortalecer la prevención y la capacidad de respuesta territorial, mediante equipos especializados, brigadas suficientes, vigilancia de las zonas de riesgo y mecanismos que permitan intervenir durante las primeras horas de un incendio.
Con varios municipios afectados y más de 2.000 hectáreas reportadas como arrasadas, Nariño enfrenta una emergencia que puede seguir creciendo si los diferentes focos no son controlados. La evolución de los incendios durante las próximas horas será determinante para establecer la dimensión definitiva de los daños y la capacidad de las autoridades para contener la propagación.






